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sábado, 22 de marzo de 2025

 Real Monasterio Padres Mercedarios El Puig de Santa María en el Puig   (Valencia)

Monasterio fortificado de El Puig de Santa María/ Monasterio de Santa María /Real Monasterio Padres Mercedarios El Puig de Santa María

Imágenes: 22/3/2025

Situación

El monasterio de Santa María se encuentra en el núcleo urbano de la localidad de El Puig de Santa Maria, en la comarca de L'Horta (L'Horta Nord), provincia de Valencia.

Gran monasterio fortificado. Edificio emblemático del Reino de Valencia, llamado “el Escorial Valenciano”, no en vano en su iglesia se venera la imagen de la Virgen del Puig, patrona del Reino. Este edificio, que parece uno solo, en realidad son dos. La iglesia, iniciada su construcción en 1240, y ampliada entre los años 1300-1340, es de estilo Gótico; y el Real Monasterio, cuya primera piedra se coloca en el año 1588 y se finaliza hacia 1700, es de estilo renacentista

Lo podemos encontrar fácilmente en el centro del pueblo, cuya gran mole es visible desde la lejanía. 

Fachada meridional.
Fachada meridional.

Fachada meridional.



Torre Suroeste.



Torre Sureste.


Torre Suroeste.


Los muros apoyan directamente sobre la roca viva.


Torre Noreste.
Frente Norte, donde se encuentra la entrada a la iglesia.
Torre Noreste.

Lienzo Norte, donde se conservan las únicas almenas de todo el conjunto.

Frente Norte, donde se encuentra la entrada a la iglesia.








Lienzo Norte, donde se conservan las únicas almenas de todo el conjunto.





Torre Noroeste.

Torre Noroeste.

Frente Este





Situación

El monasterio de Santa María se encuentra en el núcleo urbano de la localidad de El Puig de Santa Maria, en la comarca de L'Horta (L'Horta Nord), provincia de Valencia.

Historia

En el promontorio que se encuentra frente al actual monasterio, se levantaba el castillo de Yubaila o de Enesa que estaba en manos de los musulmanes. En 1237 las huestes del rey de Aragón Jaime I llegan hasta el castillo, pero antes de que puedan tomarlo, los musulmanes lo destruyen y se retiran hacia Valencia. Los cristianos logran reconstruir el castillo que ellos llaman "Puig de Cebolla" (por una mala traducción del árabe); el rey pone al frente del mismo a su tío Bernardo Guillén de Entenza (Bernat Guillem de Montpellier i Entença) que queda como alcaide del castillo en tanto Jaime I se retira hacia el norte en busca de los víveres y refuerzos necesarios para la toma de Valencia.

En este mismo año, los musulmanes de Valencia salen de la ciudad y se dirigen hacia el castillo de Enesa con animo de tomarlo, pero son descubiertos y los cristianos deciden plantar batalla en campo abierto. Según la leyenda en la batalla conocida como del Puig o de Enesa, hace su aparición San Jorge que inclina definitivamente la balanza de la batalla en favor de los cristianos a pesar de encontrarse en inferioridad numérica. La batalla que tuvo lugar el 20 de agosto de 1237 sería decisiva pues los musulmanes vuelven a retirarse tras los muros de Valencia y nunca más se atreverán a salir de ellas, por lo que dejaban libre el camino del rey Jaime I hacia la ciudad.

Los restos del castillo se encuentran en el promontorio antes citado que en la actualidad recibe el nombre de Montaña de la "Patà". El nombre de "la patà" (coz o patada), viene de la leyenda según la cual el caballo del rey Jaime I el conquistador, dando una coz en el suelo de la colina, hizo brotar agua. Hoy día se considera que esta leyenda puede estar basada en el hecho del encuentro por parte de las tropas cristianas del aljibe de agua de que se suministraba el castillo musulmán, con lo que ello tenia de trascendental para la toma del castillo.

Se sabe con absoluta certeza a pesar de las leyendas que circulan, que el rey Jaime I no participó en la batalla del Puig, pues este no se encontraba en el lugar el día de la batalla.

