CASTILLO - PALACIO DE ALACUÁS (Valencia)
Imágenes: 18/9/2021
El castillo-palacio de Alacuás, castillo de las Cuatro Torres o Palacio de los Aguilar es una de las mansiones nobiliarias impulsadas en la época de decadencia feudal del siglo XVI. Está situado en Alacuás (Valencia) España.
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| El castillo visto desde el ángulo Noreste |
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| Puerta de acceso, con arco de medio punto y grandes dovelas. |
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| Fachada Oeste, Torre Suroeste del castillo junto al campanario de la iglesia. Entre ambos la galería cubierta que las une. |
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| Entre ambos la galería cubierta que las une. |
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| El castillo visto desde el ángulo Norte |
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| Escalera de Entresuelo |
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| Claustro o patio |

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| Escalera principal |
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| Puerta principal original del la primera planta. |
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| Galería superior del patio |
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| Claustro o patio |
Historia
Una vez realizada la conquista del Reino de Valencia por el monarca Jaime I el año 1238, este procedió con suma liberalidad a recompensar a los caballeros que le habían acompañado y prestado ayuda. Uno de ellos fue Bernat de Castelló, procedente de Cataluña, al cual, en premio a sus servicios, le concedió el Rey para él y los suyos el lugar de Alacuás, próximo a Valencia, con todos sus derechos.
Desde el año 1373 la familia Vilaragut retuvo el señorío de Alacuás, durante casi cien años y que, según los restos encontrados por los arqueólogos, residió en una primera edificación construida en el siglo XIV. Diversos propietarios tuvieron la posesión del señorío a lo largo de los siguientes años, hasta que en las primeras décadas del siglo XVI, Jaime García de Aguilar, cabeza de una familia de juristas que ocuparon cargos relevantes durante la época del rei Juan II de Aragón, tomó posesión en la plaza de Alacuás el año 1501.
Sucesivamente, durante el siglo XVI, gracias al incremento en las rentas de la familia, se construye el Castillo-Palacio de los Aguilar, quedando diseñada la visión general del Castillo que nos ha llegado de la estructura tanto exterior como interior. A la muerte de Jaime García, el señorío pasa en herencia a sus hijos varones quedando en manos de Lluís Pardo de la Casta, nieto de Jaime, al quedar como único heredero.
Durante los primeros años del siglo XVII, los Pardo de la Casta, veían como su situación socioeconómica iba en descenso, y encontraron como salida el servicio a la monarquía mediante la carrera militar en los territorios con presencia española, como el del Ducado de Milán. Félix Pardo de la Casta, heredero de las propiedades de Alacuás, pronto se integró en la ciudad de Cremona y, poco después de llegar, se casó con Margherita de Lodi, hija de una de las familias ricas de la región. D. Félix fue gobernador y castellano de Cremona durante trece años y, gracias a su matrimonio y a su cargo, ocupó un lugar relevante en la ciudad, convirtiéndose en un importante mecenas artístico que, finalmente, consolida a Cremona la rama italiana de la familia Pardo de la Casta-Manfredi.
A diferencia de sus familiares que lo habían precedido, Félix Pardo de la Casta residió hasta el final de su vida en Cremona y nunca volvió a Alacuás. Murió en 1688 y su hija, Margarita Pardo de la Casta, se casó con el marqués Gian Battista Manfredi, transmitiendo a sus herederos los derechos sobre el señorío de Alacuás que, de este modo, quedará unido a la familia italiana gestionándose mediante administradores con plenos poderes, hasta la desaparición de los señoríos jurisdiccionales en el siglo XIX. Su último propietario noble fue el Marqués de la Casta y de Manfredi, barón de Bolbaite, quien lo vendió en el siglo XIX. Esta enajenación fue hecha a favor de particulares sin categoría señorial. A partir de aquí, el castillo y todas sus tierras estuvieron sujetas a una serie de transformaciones y aprovechamientos que fueron en detrimento del buen estado y conservación de este edificio.
