Catedral de Santa María de Sigüenza (Guadalajara)
Imágenes:12/10/2025
Época de construcción: Comenzó en el siglo XII, concretamente en el año 1144, y se prolongó hasta el siglo XV,
Estilo arquitectónico: Pertenece a la época de transición del románico-gótico de influencia aquitano-borgoñona.
Tipológicas: Destacando por ser una "templo fortaleza" con torres de estilo militar que flanquean su portada principal.
Estado de conservación: Se mantiene en buen estado de conservación.
Visitas: Es de acceso libre, en horario del culto cristiano.
La catedral de Santa María de la ciudad española de Sigüenza (Guadalajara) tiene su origen en enero de 1124, cuando el obispo Bernardo de Agén (1080-1152) conquistó la ciudad a los musulmanes, en tiempos del reinado de Doña Urraca, hija de Alfonso VI de León.
Fachada oeste y atrioLa fachada principal está situada en el lado de poniente, es románica, aunque con añadidos posteriores neoclásicos y barrocos. Forma tres cuerpos, con sus respectivas puertas que corresponden a las tres naves del edificio, divididas por dos recios contrafuertes. En ambos lados de la fachada principal, se elevan dos torres de piedra arenisca, de cuatro cuerpos, unidas entre sí por una balaustrada de piedra mandada construir el año 1725.
El atrio fue construido en 1536, después de destruir la muralla, que se situaba delante de la Catedral. Consta de veintiuna columnas de piedra caliza, rematadas por leones cincelados por Francisco de Baeza (1503-1542) y mide 48 x 24 metros. En el lado norte del atrio, se halla la Contaduría del Cabildo, con tres ventanas platerescas. En 1783 se labraron las rejas y las dos puertas de forja donde está inserto el escudo del obispo comitente Francisco Delgado y Venegas con la inscripción de «M. Sanchez en fecit an. 1783» y una cruz de coronamiento.
Torres de la fachada principal
Estas torres, que inicialmente estuvieron aisladas, se construyeron con miras defensivas y más tarde se unieron a la muralla. A ambos lados de la fachada principal, se elevan las dos torres de piedra arenisca, de planta cuadrada tienen tres cuerpos inferiores con unas pequeñas ventanas románicas —una por lado— y en el cuarto cuerpo dobles ventanales con arcos de medio punto, se termina este cuerpo con merlones y unas esferas de piedra. La torre de la derecha, llamada de «Las Campanas», tiene una altura de 40,5 metros
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| Torre de «Las campanas» |
Girando por la torre de «Las campanas» se encuentra la fachada sur, correspondiente a uno de los extremos del crucero de la catedral. En la nave central (más alta), se puede observar los vitrales ojivales góticos, separados por contrafuertes, con los aleros, apoyados sobre canecillos, con formas de animales, alternando con metopas decoradas con motivos vegetales. Los ventanales de la nave lateral (inferior) muestran la transición románico-ojival, con aleros y cornisa de arquillos ciegos.
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| Puerta del Mercado y Torre del Gallo |
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| Torre del Gallo |
La llamada torre del «Gallo» es de comienzos del siglo XIV, hacia 1300, y en sus orígenes fue atalaya militar, para trasmitir señales que se pudieran ver desde el castillo de Sigüenza. Ha sufrido varias restauraciones a lo largo de los años. Sobre la nave central, el cimborrio, de la época de la posguerra española.
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| Puerta del Mercado |
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| Altar Mayor |
La catedral de Santa María de la ciudad española de Sigüenza (Guadalajara) tiene su origen en enero de 1124, cuando el obispo Bernardo de Agén (1080-1152) conquistó la ciudad a los musulmanes, en tiempos del reinado de Doña Urraca, hija de Alfonso VI de León.
Exteriores
En el hastial, dividido por dos recios contrafuertes que apuntalan sólidamente los muros y prestan al conjunto una nota brava y belicosa, se forman tres cuerpos que corresponden a las tres naves del templo catedralicio. Se abren en cada una de estas sus respectivas puertas: todas ellas son de estilo románico del siglo XII. La central, más abocinada y alta, carece de ornamentación en sus archivoltas. Se llama de los Perdones, porque, según la tradición, el día de San Ildefonso se logran indulgencias entrando por ella. Las laterales ofrecen una magnífica decoración con motivos fitomórficos, de tipo geométrico y cierta evocación y ritmo mudéjar, con labores muy finas y gran belleza. Fueron mandadas ejecutar por el obispo D. Cerebruno.
En esta fachada, donde el románico del siglo XII se combina con gótico y barroco, encontramos coronando la puerta principal un medallón en bajorrelieve de estilo barroco, representando la aparición de la Santísima Virgen a San Ildefonso y la imposición de la casulla con sus propias manos. Sobre éste, y en el cuerpo central, encontramos un rosetón que ilumina la nave mayor, formado por 12 radios, símbolo de los apóstoles.
Sendas ventanas románicas de arcos de medio punto se abren sobre las puertas laterales. Todavía en el siglo XIV, para reforzar los muros, se le adosaron a esta fachada arcos ojivales por encima de los ventanales de los cuerpos laterales y del rosetón de la nave central.
