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sábado, 11 de octubre de 2025

 Castillo de Molina de Aragón (Guadalajara)

Imágenes: 9/10/2025

Construcción Época:Tiene su origen en un alcázar musulmán construido entre los siglos X y XI sobre un antiguo castro celtíbero.

Estilo arquitectónico: Combina elementos de la arquitectura militar musulmana y medieval, aunque el estilo predominante es el románico

Tipología: alcazaba medieval fortificada, con características de fortaleza militar y de recinto amurallado.

Estado de conservación: Es aceptable, aunque se encuentra en estado de ruina,pero sigue siendo visitable.

Visitas: Visitas libres 5€| De 10,30 a 13,30 h. y de 16130 a 18,30 h. Visita guiada | 11,30 h. con grupos mínimos de 10 personas y el precio 7€ por persona.

Situación

El Castillo de Molina de Aragón se encuentra en la localidad del mismo nombre de Guadalajara, en la falda del monte que domina la población, asentada en el valle que forma el río Gallo.






Exterior del castillo.

Al interior del castillo o segundo recinto defensivo se accede por una puerta formada por un arco apuntado, abierta en el muro oeste y fuertemente protegida por defensas salientes o pequeños torreones asi como por un balcón de madera por su parte superior. El espesor de los muros se puede comprobar por la profundidad de esta puerta que atraviesa el paramento.








Puerta de la traición



Interior del castillo
El recinto interior o castillo propiamente dicho ocupa un extensión de 80 x 40 metros. El recinto llegó a contar con un total de ocho torres, hoy sólo tenemos cuatro: la del Homenaje, la de los Caballeros o Cubierta (norte) , de las Armas y los Valedores (sur). Entre si estan unidas por un adarve o paseo de ronda protegidas por almenas.




Aljibe



Torre de armas

Torre de Doña Blanca / Torre del Homenaje


Torre de Armas

Torre de Armas







Torre de Veladores



Torre del rayo en su interior se encuentran letrinas carlistas












Torre Cubierta / Torre de los Caballeros








Situación
El Castillo de Molina de Aragón se encuentra en la localidad del mismo nombre de Guadalajara, en la falda del monte que domina la población, asentada en el valle que forma el río Gallo.

Historia
Al desmembrarse el Califato de Córdoba a principios del siglo XI, Molina de Aragón se constituye como Reino de Taifa, construyendo una pequeña fortaleza. De esta época destaca el rey musulmán Abengalbón, amigo del Cid y que es citado en el Cantar del Mio Cid. Seguramente esta figura literaria podría tener su personaje real en Ibn Galbun, rey taifa de Molina.

Con la toma de Toledo por las tropas de Alfonso VI de Castilla en el 1085, el castillo molinés pagará tributos a Castilla hasta que sea tomado por las tropas aragonesas.

Reconquistada en 1129 (siglo XII) por el rey de Aragón Alfonso I el Batallador (1104-1134), el territorio pasaría a influencia castellana al constituirse como Señorío independiente en favor de don Manrique de Lara, que medió entre los soberanos de Castilla y Aragón, llegandose a una solución de compromiso. El castillo habia sido entregado por Alfonso I a su esposa doña Urraca de Castilla, y esta a su vez a su hijo Alfonso VII el Emperador (1126-1157) que finalmente se lo cedió a la familia Lara en régimen de behetria.

El regimen de behetria consiste basicamente y en pocas palabras en que los propios habitantes del señorío tienen derecho a elegir a su señor feudal.

Don Manrique de Lara (Amalrico) concedió fuero a la villa en 1154, con una forma de gobierno de tipo comunero donde la participación del pueblo en las decisiones era muy amplia, esto motivo que la zona fuera poblada por gentes venidas de otros lugares del norte y favoreciera la repoblación de la zona. Se ha dicho que este fuero era lo mas democrático que en aquella época se podía encontrar.

El primer señor de Molina sería el citado Manrique de Lara, le seguiría su hijo Pedro Martinez de Lara, y a este su hijo Gonzalo Perez de Lara. El cuarto señor de Molina sería don Alfonso hermano del rey de Castilla que estaba casado con Mafalda de Lara, a este le seguiría doña Blanca de Molina que sería la quinta y última señora de Molina, antes de incorporarse al patrimonio real castellano.

