CASTILLO DE CUÉLLAR (Segovia)
Imágenes 17/9/2019
El Castillo de Cuéllar o Castillo de los Duques de Alburquerque es el monumento más emblemático de la villa de Cuéllar, provincia de Segovia, comunidad autónoma de Castilla y León, España. Es Bien de Interés Cultural desde el 3 de junio de 1931.
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| El recinto murado y el castillo |
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| El recinto murado y el castillo |
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| Entrada Abierta en el antemuro y en su flanco norte se abre una abertura con un arco rebajado que a su vez se protege por un cubo volado y una torre semicircular desmochada y en bastante mal estado. Traspaso el arco se entra en un pequeño patio conocido como "patillo de entrada". |
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| Barbacana o antemuro La barbacana es un lienzo murado o antemuro construido en mampostería que antecede al propio castillo y que supone una primera defensa del castillo. |
Está bien conservado y se compone de una mezcla de distintos estilos arquitectónicos, que abarcan desde el siglo xiii al xviii, aunque predominan el gótico y el renacentista. Se trata de una edificación militar que a partir del siglo xvi se sometió a obras de ampliación y transformación, convirtiéndose en un suntuoso palacio, propiedad del ducado de Alburquerque. En sus diferentes etapas constructivas trabajaron maestros como Juan Guas, Hanequin de Bruselas y su hijo Hanequin de Cuéllar, Juan y Rodrigo Gil de Hontañón, así como Juan Gil de Hontañón «el mozo» o Juan de Álava entre otros.
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En este patio se abre la puerta de entrada que desemboca directamente en el patio de armas del castillo. La puerta está formada por un arco conopial decorado en su parte superior por un recercado en forma de alfiz, en el centro del alfiz se encuentra el escudo del rey Enrique IV, a la izquierda de Beltran de la Cueva, y a la derecha el escudo de la primera esposa del duque Mencía de Mendoza y Luna. Sobre la puerta una ventana de vigilancia en forma de matacán volado sustentado por ménsulas ayuda a la protección de la puerta.
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| En el lienzo se interponían torres defensivas semicirculares de las que en la actualidad solo restan seis en condiciones. En los cubos se abrian troneras y ventanas defensivas. |
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Patio de armas Destaca la galería sur por qué en ella se abren dos galerías superpuestas, formadas por nueve arcos muy rebajados por cada uno de sus pisos, apoyados en columnas y un tercer piso formado por dieciocho ventanales. Construida en 1559 en el siglo XVI por Beltrán de la Cueva y Toledo III duque de Alburqueque (duque entre 1526-1560), en este flanco se situaban las habitaciones principales de los duques (comedor, salón de recepciones, salas de descanso etc.). Las salas y habitaciones de esta crujía guardan su correspondencia con las galerías abiertas en el flanco sur que miran al exterior y que son las mas representativas del castillo. En los dinteles que sustentan las arquerías vemos diversos escudos heráldicos del linaje de los duques.
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Patio de armas Fachada sur destaca por la presencia en la parte alta del lienzo de una galería de once arcos de medio punto de estilo renacentista. Dichos arcos miran al exterior del castillo. En la esquina izquierda y complementando la galería un balcón de madera cubierto y abierto al exterior. Por debajo de este balcón otro también de madera pero abierto al exterior sin cubierta alguna. Todos el conjunto de la galería así como los balcones apoyados en un gran número de ménsulas. Los muros exteriores están decorados con esgrafiados de anillos, un tipo de decoración que ya fue usado en el Alcázar de Segovia. |
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| Patio de armas |

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Entre sus antiguos propietarios, destacan don Álvaro de Luna y Beltrán de la Cueva, así como los sucesivos duques de Alburquerque. Sus huéspedes más ilustres fueron los reyes de Castilla, como Juan I y su esposa la reina Leonor, que falleció en él, o María de Molina, que se refugió en este castillo cuando su reino la rechazaba. También destacan las figuras del pintor Francisco Javier Parcerisa, el escritor José de Espronceda, el general Joseph Léopold Sigisbert Hugo o Arthur Wellesley, duque de Wellington, que estuvo acuartelado en el castillo con una guarnición de su ejército durante la Guerra de la Independencia.