La fundación del monasterio se debe a la voluntad del rey de Aragón, don Jaime I el Conquistador, ya que mientras se encontraba en la actual población de El Puig (Puig = colina o montículo), con sus huestes preparando el asedio a la ciudad de Valencia, san Pedro Nolasco, fundador de la Orden de la Merced que acompañaba al rey, encontró enterrada en la colina donde hoy se alza el monasterio y debajo de una campana, una imagen en forma de icono en piedra de la Virgen María. Considerando el rey don Jaime este hallazgo como un hecho milagroso, proclamó a Santa María de El Puig como Patrona del reino de Valencia, mandando edificar un monasterio donde debía quedar custodiada la citada imagen y encargando a la Orden de la Merced la guardia perpetua del santuario. Según se cuenta el lugar del hallazgo le fue señalado a San Pedro Nolasco por siete estrellas que brillaban sobre el puig. El 10 de mayo de 1961 el papa Juan XXIII tuvo a bien nombrar a la Virgen de los Desamparados como Patrona de Valencia y su Reino, desbancando así a la histórica figura de la Virgen del Puig como Patrona.

En el año 1240, el rey don Jaime entrega estas tierras a don Arnaldo (Arnau) de Cardona, de la Orden de la Merced, para que levantase un santuario a Santa María. Se trataría de una pequeña iglesia o capilla de la que ya no quedan restos, a excepción de la portada de la iglesia actual que fue trasladada posteriormente a su emplazamiento actual. No obstante pronto las tierras pasan a manos de Roger de Lauria, almirante de la Corona de Aragón, que fue quien dio inicio a las obras de la iglesia hacia el 1300. Estas se dieron por concluidas en 1340.

Características

Tres conjuntos podemos considerar en el monasterio, el convento propiamente dicho que es la residencia de los religiosos, el Santuario o Iglesia de la Patrona del Reino de Valencia y un tercer elemento más moderno como es la instalación en parte del monasterio, del Museo de la Imprenta y la Obra Gráfica.

Monasterio El monasterio en su actual configuración es de planta rectangular, con cuatro torreones en cada uno de sus ángulos. Se colocó la primera piedra el día 1 de septiembre de 1588, con la asistencia y bendición del Patriarca Arzobispo de Valencia San Juan de Ribera. Fue su primer maestro de obras Antón Dexado de la Cossa. Ocupa una superficie de 4.000 metros cuadrados, de línea herreriana o escurialense. El aspecto del monasterio con sus cuatro robustos torreones le dan un aire de fortaleza impresionante. Se comenzó a construir por el torreón del lado sur-este, siendo estos de planta cuadrangular excepto el ya comentado que recibe el nombre de Torre de la Peyrona que lo es rectangular. Construido en mampostería con piedra de rodeno (rojiza) y sillares de refuerzo en las esquinas.

Destacan sus fachadas por el gran número de ventanas que se abren al exterior y que se corresponden con las distintas dependencias interiores del monasterio.

Destacan sus fachadas por el gran número de ventanas que se abren al exterior y que se corresponden con las distintas dependencias interiores del monasterio.

Puerta de la portería Portada acceso al monasterio (vista extramuros)Portada acceso al monasterio (vista intramuros)La entrada al monasterio se realiza por la portería situada en la fachada de levante. Dos rampas situadas una a cada extremo de la fachada, permiten el paso a la meseta donde se encuentra la portada. La más importante por ser la original es la rampa que mira al norte, sin embargo la que mira al sur es la más utilizada pues enfrenta con el aparcamiento de vehículos. La rampa que mira al norte salva el desnivel sobre el montículo o "puig" en donde se encuentra el monasterio. Una portada cerrada por una reja, formada por un arco de medio punto sobre un muro de mampostería y con un escudo de la orden mercedaria, permite el paso a la meseta donde se alza el monasterio. En el ático del muro, una cruz labrada por ambas caras nos da la bienvenida, en el anverso un Crucificado y en el reverso la Virgen y el Niño. La portada fue realizada entre el 22 de noviembre de 1666 y el 18 de marzo de 1667. La puerta de la portería es adintelada muy sencilla sin ninguna clase de adorno, sólo precedida por unos pocos escalones.