A ambos lados de la fachada principal se alzan dos torres cuadradas de sillería hecha con piedra arenisca, conformadas por cuatro cuerpos delimitados por finas molduras salientes. En el cuerpo superior, que remata en almenas con gruesas bolas, se encuentran las campanas. Se aprecian grandes troneras de arcos de medio punto, mientras que en los cuerpos inferiores aparecen escasos vanos y ventanas asaeteadas. La torre del lado izquierdo fue levantada por el obispo D. Bernardo y, en el siglo XVI, el obispo D. Fadrique de Portugal mando añadir el cuerpo de las campanas, encargado a Francisco de Baeza, lo mismo que en la torre del lado derecho hizo en el XIV el cardenal D. Pedro Gómez Barroso (1348-1358). Estas torres almenadas que flanquean la portada principal, más que campanarios figuran potentes reductos defensivos. Ambas torres se comunican por una balaustrada de piedra que costeó el obispo D. Juan de Herrera (1722-1726).
Interiores
La planta de la catedral es de cruz latina, consta de tres naves, un amplio transepto y una capilla mayor rodeada por la girola.
La cabecera y el transepto pertenecen al siglo XII, las naves bajas y las bóvedas del transepto al siglo XIII, la nave alta al XIV, y al XV la reedificación de las crucerías de la nave central y la parte superior de la capilla mayor. Es, en conjunto, un bello ejemplar del cisterciense o primer gótico. Su estilo fundamental es el de la época de transición del románico-gótico de influencia aquitano-borgoñona. Puede asegurarse que es una de las más notables catedrales cistercienses. Las bóvedas muestran, desnudas, su gentileza; los ventanales mantienen íntegros su forma románica en las naves laterales, y gótica, en la central.
Entre las muchas capillas laterales, altares, coro, presbiterio, etc., que guarda esta catedral figuran obras señeras del arte español. En el brazo izquierdo del ransepto, que cae sobre el altar de Santa Librada, hay que admirar un rosetón de remarcable ejecución.
Tres de las columnas del coro son de fuste liso, y fueron las primeras en la construcción del siglo XII; las restantes son de baquetones agrupados; la columna derecha del crucero también, aunque de este estilo, se diferencia de las demás.
Respecto a los nervios y ojivas de las bóvedas que cubren esta catedral de Sigüenza, en parte edificadas en el siglo XIII, hay arcos ojivos cuya sección está formada por curvas cóncavas y convexas acordadas (un bocel entre dos profundas escocias), que proceden del arte gótico del norte de Francia.
Las Naves de la Catedral de Sigüenza
El interior, muy sobrio, consta de tres naves separadas por fuertes pilares. Las naves laterales son de menor altura que la central y pertenecen al siglo XIII. La nave principal se comenzó en 1495, en estilo gótico final, con la reedificación de las crucerías de esta nave y la parte superior de la capilla mayor; ésta se cierra en la zona del transepto con la reja del coro y enfrente cierra la reja de la capilla mayor. La cubierta y la linterna del transepto, bombardeadas en 1936, han sido reconstruidas con altas bóvedas góticas que apoyan en gruesos pilares fasciculados y cilíndricos.
Las ventanas de la nave central son de gran tamaño, teniendo en cuenta que la parte alta se erige pasado el primer cuarto del siglo XIII, bajo el influjo del arte gótico del norte de Francia.
Los tramos de la nave mayor son más largos que anchos. La consecuencia es que los apoyos están bastante separados y la bóveda, que cubre una superficie considerable, produce un gran empuje.
En el suelo de las naves encontramos laudas sepulcrales, ya desgastadas, que recuerdan, en borrosas leyendas, los nombres y los méritos de mitrados, canónigos y caballeros. Las lápidas tienen escudos, motes y divisas.
Casi todos los pilares con dobles columnas descansan sobre altos y fornidos zócalos, moldurados y de planta octogonal. Forman el perfil de sus basas un bocel superior y una moldura en cuarto de bocel abajo, entre los que se desarrolla una escocia no muy profunda. No faltan nunca las garras -hojas casi siempre- en los ángulos del plinto. Es muy frecuente que el cuarto de bocel inferior esté decorado con unos rehundidos semicirculares, a modo de festón.
Todos, o casi todos, los pilares de los pies de la catedral de Sigüenza, en correspondencia con todas las pilastras, tienen dobles columnas en los cuatro o en dos de sus frentes, flanqueadas de otras para apeo de los arcos doblados y con una en cada ángulo para arranque de los ojivos.
El diámetro de las columnas es mayor en las que apean los arcos ojivos que el de las destinadas a sostener la rosca exterior de los fajones y arcos formeros.
En el crucero es donde más se goza de las soberbias proporciones de la catedral, cuyos brazos están cubiertos por bóvedas sexpartitas, conforme a modelo anglo-normando. El arco toral del presbiterio queda constituido por haces de columnas con capiteles. Digna de toda alabanza fue la feliz restauración efectuada en estos pilares, suprimiendo los huecos que para el paso a los púlpitos se abrieron en ellos, en época más moderna a su construcción, con gran peligro de su estabilidad y en contra de toda regla.
Adosadas a los cuatro pilares del centro del crucero, en su parte alta y antes de llegar al primer orden de capiteles, se contemplan cuatro estatuas, del segundo tercio del siglo XIV, que representan el Augusto Misterio de la Encarnación del Señor profetizado por Isaías y Zacarías, colocados a la izquierda, y anunciado por el arcángel San Gabriel a Nuestra Señora la Virgen María, a la derecha, con los blasones del obispo D. Simón Girón de Cisneros (1300-1326).

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