Castillo de Enguídanos (Cuenca)
Imágenes: 19/8/2011
El castillo de Enguídanos es una fortificación del municipio español de Enguídanos, en la provincia de Cuenca.
| Su fábrica es la mampostería y sus muros culminan en un parapeto corrido, sin almenas. |
| Accederemos por su puerta norte, con arco de medio punto sobre la entrada. La muralla conserva tres torres reforzando las esquinas. |
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| frente Sureste. |
Descripción
Ubicado en lo alto de un promontorio, el castillo se encuentra dentro del término municipal conquense de Enguídanos, en la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha.
Las ruinas habrían quedado protegidas de forma genérica el 22 de abril de 1949, mediante un decreto publicado el 5 de mayo de ese mismo año en el Boletín Oficial del Estado con la rúbrica del dictador Francisco Franco y del ministro de Educación Nacional José Ibáñez Martín, que sostenía que «Todos los castillos de España, cualquiera que sea su estado de ruina, quedan bajo la protección del Estado». En la actualidad contarían con el estatus de bien de interés cultural.
Castillo musulmán construido entre los siglos XI y XII, sobre restos más antiguos íberos y romanos. Formó parte de la línea defensiva que se creó a lo largo del valle del Cabriel, aunque algunos autores lo colocan en posesión de Cuenca y otros, en Valencia. En el siglo XV, Sancho Jaraba, su propietario y señor, lo tenía abandonado y desprotegido, al cuidado de un pastor, lo que provocó conflictos con el Concejo de Cuenca. El obispo de Cuenca, Lope Barrientos y su hijo Pedro, tomaron el mando y reconstruyeron el castillo, añadiendo los elementos góticos y elevando uno de los torreones, convirtiéndolo en la Torre del Homenaje y dándole el aspecto actual. Participó activamente en las luchas de la guerra sucesoria, sufriendo graves destrozos, entre el obispado de Cuenca, partidario del rey Enrique y su hija Juana, y los Hurtado de Mendoza, partidarios de la futura Isabel la Católica, pues ésta era zona fronteriza con el marquesado de Villena. En 1509 su estado debió ser muy malo, puesto que el Concejo de Cuenca pidió su demolición, pero los propios pobladores del pueblo lo impidieron. El 30 de octubre de 1510, se ordenó la entrega del castillo de Enguídanos a Juan Álvarez de Toledo, regidor de Cuenca y IV Señor de Cervera, en cuya familia quedará la tenencia del mismo, al menos hasta la consecución del villazgo y segregación de Cuenca de Enguídanos en 1555 (a finales del reinado de Carlos I). La fortaleza quedó relegada al olvido y a una limitada conservación, más como símbolo que como bastión defensivo.




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