Escalera de accesoUna vez en su interior, nos encontramos con un vestíbulo que hace de distribuidor a varias dependencias, una de ellas el Museo de la Imprenta y la Obra Gráfica. A través de un arco rebajado situado a nuestra derecha, una escalera con pasamanos y balaustres de madera nos llevará al interior del monasterio pues las salas más importantes se encuentran en los pisos superiores. En la escalera realizada entre 1726 y 1730, podemos ver reproducidos en las contrahuellas, azulejos con cerámica de Manises, con diversos elementos del escudo de armas del monasterio: estrellas de ocho puntas, escudo de la Orden de la Merced y la campana. La escalera remata en una airosa cúpula apoyada sobre pechinas decorada profusamente a lo grutesco.

En el primer rellano encontramos el óleo de "Santo Tomás de Villanueva dando limosna a un pobre" (de la escuela de Jerónimo Espinosa, siglo XVIII), y enseguida se llega al primer piso o claustro bajo.

Claustro bajo De planta cuadrada, está formado por cuatro alas de 44,50 metros de longitud, 4,84 metros de anchura y 36 ventanales que dan al patio interior. En este nivel se sitúan el refectorio, la capilla y el salón gótico o cripta de la iglesia. Las pandas se cubren con vigas de madera y los entrevigados son de ladrillo. El claustro realizado todo él en ladrillo, fue comenzado el 1 de septiembre de 1667 por el maestro cantero Francisco Verde y el albañil del convento Juan Pérez.

ALA NORTE DEL CLAUSTRO BAJO.

Nada más salir de la escalera, nos encontramos de frente con el ala norte del claustro bajo. En el muro de la derecha: lienzos ovalados pintados por José Vergara (siglo XVIII) representando mártires mercedarios: "San Pedro Pascual", "Guillermo Sangiano", "Pedro de San Ernano", "Jaime Pérez", "Pedro Escrivá", "Alfonso Gómez", "San Serapio" y "San Pedro Armengol".

Desde 1967 es propiedad de los mercedarios. Actualmente es también residencia de la Casa Real en sus visitas a Valencia, así como sede de importantes actos culturales y políticos. El edificio alberga también el Museo de la Imprenta y del Arte Gráfico.

Protección

Fue declarado Monumento Histórico-Artístico Nacional en el año 1969.

Bajo la protección de la Declaración genérica del Decreto de 22 de abril de 1949 y la Ley 16/1985 sobre el Patrimonio Histórico Español.

 Castillo de Jaime I en El Puig (Valencia)

Castillo de Jaime I / Castillo de Enesa / Castillo del Puig/Castillo de Cebolla

Imágenes: 22/3/2025

El castillo de Jaime I , también llamado Castillo de la Patá Castillo de Cebolla y Castillo de Enesa, se encuentra ubicado sobre la cima de una de las colinas que dominan la población de El Puig (Valencia)España. Está catalogado como Bien de interés cultural y su número de anotación ministerial es R-I-51-0010924, con fecha 12 de noviembre de 2002.

Torre del Homenaje, de tapial y situada en el extremo Suroeste.

El cerro del castillo visto desde el Oeste.


Torre del Homenaje, de tapial y situada en el extremo Suroeste.


Su planta forma, más o menos, un triángulo isósceles, con 75 m. de longitud en sus lados mayores, y tres grandes torres de forma cuadrangular en los vértices.

Tenía capacidad para cien hombres de armas con sus caballerías, bastimentos y máquinas de guerra. Contaba con foso y un gran aljibe. 
Fragmento caído de una torre circular.




Lienzo Norte.

Frente meridional.

Restos de las torres del Este. Sobre ellas, en color blanquecino, se observa el depósito del agua.


Frente meridional.

lienzo meridional, con algunos fragmentos caídos.

Basamentos de la torre albarrana trapezoidal que se encuentra en la subida del castillo.

Torre albarrana

Torre albarrana


Torre albarrana

Torre albarrana

Torre albarrana

El castillo de Jaime I , también llamado Castillo de la Patá Castillo de Cebolla y Castillo de Enesa, se encuentra ubicado sobre la cima de una de las colinas que dominan la población de El Puig (Valencia)España. Está catalogado como Bien de interés cultural y su número de anotación ministerial es R-I-51-0010924, con fecha 12 de noviembre de 2002.

