Castillo templario de Culla (Castellón)
Castillo templario/Castillo de Culla /Ruinas del castillo de Culla
Imágenes:10/6/2022
El castillo y muralla de Culla, en la comarca del Alto Maestrazgo, provincia de Castellón, es un conjunto fortificado formado por los restos del castillo de Culla y del recinto amurallado de la misma localidad. Como ocurre con todos los castillos y murallas están catalogados como Bien de Interés Cultural, por declaración genérica, presentando anotación ministerial: R-I-51-0010119, y fecha de anotación 9 de octubre de 1997.
Culla es un municipio que se localiza sobre la muela del mismo nombre y es en la parte más alta de la localidad donde se encuentra el castillo y alrededor de la misma el recinto amurallado.
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| Subida al castillo |
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| Recinto superior o celoquia, reconstruído desde cimientos pero con materiales que imitan los originales. Junto a la torre circular aparecen las jambas y el umbral de la puerta.
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| Torre de la celoquia |
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| Torre de la celoquia y restos de la puerta. |
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| legendaria torre del Frare Pere, la de mayores dimensiones del castillo, posible Homenaje, |
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| Patio de armas |
Historia
Culla es una población de remotos orígenes que llegan a épocas prehistóricas, lo cual queda patente en los restos arqueológicos y en las pinturas rupestres que se localizan en su demarcación.
Restos de las murallas, adosadas a las viviendas
Hasta el siglo XIII, con la conquista de los territorios por las tropas del rey Jaime I de Aragón, Culla estuvo bajo el dominio árabe. En 1233 fue reconquistada por Blasco de Alagón, recibiendo la Carta Puebla en 1244.
Es este momento histórico, Culla tenía un importante castillo, el conocido como Castillo de Culla, debido a su estratégica situación geográfica y al amplio territorio que dominaba. Por ello se puede considerar que este castillo montano es de época de la dominación musulmana, y por lo tanto muy posiblemente del siglo XII.
Como ocurriera con territorios y edificios de otras localidades cercanas, con el tiempo Culla acabó perteneciendo a la Orden del Temple, alrededor de 1303, pasando más tarde, al entrar en crisis la mencionada orden militar a la Orden de Montesa
En 1345 se produce el nacimiento de lo que se llamó La Setena de Culla o “Comunitat d’Herbatge” constituida por: Culla, Atzeneta, Vistabella, Benassal, Torre de Embesora, Benafigos y Vilar de Canes. Se trataba de una agrupación de municipios que llevó a cabo la compra de los derechos de explotación de los recursos pecuarios y forestales a la Orden de Montesa, que se estaba quedando con todas las posesiones de la Orden del temple, las cuales afectaban a todos los municipios de la Comunidad; con ello pretendían defender con más fuerza sus intereses ganaderos comunes, frente a los de la Orden de Montesa. Esta agrupación siguió en funcionamiento hasta mediados del siglo XIX. No puede perderse de vista que la principal actividad económica de la zona en esta época era la agricultura de secano (almendro, olivo, avellano, vid y cereales), y la ganadería, especialmente la extensiva (ovino, caprino, bovino) y , en mucha menor importancia, la ganadería intensiva sobre todo de porcino, avícola y apícola.
Durante el siglo XVIII, el castillo de Culla perdió poder político y asdministrativo.
Este fenómeno coincidió con las remodelaciones urbanísticas que se llevaron a cabo durante este siglo en Culla, como fueron la construcción de la iglesia, conocida como Iglesia parroquial del Salvador; la Ermita de San Cristóbal; así como obras de mejora y ampliación del núcleo urbano en general. Además, estas remodelaciones y el constante crecimiento de la población dieron lugar al derribo de las murallas o a su utilización como muros de nuevas viviendas a ellas adosadas.
Durante las Guerras Carlistas, Culla fue un lugar constante enfrentamiento lo que produjo deterioro en parte de su casco antiguo, destacando entre las pérdidas el castillo, el cual quedó totalmente destrozado, quedando tal y como se contempla en la actualidad.
Descripción
El castillo que en su día dominaba la población, conserva sólo unos pocos vestigios, como ocurre con las murallas, de las que se conservan los restos de la Torre del Frare Pere, y torreones del siglo XIII, así como la puerta de entrada a la Barbacana y los escudos de armas de la Orden de Montesa.