La villa de Molina de Aragón estaba rodeada por una muralla que la unía al castillo. En total tenía siete puertas. De todo este conjunto apenas queda nada, salvo el recuerdo de sus nombres en las calles.

El castillo tiene sus orígenes en una alcazaba musulmana de finales del siglo X, y que fué reconstruido y ampliado en el siglo XII por don Manrique de Lara, entre 1138 y 1144, aunque será doña Blanca Alfonso de Molina (quinta y última señora de Molina) la que posteriormente y durante el siglo XIII amplie el recinto y termine la construcción. A su muerte en 1293 el señorío pasa a manos de su hermana Maria de Molina casada con el rey de Castilla Sancho IV el Bravo (1284-1295) integrándose el señorío en la persona del rey de Castilla.

En 1366 Enrique II de Trastamara (1369-1379) que en estos momentos se encontraba en guerra civil con el rey de Castilla Pedro I el Cruel (1350-1369), entrega la población a su lugarteniente Beltran Duguesclin, estos se rebelan, invocando su fuero el cual les dice que ellos tienen la posibilidad de decidir quien es su señor por lo que entregan la ciudad al rey de Aragón, Pedro IV el Ceremonioso (1336-1387). Es durante este periodo en que la villa siempre había sido conocida como Molina de los Caballeros, Molina de los Condes o Villa de Molina, pasó a denominarse Molina de Aragón, de donde ha quedado su nombre.

En 1375 un hijo de Enrique II de Trastamara, el infante don Juan (futuro Juan I de Castilla) casa con Leonor de Aragón y por este matrimonio la villa pasa a patrimonio personal del rey de Castilla de donde ya no saldría nunca mas. De este hecho nace la contradicción de apellidarse de Aragón y sin embargo pertenecer a Castilla.

Aun a pesar de esto el rey Enrique IV el Impotente (1454-1474) intenta entregar el señorio a su favorito don Beltran de la Cueva, por lo que los habitantes nuevamente se rebelan contra la decisión y no será hasta los tiempos de Isabel la Catolica en que les concede un privilegio guardado hoy en el ayuntamiento, por el cual el Señorío de Molina estará siempre en poder del rey. Y asi ocurre hasta el día de hoy.

Durante la guerra de la independencia la villa resistió bravamente los ataques franceses, por lo que le fué concedido el titulo de muy noble y muy leal ciudad por las Cortes de Cadiz. En esta ocasión las tropas del general Roquet destruyeron parte de la población en 1810, en 1811 con la ayuda de Juan Martin el Empecinado la villa pasó nuevamente a manos españolas hasta 1812 en que Molina de Aragón volvería a ser tomada por los franceses.

En 1875 el castillo fué asaltado por las tropas carlistas del general Vallés. Durante todo el siglo XIX el castillo fué utilizado como cuartel y a principios del siglo XX el castillo fué definitivamente abandonado por los militares.

Como resumen diremos que los cinco señores de Molina antes de pasar el señorio a la persona del rey de Castilla, fuerón los siguientes:

1er Señor de Molina: don Manrique de Lara (muerto en 1164)
2º Señor de Molina: Pedro Manrique (hijo del anterior y muerto en 1202)
3er Señor de Molina: Gonzalo Pérez de Lara (hijo del anterior y muerto en 1239)
4º Señor de Molina: Alfonso de Molina infante de Castilla, casado con Mafalda Manrique (muerto en 1262)

Características
Al interior del castillo o segundo recinto defensivo se accede por una puerta formada por un arco apuntado, abierta en el muro oeste y fuertemente protegida por defensas salientes o pequeños torreones asi como por un balcón de madera por su parte superior. El espesor de los muros se puede comprobar por la profundidad de esta puerta que atraviesa el paramento.
El recinto interior o castillo propiamente dicho ocupa un extensión de 80 x 40 metros. El recinto llegó a contar con un total de ocho torres, hoy sólo tenemos cuatro: la del Homenaje, la de los Caballeros o Cubierta (norte) , de las Armas y los Valedores (sur). Entre si estan unidas por un adarve o paseo de ronda protegidas por almenas.