Historia

La población de El Puig, cerro, recibe su nombre de un supuesto templo griego que se encontraba en uno de los cerros del término, aunque este topónimo no ha sido el único que ha recibido la población. Así, en época romana se llamó Podium, con significación de colina, que, más tarde, los árabes tradujeron por Gabol, vocablo que, por su parte, los cristianos de la Edad Media acomodaron al latín, utilizando los vocablos Juballa y Cepullam, tal y como aparecen en la Crónica del Cid, y posteriormente se le pasa a denominar Çebolla, nombre de una partida en la que es posible estuviera asentaba la población original. Jaime I de Aragón, lo menciona en su Crónica como Puig de Enesa y Puig de Santa, razón por la cual el castillo se le conoce por tan variados nombres.​

La primera documentación fiable sobre la villa se remonta a la época de la dominación musulmana en la que se levantó una fortaleza, denominada Yubayla, con la que se protegía el acceso norte de la ciudad de Valencia.​Es por ello que el castillo puede considerarse que fue construido en el siglo xi por los árabes.​ Quienes al replegarse, con el fin de no dejarlo como base para las tropas cristianas, lo derruyeron.​ En 1093 fue tomado, reconstruido, fortificado, y rodeado de una villa amurallada por El Cid. Esta villa es el origen del actual municipio de El Puig. Los materiales empleados para la construcción, tanto de la fortificación del castillo como de la misma villa, eran madera y piedra procedentes del saqueo del arrabal valenciano, que se llevó a cabo antes de la toma de la ciudad por parte de Rodrigo Díaz.​

Tanto el castillo como la villa cayeron en manos de los musulmanes (que nuevamente lo destruyeron durante la retirada, de esta forma, Zayyan, trataba de evitar que Jaime I de Aragón pudiera utilizarlo para conquistar Valencia), hasta que en el año 1237, las tropas de Jaime I de Aragón dominaron la población, llamándola El Puig de la Cebolla.

​ Inmediatamente se volvió a reconstruir el castillo, al tiempo que el monarca conquistador, fundaba el monasterio mercedario que tanta relevancia tuvo en la historia valenciana y que sirvió de punto de partida para el crecimiento de la población. Por este motivo, el nombre de la población, cambia nuevamente, pasando a ser El Puig de Santa María. En 1240 el rey cedió parte de los territorios a Arnau de Cardona (uno de los caballeros que más se distinguieron en la conquista junto a Berenguer de Entenza1​). En 1349, tanto la población como el castillo, fueron donados por Pedro IV de Aragón, el Ceremonioso a Jérica, Finalmente, en 1365 Pedro IV de Aragón mandó destruirlo, dentro de los conflictos de la llamada Guerra castellano-aragonesa de 1356-1369, contra Pedro I de Castilla.

Durante la Guerra de Sucesión, la población apoyó la causa del Archiduque Carlos, por lo que sufrieron el castigo de Felipe V al final del conflicto.

Descripción

En la actualidad se encuentra en una zona calificada como verde,​ y su estado de conservación es lamentablemente ruinoso.​ A pesar de ello pueden apreciarse numerosos lienzos de murallas, así como restos de distintas torres (de la forma típica de los castillos musulmanes, rectangulares o cuadradas), y construcciones auxiliares. Los muros están construidos de mortero y piedras principalmente de rodeno. Pueden observarse también alguna trinchera de la última guerra civil, en una de sus laderas. En la ladera sur de la montaña en el trozo del camino de acceso se observan muros hechos de losas de rodeno trabadas con tierra.​

Se trataba de un castillo rodeado de foso, una excavación profunda y seca (menos cuando llovía), entorpeciendo la entrada de los invasores, así como la construcción por parte de los asaltantes de túneles para entrar al castillo.​Además contaba también con una torre albarrana de forma más o menos cuadrada, situada al lado noroeste de la montaña, a unos 70 metros de distancia de la fortaleza y en un nivel inferior, estando conectada con esta a través de un puente, que se desconoce si era permanente o móvil, con el cual podía quedar aislada del recinto. Con esta torre se defendía la entrada al castillo al ampliar el ángulo de tiro de los guardias del mismo.

 Todavía pueden identificarse restos de la torre del homenaje.


Cartuja de Ara Christi en El Puig (Valencia)

Imágenes: 22/3/2025

La cartuja de Aracristi es un monasterio cartujo de España fundado en 1272 perteneciente al municipio de El Puig, cerca de la sierra Calderona, en la Comunidad Valenciana. 


Se ubica junto a la carretera vieja de Barcelona, en el cruce con la carretera de Náquera.



