Conjunto Histórico de Molina de Aragón (Guadalajara)
Imágenes:12/10/2025
La villa de Molina de Aragón se sitúa en el extremo oriental de la provincia de Guadalajara, a unos 140 kms. de la capital y prácticamente lindante con los territorios aragoneses de Zaragoza y Teruel.
Los primeros restos arqueológicos encontrados pertenecen a un castro celtíbero, localizados en el alto del cerro de preside la villa.
Iglesia de San Felipe. Fue fundada por el sacerdote cifontino Juan Bautista de Losa; comenzó a levantarse en 1680, junto a la casa conventual y se inauguró en 1706.
Palacio de Los Molina. Conocido también como La Subalterna, actualmente es el edificio es un establecimiento hostelero.
Oratorio de San Felipe.
Iglesia de San Pedro. Fue trasladada y retranqueada en 1523, para ampliar su plaza, momento del que datan la portada y el atrio y en el desaparecieron sus elementos románicos.
Plaza España. Conjunto Histórico de Molina de Aragón
Ayuntamiento es un edificio del S. XVI de tres plantas separadas por cornisas ubicado en la plaza de España, junto a la iglesia de Santa María del Conde.
Iglesia de Santa María del Conde. Situada junto al edificio del Ayuntamiento, fue reformada en los S. XVI y XVII.
Torre de Los Baños. Situada en la parte occidental del casco histórico, junto al puente de Tablas que cruza el río Gallo, es una torre cuadrada de vigía que formaba parte de las defensas (murallas) de la villa.
Torreón de Medinaceli construcción medieval que data del siglo XIV
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Cuartel viejo o posada de Los Comuneros.
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Ermita de la Virgen de la Soledad
Puente viejo sobre el río Gallo. Es un símbolo para la ciudad, de época medieval, realizado en arenisca roja.
Convento de San Francisco. Fue erigido en los tiempos de Dª Blanca Alfonso, entre 1280 y 1293.
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| Convento de San Francisco, visto desde el Alcázar |
Palacio de Los Marqueses de Villel. Es un edificio situado en la c/ Cuatro Esquinas y data del S. XVIII. Consta de tres cuerpos, el superior a modo de galería.
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| Antigua iglesia de San Miguel. Destaca la fachada de concepción clásica, realizada en piedra y formada por tres cuerpos. |
El Museo Comarcal de Molina de Aragón se sitúa en el complejo del Convento de San Francisco. Palacio del virrey de Manila. Su propietario fue D. Fernando de Valdés y Tanzón.

Palacio de los Garcés Marcilla. Este edificio data de finales del S. XVII.
Albacar se trata de amplio espacio amurallado donde se alojaba la tropa y la población en caso de peligro.
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El alcázar tiene planta trapezoidal y ocho torres, dos de ellas pentagonales y el resto cuadradas, que destacan por su altura y por los sillares de arenisca roja de sus esquinas.
Torre de Aragón. Sirvió de torre vigía del territorio y a la vez de defensa, ocupando el cerro más alto del conjunto. De origen islámico, el aspecto actual se debe a D. Manrique de Lara.
Restos de la sinagoga judía situada en El Prao de los Judíos, un enclave al pie del recinto amurallado del castillo.
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| Edificio de los Escolapios. |
Palacio de Los Marqueses de Embid.
Judería. En la parte occidental del casco histórico, entre la ctra. de Alcañiz y la ribera del río Gallo, arrancando desde la Puerta de Baño hacia el este, se extienden los barrios judío y musulmán.
La villa de Molina de Aragón se sitúa en el extremo oriental de la provincia de Guadalajara, a unos 140 kms. de la capital y prácticamente lindante con los territorios aragoneses de Zaragoza y Teruel.
Los primeros restos arqueológicos encontrados pertenecen a un castro celtíbero, localizados en el alto del cerro de preside la villa.
Durante la Alta Edad Media, su estratégica posición dominando el valle del río Gallo y ejerciendo de atalaya natural entre los fronterizos territorios castellanos y aragoneses, motivó que, una vez desgajado el Califato de Córdoba, una serie de reyezuelos establecieran su pequeña corte taifa en estas tierras de Molina, levantando entre los siglos X y XI una primera fortaleza.
Entre la nómina de reyezuelos que gobernaron la Taifa de Molina, destaca por encima de todos Ibn Galbún, en quien, muy posiblemente, se inspirase el personaje de Abengalbón, fiel amigo y anfitrión de Rodrigo de Vivar durante su camino hacia el destierro en el Cantar de Mío Cid.
No sería hasta 1129 cuando el monarca aragonés Alfonso el Batallador reconquistase la actual Molina, extendiendo ventajosos fueros con el fin de facilitar la repoblación cristiana de tan conflictivo territorio. Desde su conquista, Molina fue cedida en Señorío a la entonces influyente casa castellana de Lara, gozando durante varios siglos de un alto grado de independencia. Tras la muerte de Doña Blanca de Molina, quinta señora de Lara, el señorío pasaría a anexionarse definitivamente a Castilla tras el casamiento entre su hija, María de Molina, y el monarca castellano Sancho IV.
A lo largo de la Edad Moderna, e incluso en fechas más recientes, el castillo de Molina de Aragón tendría también su grado de protagonismo, como por ejemplo en las Guerras Carlistas o en la propia Guerra de la Independencia.
Durante la Guerra de Independencia, el comportamiento de resistencia de los habitantes a las tropas napoleónicas, motivó que estas, en represalia, incendiaran la villa. En reconocimiento, las Cortes le concedieron el título de "Muy Noble y Muy Leal Ciudad".
Molina de Aragón constituye un conjunto histórico de indudable valor artístico y monumental, con su casco urbano fraguado en el medievo y cuajado de monumentos religiosos y civiles, entre los que se encuentran: el barrio de la judería y de la morería; la aljama judía; las iglesias de S. Miguel, San Martín, San Felipe o San Pedro; los palacios de Los Arias, el de Montesoro o el de Molina; las casas solariegas de Fernando Muela y Fino Laíz o la de los Comuneros y edificios como el de Los Escolápios. Forman parte también de la fisonomía de la villa la abundante heráldica que adorna sus fachadas, sus puentes y sus fuentes.
Particular mención merece su castillo ubicado en la ladera de la colina, reconstruido sobre el antiguo alcázar musulmán. La fortificación forma en planta un cuadrilátero irregular en cuyo interior había un amplio patio con aljibe y pozo por el que se llegaba a diversas estancias, como la capilla de San Andrés. El muro sur conocido como el cinto, cierra la plaza de armas, abriéndose dos puertas (la de reloj y de los caballos). Al norte se encuentra la puerta de la Traición y cerca de este punto esta la torre, en la esquina del ángulo nordeste. Esta torre es uno de los pocos vestigios de la antigua alcazaba islámica, de grandes dimensiones en anchura, pero más baja que las demás torres y ataludada, lo que nos la dataría probablemente en el siglo XI-XII. Además, culminado el cerro, se encuentra una atalaya se origen musulmán denominada Torre de Aragón.