Torreta de los Fusileros en Canfranc (Huesca)
Imágenes: 15/8/2015
La Torreta / Torreta de los Fusileros
Construcción Época: Fue construida en el siglo XIX, específicamente en 1876.
Estilo arquitectónico: La Torreta es un edificio fortificado de tres plantas en piedra sillar, con planta rectangular de esquinas fuertemente redondeadas.Militar con toques medievales.
Tipología:
Estado actual: Se encuentra en buen estado de conservación y ha sido restaurada.
Visitas: Visitable actualmente, alberga exposiciones sobre las obras del túnel internacional y otras actividades culturales.
Situación
La Torreta se encuentra al lado de la carretera N-330, al sur de la la localidad de Canfranc-Estación, perteneciente al término municipal de Canfranc, provincia de Huesca.
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| El hecho de ser el principal corredor natural para las comunicaciones transfronterizas del macizo central pirenaico ha sido determinante a lo largo de la historia para la aparición de diversas infraestructuras de carácter defensivo y de control militar y aduanero que siempre han estado al servicio de caminos, vías férreas y carreteras. |
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| La Torre de Fusileros, levantada en el siglo XIX para la defensa militar y prevención de posibles incursiones provenientes del norte por la recién construida carretera que sustituyó al viejo camino de Francia, |
La Torreta o la Torreta de los fusileros es una torre defensiva situada en el municipio español de Canfranc, en el norte de la provincia de Huesca (Aragón), cerca de la frontera con Francia. Fue construido en 1876 tras la conclusión de la carretera de Zaragoza a Francia por Somport y su finalidad era precisamente defender la nueva vía de comunicación. Se construyó como parte del sistema defensivo del fuerte de Coll de Ladrones.
Se trata de un edificio de tres plantas hecho con sillares, y con tejado de pizarra. Está declarado Bien de interés cultural.
CANFRANC, VALLE FORTIFICADO
El valle de Canfranc alberga ejemplos de arquitectura militar conocidos al menos desde época medieval. El hecho de ser el principal corredor natural para las comunicaciones transfronterizas del macizo central pirenaico ha sido determinante a lo largo de la historia para la aparición de diversas infraestructuras de carácter defensivo y de control militar y aduanero que siempre han estado al servicio de caminos, vías férreas y carreteras.
La Torre de Fusileros, levantada en el siglo XIX para la defensa militar y prevención de posibles incursiones provenientes del norte por la recién construida carretera que sustituyó al viejo camino de Francia, es el centro de esta visita guiada cuyo propósito no es otro que el descubrir al visitante la condición de territorio fronterizo de este valle y enclave pirenaicos.
A través de una metodología interpretativa, activa y participativa basada en la observación in situ de los puntos de interés, se conocerá la magnífica Estación Internacional de Canfranc y las sorprendentes vicisitudes que se derivaron de su construcción; diversos búnkeres de la línea P, línea defensiva construida a partir de los años 40 del siglo XX para prevenir una posible invasión aliada tras la 2ª Guerra Mundial; los restos de la torre de la Espelunca, construida bajo reinado de Felipe II por el ingeniero Tiburcio Spanocchi como protección y defensa del camino de Francia ante una posible invasión protestante desde el Bearne; o la Torre de Fusileros señalada.
En 1877 el capitán comandante José San Gil redactó un proyecto de dos torres de fusilería (denominadas “Torre nº 1” y “Torre nº 2”) situadas a retaguardia del nuevo fuerte proyectado en Coll de Ladrones. La que se ubicó en Los Arañones desapareció en 1910 con motivo de la construcción de la boca sur del túnel ferroviario. La segunda defendía el paso estrecho de la carretera entre Los Arañones y Canfranc, no lejos de donde estuvo la antigua Torre de la Espelunca (de fines del siglo XVI).
El proyecto de San Gil fue aprobado por Real Orden de 19 de marzo de 1878 y al año siguiente ya se trabajaba en su construcción.
La nueva torre tendría capacidad para una pequeña guarnición de 25 hombres y se dotó de cuarto para oficial, enfermería, calabozo y leñera.
Presenta curiosa planta elipsoidal, foso perimetral (que se salvaba mediante puente levadizo) y alza cuatro plantas en torno a un patio central.
El exterior, de aire medievalizante, muestra la base maciza y tres galerías aspilleradas, la más alta volada sobre línea de ménsulas. Todo ello aparejado en cuidadosa sillería, buscando el contraste entre la blanca caliza del país y la arenisca foránea.
Con motivo de la ampliación de la carretera, hacia 1990, se pensó trasladarla piedra a piedra a Jaca, pero la reacción de los vecinos de Canfranc logró que se conservara en su ubicación original.
Posteriormente restaurada y abierta al público, suele albergar diversas exposiciones cumpliendo una digna función cultural.
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