Como muchos de los edificios religiosos de esa época levantados en despoblado, la Cartuja de Ara Christi dispuso de elementos fortificados para su defensa. La mayoría han desaparecido al perder su utilidad y con las sucesivas reformas, aunque aún pueden distinguirse varios de ellos, destacando especialmente una sólida torre defensiva, de planta cuadrada, que se levanta en la esquina Noreste del recinto murado.


Torre Noreste.



Muro Noreste
Puerta de entrada.











Historia

La historia de Aracristi empieza el 2 de noviembre de 1582 cuando Elena Roig, viuda del caballero valenciano Gaspar Artés, delante del notario Jaume Cristòfol Ferrer y de los presbíteros de Valencia, Pere Marco, Marc Didago y Maties Rene, manifiesta encontrarse indispuesta, pero con buen talante y palabra y, al mismo tiempo que revoca y anula todos los testamentos, codicilos y otras últimas voluntades hechas antes, redacta su último testamento según su deseo, testamento que es la causa de la construcción de la nueva cartuja. De treinta cláusulas que en total tenía el testamento, destacan por su futura trascendencia la segunda y la decimoquinta. Estas hacen referencia en el lugar elegido para su sepultura (junto a la de su hermano) a la cartuja de Valldecrist, además lega al mencionado cenobio la alquería situada cerca del Puig, renombrada de mosén Roig, que incluye todas las tierras y un molino harinero, además de las pertenencias que allí se encuentran.

Elena Roig, hija de Tomàs Roig y hermana de Cristòfol y Joaquim Roig, formaba parte de una familia acomodada de la ciudad de Valencia. Seguramente cuando hace el testamento sus parientes directos (padres, hermanos y esposo con quien no había tenido descendencia) ya habían muerto, acumulando Elena todos sus bienes. Esta, viendo que su fallecimiento estaba próximo, pensó dejar su gran herencia al resto de familia, personal de servicio, religiosos, parroquias, conventos, etc., todo expuesto minuciosamente a las cláusulas del testamento. De todas maneras, la donación de la Alquería a la cartuja de Altura es la particularidad que más destaca, así como las condiciones impuestas por la testadora y el orden de prioridades a la hora de heredar la hacienda en caso de renuncia de los cartujos.

Todo indica que Elena Roig tenía una vinculación especial con estos monjes, supuestamente por influencia de su hermano Cristòfol, que era inquisidor apostólico en Zaragoza y chantre de la Catedral de Valencia. Pero la heredad nunca pasó a los frailes citados, debido a que el 19 de agosto de 1584, hizo un codicilo al testamento ante el notario de Valencia Joan Miquel.

Supuestamente, esta dama de profunda religiosidad estaría relacionada estrechamente con algunos de los personajes que aparecen de manera frecuente en la documentación y bibliografía referidos a la fundación del Puig, contactos que influirían en los cambios cualitativos del testamento. Este círculo de amistades lo formarían el ermitaño Pere Muñoz, el franciscano Jaume Sanchis, el dominico fray Doménec Anadón o el jesuita Martí Alberro, entre otros, e influirían el ánimo de Cristòfol, su hermano, a la hora de sugerir en su último testamento la cesión de las propiedades a Valldecrist, y especialmente de Elena Roig, a la hora de respetar la posible idea del religioso y después cambiar de parecer. Sobre todo fueron los consejos del jesuita y confesor de la testadora, expresados en forma de sueños, y también la persuasión de su amiga Isabel Joan Amigó (hermana del futuro prior de Ara Christi, fray Joaquim Amigó), los que trastrocaron el deseo original de Elena, partidaria después de hacer donación de estos bienes a una nueva fundación, Nuestra Señora de Ahora Christi. Del último codicilo citado arriba se desprende que aunque no entraría en vigor hasta después de su muerte (que finalmente ocurrió el 1 de abril de 1585), que la voluntad del legado ya era conocida por los monjes, cuando estos se encargan de solicitar a las autoridades las licencias para la fundación del nuevo monasterio. Finalmente, el 7 de abril de 1585 fray Sanxo Anyó, fray Joaquim Amigó y fray Miquel de Vera (primer prior) toman posesión de la hacienda delante del notario de Valencia Joan Miquel. Este acto quedó refrendado por el capítulo General del Orden del mismo año y por el arzobispo Juan de Ribera el 20 de abril de 1586, un año después.