El castillo era de planta irregular, compuesto por tres recintos amurallados, que podrían calificarse de aproximadamente concéntricos. De todo ello apenas quedan restos de la muralla más exterior, que forma parte de los basamentos y muros de las actuales viviendas. Pese a ello, de esta última y más externa muralla pueden contemplarse algunos torreones, pasadizos, portales así como una buena colección de casas señoriales.
Como hemos dicho anteriormente el castillo es de época musulmana, pero las murallas son posteriores, de tiempos de los Alagón y Anglesola, que fueron sus propietarios tras la reconquista, y también hay fortificaciones que datan de la época de dominio de las Órdenes,
✠ LA LEYENDA DE LOS TEMPLARIOS EN LA VILLA MEDIEVAL DE CULLA ✠
Primero del Temple y posteriormente de Montesa.
A qué se debía el interés de los templarios por Culla? ¿Por qué la deseaban con tanto empeño?
¿A qué se deben 100 años de paciente aguardo?
Muchas son las preguntas que nos surgen al pensar qué motivo pudo llevar a los Templarios a desear con tanto ahínco la posesión de Culla, sabiendo que fue la orden más poderosa y rica de Occidente. Hay publicaciones que nos hablan de la práctica de la ciencia alquímica, por las fuerzas telúricas, que parece ser confluyen en Culla. También se habla de terreno de evasión para instalar a los numerosos colectivos de cátaros, que desde mediados del siglo XIII, bajaban en maltrechas condiciones desde Occitania. Se establecieron por todo este territorio dedicándose a la comercialización de la lana. Tal vez su interés estaba justificado en la bondad de las aguas termales de la vecina población de Benassal. Aunque si por algo era importante la posesión de Culla era porque constituía la frontera entre Aragón y Valencia, un punto ideal para la expansión del Cristianismo.
El castillo de Culla: La leyenda de los templarios El Castillo de Culla, de origen árabe, es uno de los regalos que los templarios recibieron del rey Alfonso II en el año 1303. Situado al noreste de la población, sobre un peñasco de 1.060 metros de altura, se encuentra al lado de la carretera que comunica Benassal con Villafranca del Cid.
Actualmente la fortaleza se encuentra en ruinas debido a la Primera Guerra Carlista (1833-1840) y se recomienda pedir reseñas en el pueblo para poder ubicarla, ya que se sitúa en el recodo de la carretera y no es fácil de advertir. Se sube a ella a través de una rampa de piedras sueltas. Tiene planta irregular y un recinto con torres barbacanas gemelas en la entrada.
El túnel subterráneo del castillo
Existe una leyenda popular que dice que el castillo de Culla posee un túnel subterráneo que comunica con la cueva situada a los pies de la montaña, de donde brota una fuente. Culla fue la cabeza de encomienda de la llamada Tinença o Setena de Culla, que comprendía las entidades de población de Culla, Atzeneta del Maestrat, Benafigos, Molinell, Torre d'En Besora, Vilar de Canes y Vistabella el Maestrazgo.
La leyenda de los ángulos de la cruz templaria.
Algunos estudiosos como Juan G. Atienza también hablan de un “marcaje templario constante, vigilando con su presencia los núcleos mistéricos de una geografía cuyas coordenadas tuvieron que ser establecidas desde un lugar clave previamente localizado”. Por ello, Culla sería uno de esos lugares determinados que podrían señalar con exactitud la cruz templaria sobre la península. Descubre Culla, el capricho templario. Recorre su casco histórico, declarado bien de declarado Bien de Interés Cultural en 2004, donde podrás descubrir las huellas de las numerosas culturas que habitaron estas tierras y que dejaron rincones impregnados de su propia esencia, creando la identidad de este bello municipio.
Un paseo por sus calles y monumentos nos transportará y mostrará la Culla más medieval y mágica: las ruinas del castillo musulmán del siglo XIII; construido sobre una fortaleza íbera, el granero del Comendador del siglo XIII; antigua prisión que se mantiene intacta y en la que se conservan las cadenas originales y dibujos realizados por los reos en sus paredes, el antiguo hospital de siglo XVII; que fue sede de la obra social fundada por Domingo Serrana y que expone material escolar y un aula rural de principios del siglo XX, la Iglesia Parroquial; construida a principios del siglo XVII sobre una antigua mezquita musulmana.
Estado de conservación
Se han llevado a cabo trabajos de recuperación y se han reconstruido algunas partes. En él se emplaza un vértice geodésico.
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