Las torres formadas por tres plantas, abren al exterior por grandes ventanas de arcos apuntados. Las plantas se comunican por su interior por escaleras metalicas de moderna construcción. Se cubren con bóvedas de cruceria.

En algunos lienzos de pared se pueden observar restos de decoración mural en bastante malas condiciones, asi como grafitis realizados por la soldadesca que en diversos momentos habitó el castillo.

En el espacio conocido como patio de armas, se encontraba en uno de los lados las dependencias del señor de Molina y el resto del espacio era ocupado por caballerizas, cocinas, horno, habitaciones, pozo, aljibe, cuerpo de guardia y calabozos.

El castillo ademas dispone de otra pequeña fortificación situada en el lado norte, conocida como la Torre de Aragón, que en realidad es una torre vigia protegida por una pequeña muralla. La torre es de planta pentagonal y complementa la defensa del castillo. Estaba unida al castillo por un camino cubierto hoy lógicamente ya desaparecido.

Esta torre era el lugar primigenio donde se encontraba el castro ibérico y también donde los musulmanes construyerón su fortaleza que en realidad albergaba una pequeña dotación de hombres ya que hasta la época del Señorio de los Lara, la zona no estuvo especialmente poblada, pues se trataba de una zona muy fria y escasa de recursos.

Es una torre de planta pentagonal a la que rodea un muro exterior almenado. El actual esta reconstruido en el siglo XIX. La entrada situada en el muro sur, es un simple vano abierto en el muro. La torre tiene tres plantas, y en su fachada principal presenta a la altura de cada planta un vano, el primer piso es una vano adintelado, la segunda planta una aspillera y la tercera formada por un arco de medio punto. Asi mismo y en este tercer piso en cada lado de la torre dispone también de una ventana con arco de medio punto. La torre tiene una terraza almenada. Al igual que su hermano mayor la torre tiene diversos sillares de arenisca roja que da unidad a todo el conjunto.












 El albacara o "El cinto" del Castillo de Molina de Aragón (Guadalajara)

Imágenes: 9/10/2025

Construcción Época:Sus orígenes en un alcázar árabe de los  siglos X-XII.

Estilo arquitectónico: Típica alcazaba bajomedieval, en la que un amplio recinto aloja en su interior la edificación.

Tipología: La albacara era una zona fortificada dentro del recinto amurallado donde la población se refugiaba en caso de ataque.

Estado de conservación: El estado es "aceptable" según Turismo Prerrománico.

Visitas: Visitas libres 5€| De 10,30 a 13,30 h. y de 16130 a 18,30 h. Visita guiada | 11,30 h. con grupos mínimos de 10 personas y el precio 7€ por persona.

Situación

El Castillo de Molina de Aragón se encuentra en la localidad del mismo nombre de Guadalajara, en la falda del monte que domina la población, asentada en el valle que forma el río Gallo.

El castillo está formado por dos recintos, el exterior o albacara es de enormes proporciones y está defendido por numerosas torres cuadradas. En su interior se alza el castillo propiamente dicho con seis altas torres, de las que se conservan cuatro en perfecto estado.

La entrada a la albacara
La misma se encuentra encajonada entre dos torres, una de ellas la del reloj, lo que permitia una fácil defensa.
EXTERIOR DEL  ALBACARA



La entrada a la albacara o primer recinto del castillo se realiza por una puerta adintelada reforzada por un arco de medio punto.


Flanco sur

Flanco sur

Flanco sur


Flanco sur





Flanco norte


Flanco norte visto desde el prao de los judíos.




INTERIOR DEL ALBACARA
Torre del reloj entrada principal.

La iglesia que ha recibido el nombre de Santa Maria del Collado, tenia nave única, ábside semicircular, era de estilo románico y en sus restos podemos apreciar perfectamente las basas e inicios de las columnas que disponía la iglesia.


En el interior de la albacara encontramos una cueva o sima natural cuya función nos es desconocida ya que no ha sido investigada en profundidad. La misma es conocida como la Cueva de la Mora.


