CASTILLO DE PEÑÍSCOLA (Castellón)
📸 Imágenes 18/6/2016
Descripción
El Castillo Palacio de Peñíscola (Castellón, Comunidad Valenciana, España), también llamado Castillo del Papa Luna, está emplazado en la zona más elevada del peñón que domina la ciudad, alcanzando una altura de 64 m sobre el nivel del mar. Su perímetro es de unos 230 m y tiene una altura media de 20 m. Los Templarios construyeron esta obra románica sobre restos de la antigua alcazaba árabe entre 1294 y 1307.
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| Vistas desde el paseo marítimo |

Pedro Martínez de Luna y Pérez de Gotor que fue nombrado Papa por la obediencia de Aviñón con el nombre de Benedicto XIII de Aviñón, el llamado Papa Luna, convirtió el castillo en su sede pontificia en el largo litigio sobre su legitimidad. La tenaz lucha que mantuvo el Papa Luna contra sus enemigos sirvió para que surgiera la frase popular de "mantenerse en sus trece" en referencia a la negativa de Benedicto XIII de renunciar a su posición de papa.
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| Fachada exterior de la capilla, en la que se ven los arranques de los arcos de la desaparecida galería. |
Materiales de construcción
El material que se utiliza en esta impresionante construcción defensiva, es la piedra. La técnica que se utiliza es la sillería que consiste en labrar la piedra en bloques de forma cuadrangular y colocarlos perfectamente alineados los unos encima de los otros, tomando diferentes formas, cuadradas o circulares.
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| Una de las cámaras privadas del Papa Luna situadas en el piso superior de la torre. |
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| Una de las cámaras privadas del Papa Luna situadas en el piso superior de la torre. |
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| El salón gótico |
Historia
Peñíscola, remonta sus orígenes a la tribu ibera de los ilercavones. Mas tarde pasaron por aquí fenicios y cartagineses (se dice que Anibal vivió aquí varios años). Luego fue colonia griega, llamada Chersonesos (en griego península). Los romanos lo tradujeron como paene+iscola "casi isla" que dará origen al nombre de Peñíscola. Finalmente los musulmanes le dieron el nombre de Banásqula o Banasquila.
Los cristianos de la época, solían repartirse las tierras antes de conquistarlas y es en 1146 cuando Ramón Berenguer IV conde de Barcelona y Príncipe de Aragón, hace donación del castillo de Peñíscola a su principal consejero de gobierno, Guillermo Ramón de Moncada. Sin embargo no será hasta 1233 cuando el rey Jaime I el Conquistador, tome por rendición la plaza de Peñíscola a los musulmanes. Ya en 1225 lo había intentado, vía militar, pero no lo pudo conseguir y hubo de esperar hasta 1233 para conquistar la plaza. En 1250 el rey Jaime I concedió Carta Puebla con fuero de Valencia. En 1286 el rey Alfonso el liberal hace donación del castillo y villa a don Artal de Alagón. Don Artal lo mantendrá en su poder hasta el 1293, año en que realiza un trueque con el rey de Aragón, Jaime II el Justo, pasando de nuevo a la Corona de Aragón. Un año mas tarde en 1294 lo permuta a la Orden del Temple por la ciudad y alfoz de Tortosa.
El Castillo de Peñíscola comparte con el Vaticano y el palacio de los papas de Aviñón el privilegio de haber sido Sede Pontificia, una de las tres que ha habido a lo largo de la historia.
La estructura principal del castillo y la ciudad proceden de tiempos de la dominación musulmana. En 1225, y con sólo dieciséis años, Jaime I intentó, sin éxito, conquistar el castillo de Peñíscola. 8 años más tarde, en 1233, pudo conseguir que la fortaleza pasase a la Corona cristiana, a cuyo patrimonio estuvo ligada hasta la cesión a la Orden del Temple en 1294, quien acometería en el castillo obras de restauración y re fortificación muy importantes, hasta darle la imagen básica que hoy presenta, a imagen y semejanza de los castillos de Tierra Santa.