A partir de entonces empieza la vida del nuevo monasterio, no sin complicaciones ya que la falta de aportaciones económicas (que posibilitaran la estabilidad y el crecimiento del cenobio) y la precariedad de las instalaciones provocó un período largo de penurias para los monjes. Esta situación cambió con los rectorados de fray Pere Mateo (1600-1611) y sobre todo de fray Francesc Almenar (1615-1624). El primero recibió la considerable herencia del obispo de Urgell y antiguo cartujano Andreu Capilla, con que se adquieren las posesiones que los hermanos Lledó tenían frente a la fundación; y también las generosas donaciones del notario Marco Antoni Bernich, con las que se construyó una parte del claustro primitivo. El segundo acometió la planificación y construcción de un nuevo monasterio, siguiendo básicamente el trazado de la cartuja zaragozana de Auladei, lugar de donde venía Almenar. A instancias de esta decisión se convocaron, entre 1619 y 1621, a los maestros de obra Francesc Català, fray Antoni Ortiz, Tomàs Panes, Valer Planes, mosén Guillem Roca, fray Pere Ruimonte y al arquitecto carmelitano Gaspar de Sanmartí, para que trazaran un nuevo monasterio. Después de las pertinentes deliberaciones, se iniciaron las obras, empezando por la iglesia el 6 de febrero de 1621. La primera piedra, sin embargo, se puso el 4 de marzo siguiente. A partir de entonces y superando dificultades, fue completándose la fábrica poco a poco, llegando hasta avanzada la segunda mitad del siglo XVII. Esta obra se convirtió en una de las más singulares de la arquitectura religiosa valenciana en el ecuador de la centuria al asimilar un amplio repertorio constructivo e innovador programa ornamental, reflejo de los avances experimentados por las técnicas y usos edilicios del período.

La vida en la cartuja de Aracristi fue transcurriendo tranquilamente, con excepciones como la Guerra de Sucesión donde los cartujanos se alinearon al bando austracista, o la creación de la Congregación Nacional de las Cartujos Españoles, que suponía la separación de la obediencia a la Grande Chartreuse de Grenoble, hechos a que sucedieron durante el siglo XVIII.

El siglo siguiente empezó con la primera exclaustración, debido a la invasión francesa. La segunda exclaustración vino durante el gobierno del Trienio Liberal y la última y definitiva provocada por la desamortización de Mendizabal de 1835. Desde el año 1999 se ha emprendido la recuperación de la cartuja por iniciativa privada de un grupo inversor - Grupo Ciudadela - que en colaboración con las autoridades locales ha llevado a cabo un profundo proceso de rehabilitación del monumento.

Arquitectura

Durante los primeros años de vida de Aracristi la precariedad económica se debía a que la herencia de la fundadora no incluía ninguna renta para el mantenimiento del cenobio, y por tanto la actividad constructiva fue escasa, pero no nula. En el año 1588 se tiene constancia de trabajos a la iglesia por Joan Casaña. En 1608 se amplía el recinto con la compra de tierras a los hermanos Lledó y el 1611 empieza el alzamiento de tapias y la portería, así como la construcción de un claustro nuevo, participando en estas construcciones Francesc Años, Pere Conde, Pere Della, fray Antoni Ortiz, Tomàs Panes, Joan Salas o Francesc Sayas entre otros.

Sin embargo, el período más importante para Aracristi fue el de 1619-1621, tiempo en que se planifica ex profeso un nuevo monasterio, basado en el trazado de la cartuja de Auladei, , próxima a Zaragoza y construida entre 1564-1567 básicamente por la voluntad del prelado Hernando de Aragón. Con el trazado de Sanmartí, después de que los planos del cartujano Ruimonte fueran reprobados, trasladado en una maqueta de madera por Joan Baptista Vergara, las obras ya no se pararán hasta la finalización completa de la cartuja hacia finales del s. XVII. Del complejo monacal destacan por su valor arquitectónico y su trascendencia artística las siguientes dependencias:

Portería: Después de recorrer un camino flanqueado de olivos, donde antes había cipreses, se llega a la portería. Se compone de un habitáculo de dos crujías con las correspondientes vueltas de arista, pertenecientes a distintos períodos. La primera (1724-1733) es obra del picapedrero Josep Montana y corresponde en la fachada y a la portada principal, pero el cuerpo siguiente es anterior (1611-1612) y está precedido por otra portalada, obra de Pere Conde, Antoni Ortiz y Tomàs Panes.