En los muros de la albacara encontramos los restos de una torre de época musulmana, realizada en tapial.

                                         

El castillo está formado por dos recintos, el exterior o albacara es de enormes proporciones y está defendido por numerosas torres cuadradas. En su interior se alza el castillo propiamente dicho con seis altas torres, de las que se conservan cuatro en perfecto estado.

La puerta principal de acceso se encuentra en el muro de poniente, escoltada por sendos torreones cuadrados, y coronada por un arco de medio punto en forma de buhedera.

Según los antiguos cronistas el alcázar llegó a tener ocho torres, pero solo cuatro quedan hoy en pie y en relativas buenas condiciones, todas ellas comunicadas entre sí por un adarve protegido de almenas. En la parte media de la colina aparecen las tres que se encuentran frente a la ciudad: la del centro es la Torre de las Armas, la que mira al sudoeste, frente al coso, es la Torre de Veladores, y la que forma vértice de un ángulo entre la Torre Cubierta o de los Caballeros, al norte, y la Torre de las Armas se la llama Torre del Homenaje o de Doña Blanca. En estas torres, que poseen algunos subterráneos abovedados, se abren balcones y ventanas, en los que se marco rudimentariamente el arte arquitectónico propio del siglo XIII.

Entre estas cuatro torres y otras tres más caídas ya por los años y las guerras se encuentra la gran plaza de Armas, con edificios a propósito para acuartelar varias compañías de soldados. Los espacios entre las torres están unidos por fortísimas murallas almenadas. En su muro norte estaba adosado el palacio de los condes, y en la parte sur se encontraban las caballerizas, cocinas, habitaciones de la soldadesca, cuerpos de guardia y calabozos.

El recinto externo de la fortaleza, lo que podríamos denominar albacar de la alcazaba, o campo de armas, es muy amplio. En tiempos de Doña Blanca albergaba un barrio entero, en el que se incluía la llamada Cueva de la Mora. Alrededor del conjunto había un profundo foso con algunos puentes levadizos.

Desde la Torre Cubierta (llamada así porque se ha constituido su cresta por tejado moderno), y en dirección al barrio de la Soledad, el terreno va descendiendo bastante, y sobre él hay una muralla, interrumpida por varios torreones, ya en ruinas, entre los que se destaca una de tipo árabe, de construcción anterior al resto.

Luego la muralla se inclina hasta la Torre del Reloj, castillete avanzado que, al arruinarse, fue restaurado en parte para colocar el reloj de la población. Desde esta torre y en trozos amurallados de distintas épocas abarcando una gran extinción de la ladera meridional siguen las murallas hasta volver a enlazar con la Torre de los Veladores.
Estado de conservación
Se encuentra en estado de ruina consolidada, con alguna restauración desafortunada.
Historia
El origen de la fortaleza de Molina de Aragón es el alcázar que los árabes levantaron, sobre un antiguo castro celtibérico, y en el que situaron la sede de los reyezuelos del territorio taifa molinés. Sus jefes, como Hucalao, Aben hamar y Abengalbón, resuenan en algunas crónicas árabes de la época. Este último fue gran amigo del Cid Campeador, alojando al guerrero burgalés en sus caminares de exilio entre Castilla y Valencia.

El territorio molinés fue conquistado a los árabes por Alfonso I el Batallador de Aragón, en el año 1129. La disputa del territorio, elevado y frío, despoblado casi por completo, pero estratégico en el dominio de los caminos entre Aragón y Castilla, quedó finalmente para Castilla, y su señorío fue entregado en régimen de behetría a la familia de los Lara.

Estos magnates constituyeron en Molina de los Caballeros un fuerte núcleo poblacional al que concedieron un Fuero, promulgado en el año 1154 por su primer conde, don Manrique de Lara. Se creó un poderoso Común de Villa y Tierra, organización propia de la Castilla meridional, cuya cabeza territorial era Molina, sede del señorío, de las instituciones, de los representantes, del mercado, etc., y protegida por una muralla que fue creciendo a partir de la segunda mitad del siglo XII.