En 1307, y tras la caída de la Orden, Jaime II se apoderó de la fortaleza, devolviéndola a la Corona, siendo nuevamente cedida en 1319, esta vez a la Orden de Montesa. También esta orden efectuó numerosas modificaciones, hoy perdidas.
En 1411 la Orden de Montesa cedió la fortaleza
El Papa Luna, Benedicto XIII de Aviñón, una de las figuras hispánicas más universalmente conocida y a la vez controvertida, se trasladó en 1411 a Peñíscola convirtiendo su castillo en palacio y biblioteca pontificia. De los muros y dependencias de esta fortaleza irradian ideas, sentimientos y prejuicios sobre un hombre íntegro, honrado y virtuoso que tuvo la osadía de perseverar en su convencimiento de verdadero Papa de la Iglesia Católica en una época marcada por guerras, ambiciones, codicias y corrupciones que afectaron incluso a las altas dignidades de la Iglesia, cuyo poder espiritual tuvo que claudicar ante el poder político y civil.
Destaca en todo el conjunto la sobriedad y solidez de su construcción, tanto en las estancias templarias como en las estratégicas e intrincadas dependencias pontificias que realizaría más tarde Benedicto XIII (entre las que estuvo instalada una de las mejores bibliotecas del mundo). Pero, tal vez, el mayor interés arquitectónico del castillo se encuentra en la solución abovedada del Cuerpo de Guardia y en la austeridad y severa proporción de la Basílica de los Templarios. Utilizada por Benedicto XIII y Clemente VIII como Basílica Pontificia, a las características constructivas del resto de estancias une el presbiterio formando ábside semicircular cubierto con una media cúpula de cascarón encumbrada sobre un arco toral y un pequeño ventanal situado en el centro del ábside que ilumina tensionalmente el espacio. En esta Basílica reposaron durante algún tiempo los restos del Pontífice.
En este castillo se conservan todavía remembranzas evocadoras de la presencia del Papa Luna y de su sucesor Clemente VIII, el también aragonés Gil Sánchez Muñoz, segundo Papa de Peñíscola. La Basílica papal de Benedicto XIII, austera nave de planta rectangular con bóveda de cañón algo apuntada y casquete esférico sobre el ábside; el salón del trono donde recibía embajadas y recepciones; el salón del cónclave; el estudio con ventanas al mar; las habitaciones pontificias, etc. Todo ello, utilizado por los dos papas de Peñíscola, había servido con anterioridad a los Caballeros Templarios y a los Montesianos que tuvieron aquí la sede y sostén de su encomienda.
Durante el periodo de las Germanías (1519-1521), Peñíscola fue sede de la coalición de fuerzas capitaneadas por el Virrey de Valencia, Diego Hurtado de Mendoza y Lemos, que se opusieron a los agermanados. Por este hecho, el Virrey concedió a la población el título de fidelísima en 1522 y otorgó el perdón a los agermanados locales en nombre del rey Carlos I (1525). Felipe II ordenó la construcción de nuevas defensas artilleras, ejecutadas por el arquitecto italiano Juan Bautista Antonelli, con el objetivo de protegerla de los ataques de los piratas berberiscos. Estas no alteraron sustancialmente la conformación del castillo.
Materiales de construcción
El material que se utiliza en esta impresionante construcción defensiva, es la piedra. La técnica que se utiliza es la sillería que consiste en labrar la piedra en bloques de forma cuadrangular y colocarlos perfectamente alineados los unos encima de los otros, tomando diferentes formas, cuadradas o circulares.
Estado de conservación
El castillo y parte de las murallas de las que estaba dotada la población se encuentran en perfecto estado de conservación. Todos los elementos del castillo, así como su imagen de conjunto, son de una calidad extraordinaria, habiéndose convertido, quizás, en el mejor ejemplo de conservación de la arquitectura militar de la Comunidad Valenciana.
Propiedad y uso
Pertenece al Patrimonio del Estado, y desde 1957 lo administra la Excma. Diputación de Castellón. Se destina a uso turístico, Sala de Exposiciones y actividades culturales (festivales, congresos, conferencias, etc).
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