Fue residencia habitual de los duques de Alburquerque durante siglos, hasta que se trasladan junto a la Corte a Madrid, convirtiéndolo en palacio de recreo y vacaciones, desvinculándose así lentamente del edificio, hecho que se acentúa más aún cuando la línea primogénita del ducado se extingue, y la titularidad pasa a la familia Osorio, descendientes de Ambrosio Spínola, marqués de los Balbases. A finales del siglo xix el edificio se encontraba prácticamente abandonado, y fue víctima del pillaje. En 1938 se instaló en él un penal para presos políticos, al que se incorpora después un sanatorio para presos tuberculosos, retomando más tarde su utilización como penal que funcionó hasta 1966.
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Torre-PuertaSituada en el ángulo sureste del castillo, representa el arte mudéjar del mismo. En su origen debió ser una de las puertas de la muralla, y al edificarse el castillo sobre esta, se conservó adaptándola al recinto. Está flanqueada por dos torres unidas mediante un arco, y su cuerpo superior fue construido por Álvaro de Luna, que completó el conjunto con un cubo esquinero de sillería. Alberga seis cámaras que en su origen estaban destinadas a uso militar, y que a partir del siglo xvi se incorporaron a la zona palaciega. |
En 1972 interviene la Dirección General de Bellas Artes, llevando a cabo una intensiva restauración, para instaurar en él un centro de Formación Profesional, que tras las nuevas legislaciones de Educación, se convierte en instituto de Educación Secundaria Obligatoria, actividad para la que es utilizado actualmente, entre otros usos.
Situación
El castillo de Cuéllar se encuentra en la cumbre de una colina, en lo más alto de la villa, sobre la denominada ciudadela y cerrando el recinto amurallado. Está situado en el n.º 4 de la plaza del Palacio, a cuya extensión lindan las fachadas norte y este del mismo; la fachada sur con la Huerta del Duque, y la oeste con el Camino de Santo Domingo. Tiene una superficie total de 1025 m² y su punto más alto se localiza en la Torre del homenaje, con una altura de 20 m.
Historia
Primeras noticias
Es difícil atribuir con precisión una fecha segura a la construcción del castillo de Cuéllar. El recinto amurallado ya figura en documentos de 1264, siendo Alfonso X el Sabio quien concede al concejo de Cuéllar la posibilidad de invertir la recaudación de ciertas multas en el arreglo del mismo. A pesar de ello, en el paño de muralla sobre el que se asienta el castillo se hallaron, tras una restauración, restos de una muralla del siglo xi.6También de época anterior, quizá de finales del siglo xii o principios del xiii sea la puerta mudéjar que se localiza en la fachada sur del castillo, por lo que las hipótesis más completas sugieren que el castillo debió surgir a la par que el recinto amurallado. La primera noticia en la que se cita el castillo como tal data de 1306, cuando el 2 de octubre de dicho año Fernando IV otorga desde Burgos un documento similar al de su abuelo Alfonso X el Sabio, concediendo el empleo de la recaudación de las multas en el refazimiento del castillo.
Isabel la Católica
Tras la muerte de Álvaro de Luna, el señorío volvió a Juan II de Castilla, y el mismo año en que murió el condestable (1453), se le otorgó a la todavía infanta de Castilla, futura Isabel la Católica, quien ya poseía otros lugares que con el tiempo pasaron a formar parte de la Comunidad de Villa y Tierra de Cuéllar: el señorío de Montemayor. Fue señora de la villa hasta 1464, cuando entraron en la historia local su hermanastro Enrique IV de Castilla y Beltrán de la Cueva.
Nada se conoce acerca de la estructura que mostraba en esa época, y fue necesario que pasara un siglo para volver a tener constancia del edificio, pues no fue hasta 1403 cuando el infante Fernando de Antequera, señor de Cuéllar, otorgó una licencia al concejo de Cuéllar para reparar los muros y el castillo, cuyos gastos ascendieron a 30 000 maravedíes que abonaron los vecinos de Cuéllar y su Tierra.7 En 1431, Juan II de Castilla concedió un privilegio similar al anterior, según el cual las multas debían ser para el refacimiento de los muros del castillo. El mismo privilegio hace alusión a otro igual que concedió su padre, Enrique III de Castilla, y que no ha llegado hasta nuestros días. A partir de entonces, comenzó un enredoso historial en el señorío de Cuéllar.