Su fachada se compone de un frontis de ladrillo visto, remate en la córneos con bolas de piedra de inspiración herreriana, además de un portal sin ornamentación de líneas muy austeras en sus dos cuerpos. Pasada esta puerta aparece una amplia bóveda de arista que anticipa la antigua portería, es una sobria y esbelta composición de piedra de raíz vignolesca rematada con bolas y un nicho en forma de concha que da paso a otra vuelta de arista más modesta. Alrededor de la portería se organizan una serie de dependencias auxiliares distribuidas en una contrafachada de composición sencilla que da acceso a un patio espacioso, a partir del que se desarrolla el recinto eremíticocenobítico propiamente dicho. De este patio destacan la celda prioral en la esquina derecha, el imponente refectorio a la izquierda y la iglesia en el eje central.

Iglesia: Su fachada es muy severa y está rematada con pináculos. Tiene una portada acasetonada muy estilizada, con un remate de un nicho (que no parece original) y tres ventanas para la iluminación interior del templo. Se estructura en tres tramos: un crucero, rematado por una cúpula y la cabecera.

La nave central se cubre por cuatro bóvedas de crucería estrellada y dos simples, donde existen veinticuatro claves de madera doradas y policromadas (1625) por el escultor aragonés Juan Miguel Orliens, y que se superponen a las claves de piedra. Cada tramo de bóveda queda enmarcado por unas pilastras corintias coronadas por finas cartelas en el friso, sobras las que descansa un sencillo arquitrabe. Hoy ya no existen los coros de los conventuales y el altar mayor, pero se conservan la pigmentación original de los paramentos. Como es habitual en los monasterios cartujanos, las seis capillas laterales están separadas de la iglesia, y están unidas simétricamente entre sí por la perforación de los robustos contrafuertes. De esta forma muestran un marcado estilo académico en su configuración. Una espadaña austera de ladrillo, construido entre 1639 y 1640, se alza en la parte este del crucero. Otro elemento destacable de la iglesia es su cúpula, siendo una de las primeras cúpulas extradosadas construidas en tierras hispánicas desde la de El Escorial, , que el año 1631 ya estaba finalizada. Está sustentada por cuatro pechinas esculpidas con cuyos evangelistas superiores se sitúa el tambor, el intradós de la calota y la linterna, todo decorado con los esgrafiados policromadoss, los mejores y más antiguos que se han fechado en tierras valencianas (c. 1642). En la cabecera y el transepto hay cuatro puertas que dan paso al trasaltar y a los dos claustrillos, respectivamente. Es en esta pieza capital de la cartuja donde paritciparon algunos de los artífices más calificados de la época, destacando Andreu Artic, Antoni Badenes, Marc Bonos, Francesc Català, Joan Claramunt, P.Boix, Bertomeu Fontanilla, Urbà Fos, Esteve Gramalles, R. Herrero del Real, Tomàs Mellado, fray Antoni Ortiz, Miquel Oviedo, Francesc Padilla, Tomàs Panes, Jaume Rebull, Doménec Redolat, mosén Guillem Roca, Joan B. Tormo, Antoni Torrera, Joan B. Vergara o Joan Vidal.

Claustrillo de levante: Se accede por la puerta del lado del Evangelio. Está construido con piedra de Godella, como los otros claustros, siendo obra de Pere Azebedo y Antoni Miró. Se estructura en cuatro galerías que repiten la disposición clásica reinterpretada por Serlio de arcos entre dinteles, que vienen a confirmar el uso de una arquitectura austera y desornamentada en el monasterio. Sólo con la erección de las pilastras dóricas en los estribos de los arcos, así como la molduración de las dovelas , el arquitrabe, el friso y la cornisa le dan cierto contraste al mismo tiempo que una plasticidad externa. Alrededor de este espacio se organizan varias estancias:

Capilla de los difuntos: Es un espacio pequeño (6,12 x 1,96 m) rematado por un cupulín cegado al exterior, ataviado de selectos esgrafiados y yeserías de tipo clásico y pigmentación bicolor a base de blanco y marrón.

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