Se llama sala de carruajes a lo que es en realidad un pasillo que unía el antiguo Palacio Abacial con el monasterio. Es un pasillo de mediana anchura donde se conservan una serie de carruajes de época y que constituyen un pequeño museo. Son vehículos pertenecientes a la familia Muntadas propietarios del monasterio desde su compra después de la desamortización de Mendizábal.
Se trata de un estrecho pasillo cubierto con bóveda de medio cañón que sirve de comunicación entre la iglesia y la cilla o zonas de trabajo. Este pasadizo evitaba el paso de los monjes conversos por el claustro reglar y la posibilidad de que los monjes de coro y los monjes conversos pudieran cruzarse en la panda del claustro.
El monasterio de Piedra es un establecimiento turístico ubicado en un antiguo monasterio cisterciense que se halla en el municipio zaragozano de Nuévalos en la comarca de Calatayud, en Aragón (España).
Dedicado a Santa María la Blanca, fue fundado en 1194 por trece monjes cistercienses llegados del monasterio de Poblet, en el antiguo castillo de Piedra Vieja y junto al río Piedra. Se abandonó en 1835 debido a la desamortización de Mendizábal, comprado por un particular cinco años después y reconvertido en establecimiento turístico. Se catalogó como Monumento Nacional el 16 de febrero de 1983.
Eclesiásticamente está incluido en el arciprestazgo del Alto Jalón, Diócesis de Tarazona. Es uno de los enclaves turísticos más visitados de Aragón.
Al recinto amurallado se accedía por la torre medieval del homenaje y la iglesia, destruida en los primeros decenios de 1800, comunicaba con el claustro abierto de grandes arcos apuntados y sus capiteles con labrados follajes imitados del bizantino, así como con las distintas dependencias. También destaca la magnífica escalera principal que se despliega en dos anchos ramales sostenida toda por arcos y cobijada por una hermosa bóveda.
Historia
La fundación del Monasterio de Piedra se relaciona con un doble marco histórico: Es parte del fenómeno de las repoblaciones de la segunda mitad del siglo xii y también es un brillante capítulo de la expansión de los cistercienses por la península ibérica. En 1186, Alfonso II de Aragón el Casto, y su esposa, Sancha de Castilla, donaron a los monjes de Poblet el castillo de Piedra (castrum Petrae) con el objeto de fundar allí un monasterio cisterciense. El 10 de mayo de 1194, bendecidos por el abad Pedro Masanet salieron del monasterio catalán doce monjes, a la cabeza de los cuales estaba Gaufredo de Rocaberti, I abad de Piedra.
En mayo de 1195 se ratifica la donación y el deseo real de la fundación de un monasterio que siguiera la Regla de san Benito. Los edificios empezaron a construirse en 1203. En 1218 las obras estaban suficientemente avanzadas como para que los monjes pudieran ocupar los edificios. El 16 de diciembre de 1218 se hizo la ceremonia de traslación de la comunidad desde Piedra Vieja a Piedra Nueva. La consagración de la iglesia abacial fue presidida por el IV abad de Piedra, Jimeno Martín; por el arzobispo de Tarragona, Esparago de la Barca, que actuó en nombre de Jaime I de Aragón; por el obispo de Zaragoza, Sancho Ahones; y por el obispo de Albarracín, Domingo Ruiz de Azagra, que había sido monje profeso en Piedra.
Fue aquí, en el Monasterio de Piedra, donde por primera vez se cocinó el chocolate en Europa en 1534. Cuando Hernán Cortés viajó a México fue acompañado por Fray Jerónimo Aguilar que envió al abad del Monasterio de Piedra el primer cacao junto a la receta para cocinarlo. Y se ha propuesto que Jerónimo de Pasamonte pudo componer en dicho monasterio el Quijote apócrifo, publicado en 1614 bajo el seudónimo de Alonso Fernández de Avellaneda.
En 1808, debido a la Guerra de la Independencia, el monasterio fue desalojado. Fue en este periodo cuando se derrumbó la bóveda central de la iglesia y se profanaron imágenes. En el "Trienio Liberal", entre 1820 y 1823 los monjes fueron obligados a dejar el convento, continuando con el deterioro del conjunto.
El monasterio de Piedra fue un real patronato desde su fundación hasta su tercera y última desamortización en 1836. Ese mismo año, la reina regente María Cristina de Borbón-Dos Sicilias, siendo Isabel II menor de edad, admitió la promulgación del decreto de disolución de órdenes masculinas y la desamortización de bienes eclesiásticos. El decreto de Mendizábal de 1835 significó el fin definitivo de la Congregación de Piedra. Los edificios conventuales fueron administrados por funcionarios entre 1835 y 1843, fecha en la que fueron subastados y adquiridos por Pablo Muntadas Campeny por 1 250 000 reales.
Desde 1844, Juan Federico Muntadas, hijo de Pablo Muntadas, consolidado como propietario de Piedra, transformó la huerta en un jardín paisajista y las dependencias conventuales en una instalación hostelera e hidroterápica, a lo que añadió la construcción de una piscifactoría, que fue pionera en España. Los nuevos usos turísticos frenaron su degradación, consolidaron edificaciones y lo han preservado hasta la fecha de forma notable.
Catalogado como Paraje Pintoresco Nacional el 28 de diciembre de 1945, y como Monumento Nacional el 16 de febrero de 1983, la Orden de 17 de septiembre de 2009, del Departamento de Educación, Cultura y Deporte, del Gobierno de Aragón, completa la declaración originaria de bien de interés cultural, en la categoría de Monumento.[6] Por último, se le concede la categoría de Jardín Histórico el 27 de enero de 2010.
Iglesia
De estilo románico tardío (siglo xiii), su planta, típica cisterciense, tiene forma de cruz latina, con crucero, ábside central poligonal reforzado con grandes pilares y cuatro ábsides laterales de cabecera plana.
Monasterio-claustro
Su planta, estilo y distribución es cisterciense, robusto y austero, característico del siglo xiii, de arcos apuntados con capiteles y ménsulas decorados con motivos vegetales. Ha sido restaurado recientemente. Planta cuadra con jardín central y cuatro pandas en las que se distribuyen la salas. Al norte, en la panda del mandatum, la iglesia; al sur, en la panda del servicio, la cocina, el refectorio y el calefactorio; al oeste, en la panda del trabajo, las bodegas y cilleros y al este en la panda del capítulo, la sala capitular.
Llama la atención el pasillo llamado Callejuela negra o Callejón de los conversos, de estilo románico y perteneciente, según se cree, a castillo anterior al monasterio. Este paso, paralelo a una de las galerías del claustro, se usaba para el acceso de los trabajadores conversos sin que tuvieran contacto con los monjes.