El gobierno de los Lara sobre el territorio y la villa de Molina duró hasta finales del siglo XIII. Luego pasó a ser señorío de los reyes castellanos por la boda de su señora, doña María con Sancho IV. Durante los casi dos siglos de relativa independencia, la ciudad de Molina fue progresivamente edificada y cuidada por sus señores. Todos ellos fueron añadiendo elementos al castillo, cada vez más fuerte, y finalmente la quinta señora, doña Blanca de Molina, terminó de construir la fortaleza y darle el tamaño y el aspecto que hoy muestra.

Las fortalezas molinesas, que han permanecido a lo largo de los siglos muy entero y sin necesidad de restauraciones especialmente llamativas, fueron protagonistas de múltiples batallas, tanto en la Edad Media como en la Guerra de la Independencia y las Guerras Carlistas. Además de haber servido de refugio al Empecinado, y sufrido un incendio violento toda la ciudad en 1810 por orden del general francés Roquet, en 1875 el castillo molinés tuvo que soportar el asalto y destrucción de parte de sus murallas por una fuerte columna de carlistas comandada por el general Vallés. Tras haber servido de cuartel durante todo el siglo XIX, la fortaleza de Molina quedó vacía desde principios de nuestro siglo, y hoy solo sirve para que el turista y curioso de las antiguas construcciones guerreras medievales pase un rato evocador recorriendo sus patios, subiendo las escaleras retorcidas de sus torres o asomando la vista desde los adarves protegidos de fuertes almenas.
Protección
Fue declarado Monumento Nacional el 3 de junio de 1931.

Bien protegido por la declaración genérica del Decreto de 22 de abril de 1949 sobre la protección de los castillos españoles (BOE núm. 125, de 5 de mayo de 1949) y por la Ley 16/1985, de 25 de junio, de Patrimonio Histórico Español (BOE núm. 155, de 29 de junio de 1985).

 



viernes, 10 de octubre de 2025

 Ermita de la Virgen de la Pradas en San Agustín (Teruel)

Imágenes: 9/10/2025

La ermita de Nuestra Señora de Pradas está situada en el término de San Agustín,Comarca Gúdar- Javalambre, provincia de Teruel. 






Fue construida en el siglo xiv.

La ermita tuvo las siguientes reformas documentadas:

Siglo xvii: se reforma la ermita y se añade el actual porche con columnas góticas procedentes del porche de la antigua iglesia del pueblo (dedicada a San Francisco).

Siglo xix: en el año 1866 se volvió a reformar con motivo de la donación de la ermita al pueblo por parte del Barón de Escriche.

Siglo xx: en el año 1914 se reforzó la ermita y se construyó enfrente de ella otro porche para el resguardo de los peregrinos.

Siglo xx: en el año 1987 se reconstruye el tejado y se restaura el artesonado.

Estilo arquitectónico

El estilo arquitectónico de la ermita es gótico-mudéjar con tejado a dos vertientes, sobre tres arcos apuntalados. Tiene entrada lateral, bajo el porche.

Estilo de la imagen

La primitiva imagen, quemada en 1939 a consecuencia de la guerra civil española, era gótica tardía. En 1940 se elaboró otra imagen (que actualmente está en la iglesia del pueblo), es de cartón y articulada, llamada de "vestir".

En 1965 se hizo la actual imagen, imitando la primitiva. Es de talla policromada, imitación del estilo gótico-francés del siglo xvi. En la mano derecha lleva una manzana, e incrustada en ella, un ramo de flores; en la mano izquierda, lleva el Niño Jesús sentado en actitud de bendecir con la mano derecha y con la bola del Mundo en la mano izquierda.

La ermita y la antigua imagen fueron donadas al pueblo de San Agustín el 1 de agosto de 1865 por el Sr. Barón de Escriche.

Tienen devoción diversos pueblos de Teruel y Castellón, destacando: San Agustín, Sarrión, Albentosa y Olba en Gúdar-Javalambre; Fuentes de Rubielos, Villanueva de Viver, Fuente de la Reina, Puebla de Arenoso, Montanejos, Cirat y Arañuel en el Alto Mijares; El Toro y Barracas, en el Alto Palancia.

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