A principios del siglo XX la propiedad del Castillo pasó por diversos titulares. Entre ellos, destaca la figura de Julio Giménez Llorca, quien vendió el castillo a Vicente Gil Roca, empresario que quería derribarlo.
Llegó la noticia del derribo del castillo al "Centro de Cultura Valenciana", entidad que hizo un llamamiento en 1918 a todos los artistas, arquitectos y eruditos valencianos, animándolos a reproducir y recopilar directamente de este edificio, dibujos, fotografías, planos, datos y noticias, a fin de juntar un material y sacarlo a la luz por medio de su publicación, todo esto para evitar el derribo del castillo. El llamamiento tuvo una importante respuesta con toda clase de materiales gráficos y datos históricos, por lo cual se pudo realizar en 1921 la publicación de un pequeño libro titulado "El Palau Senyorial d'Alaquàs", de José Manuel Cortina Pérez y Vicente Ferrán Salvador en que se recoge el primer estudio sobre el edificio. Gracias a las diferentes protestas y gestiones, como la de Mariano Benlliure que, a través de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid, se consiguió que el 26 de abril Alfonso XIII firmara una Real Orden según la cual el edificio era declarado Monumento Histórico Artístico Nacional y se paralizaba su derribo.
A pesar de la paralización, el año 1928, la torre norte-oeste fue derruida, ya que amenazaba caer sobre algunas casas de los alrededores.
Durante los primeros años del siglo XX el palacio fue propiedad de Vicente Gil Roca. Quien al fallecer lo deja en herencia a su familia en diferentes particiones, que progresivamente fue adquiriendo la familia Lassala. En 1922 fue alquilado por la Sra. Isabel González de Lassala, hasta el año 1940 en que fue adquirido por la misma familia Lassala.
El primer ayuntamiento democrático en abril de 1979, presidido por Albert Taberner, inició un largo proceso que tenía como objetivo la recuperación del castillo como espacio público, y se exigió a la familia Lassala un horario mínimo de apertura al público y se planteó ya la primera hipótesis de compra por parte del Ayuntamiento.
En 1999, el Ayuntamiento de Alacuás inicia las gestiones necesarias para definir el uso público del Castillo con independencia de la titularidad. En el pleno de la corporación del 13 de junio de 2002 se produce la aprobación de la expropiación del castillo y la solicitud a la Generalidad Valenciana de la aprobación para poder ocupar urgentemente el edificio. El Consejo de la Generalidad da su aprobación el 19 de noviembre. Finalmente 3 de enero de 2003, con el apoyo y la aprobación de todas las administraciones públicas, el ayuntamiento consigue la ocupación del monumento y después de siglos de propiedad privada, el monumento pasaba a manos públicas.
El 28 de febrero de 2003 se abrieron al público por primera vez las puertas del castillo a todos los ciudadanos y ciudadanas, llevándose a cabo diferentes actividades culturales como conciertos o exposiciones, entre otras actividades. La muestra que inauguró la serie de exposiciones fue "Picasso en el Castillo", complementada con una programación teatral y musical, como la audición del Stradivarius el Cremonese de 1715 cedido excepcionalmente por Cremona, ciudad hermanada con Alacuás.
El ayuntamiento de la localidad ha seguido un Plan Director del Monumento y el Proyecto de Rehabilitación y restauración para el castillo, así como de sus artesonados y elementos cerámicos. Así durante la ejecución este plan se han encontrado importantes hallazgos como cerámica ornamental desconocida en la localidad y de gran valor. La rehabilitación, terminada el 19 de marzo de 2007, implicó la reconstrucción de la cuarta torre que perdió a principios del siglo XX. En la actualidad el castillo es un centro cultural, con varios servicios como el Centro de Formación Permanente de Adultos Enric Valor, la sede valenciana de la Fundación Ernest Lluch y una biblioteca.

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