YACIMIENTO ARQUEOLÓGICO LA CAVA DE GARCINARRO (Cuenca)
Imágenes: 17/4/2022
La Cava (localidad conquense de Garcinarro, en la comarca de la Alcarria conquense) es un Yacimiento Arqueológico La Cava se encuentra a 2 kilómetros de Garcinarro, uno de los tres municipios que conforman El Valle de Altomira, en la comarca de la Alcarria Conquense.yacimiento arqueológico que tuvo su primera ocupación hace 4.000 ...
![]() |
Construcciones íberas destinadas al almacenamiento |
![]() |
| también se ha reconstruido el techo de la estancia central del gran edificio tripartito excavado y retallado en la roca de la Edad del Hierro, emulando su estado en época celtíbera. |
![]() |
Foso, posiblemente defensivo, de La Cava. |
![]() |
Foso, posiblemente defensivo, de La Cava. |
![]() |
Una de las cuevas eremíticas a las que se retiraban los ermitaños. |
![]() |
| Pozo romano También destaca un pozo de origen romano o medieval, |
![]() |
Tumbas visigodas. |
![]() |
| 'Cabeza de Serpiente', La magia y el misterio que se respira en La Cava, ese "enigmático y cíclopeo poblado celtibérico" |
Edad del Bronce
La Cava es un yacimiento arqueológico multifásico de 12 hectáreas de extensión que tuvo su primera ocupación hace 4.000 años, durante la Edad del Bronce (entre el 2.500 y el 1.000 a.C.) cuando los asentamientos en la Península Ibérica se caracterizaron por levantarse sobre cabezos o colinas de difícil acceso, muchos de ellos con fortificaciones. La Cava se ubica en lo alto de un cerro cuyo frente occidental resulta casi inaccesible, conformando una excepcional línea defensiva desde la que se puede controlar visualmente una amplia zona, con la Sierra de Altomira al fondo, y dominar el paso natural que unía el interior con la Submeseta sur, lo que fue una de las principales vías de comunicación peninsular. Durante las segundas excavaciones realizadas en 2015 se encontraron restos de la muralla y otras estructuras. Además, a escasos metros hay un campo de unas 8.000 cazoletas, pequeñas cavidades de distintos tamaños horadadas por el hombre en la roca, que son consideradas grabados rupestres del mismo periodo. Este paraje tiene la mayor concentración de España, seguido de Galicia, con solo 500, aunque por ahora se desconoce cuál era su utilidad.
Edad del hierro
Sin embargo, fue durante la Edad del Hierro (400-450 a.C.), en época celtíbera, cuando se construyó la parte más importante del yacimiento. Las primeras excavaciones e investigaciones dirigidas entre diciembre de 2013 y mayo de 2014 por el arqueólogo Miguel Ángel Valero, sacaron a la luz la acrópolis retallada en la roca y, en concreto, un monumental edificio singular tripartito datado en el siglo IV a.C. Está formado por tres estancias cuadrangulares de unos 40 metros cuadrados, independientes pero comunicadas entre sí por un pasillo también retallado y con un parapeto en la parte de poniente que lo separa del precipicio.
La entrada a cada una de ellas, en algunos casos escalonada, se sitúa en el lado oeste, buscando una intencionada orientación solar, hecho que cobra mayor relevancia en la estancia localizada al sur, la de mayores dimensiones. En la parte más baja del yacimiento se descubrió un gran Foso de 70 metros de largo y 4 metros de alto en su parte más elevada, posiblemente de carácter defensivo.
romanos y visigodos
Un siglo más tarde esta construcción fue abandonada, posiblemente a causa de un terremoto, y no fue reutilizada hasta época romana y después visigoda, como un lugar de recogimiento de los eremitas vinculados al cercano Monasterio Servitano de Cañaveruelas. En la parte superior se han encontrado contenedores y hogares con cenizas pertenecientes a esta época y, dado que no vaciaron el contenido de las estancias y dejaron todo el estrato de materiales in situ, estas han servido como una cápsula del tiempo. Además, se ha documentado en las estancias que contaban con mayor cota de alzado exhumado, una nueva ocupación a principios del siglo XX, como zona de hábitat asociada al cobijo agrícola.
Conscientes de su relevancia histórica y de su potencial turístico, los vecinos de Garcinarro —municipio de apenas 100 habitantes de la Alcarria conquense— han sido y son los principales impulsores y protectores de La Cava. Quien fue su alcalde durante 16 años, Antonio Fernández Odene, tuvo la iniciativa de iniciar las excavaciones y siempre ha insistido ante las administraciones para que investiguen y pongan en valor el yacimiento arqueológico. Gracias también a su labor de difusión y a la creación en 2017 de la Asociación Cultural La Cava que ahora preside (ver Actividades), estos vestigios han dejado de ser los grandes desconocidos de la comarca y la provincia en la que se ubican, recibiendo a un gran número de visitantes de toda España —e incluso de otros países— prácticamente todos los días durante los meses de verano y la mayoría de los fines de semana del resto del año, incluidos entre ellos arqueólogos nacionales e internacionales que aseguran no haber visto nada igual.
Además, en 2015 el Ayuntamiento inauguró un 'Centro de Interpretación Arqueológica' dentro del Museo de Historia de Garcinarro con paneles expositivos que informan sobre las excavaciones y los objetos encontrados.
.jpg)

.jpg)
.jpg)
.jpg)
.jpg)
.jpg)
.jpg)
.jpg)
.jpg)
.jpg)
.jpg)
.jpg)
.jpg)
.jpg)
.jpg)
.jpg)
.jpg)
.jpg)
.jpg)
.jpg)
.jpg)
.jpg)
.jpg)
.jpg)
.jpg)
.jpg)
.jpg)
.jpg)
No hay comentarios:
Publicar un comentario