Vistas de página en total

sábado, 22 de marzo de 2025

Torre Vigía del Puig en el Puig (Valencia)

Imágenes: 22/3/2025

La torre vigía de El Puig, también llamada Torreta, es una torre vigía que se encuentra en la costa, a unos 4 kilómetros de la localidad de El Puig, en la comarca de la Huerta Norte, de la provincia de Valencia. Se ubica junto al camino de la playa, su emplazamiento exacto es 39º 34´ 37´´ N y 0º 16´ 31´´ O, situado justo en la línea de costa, a escasos 50 metros del mar, en terreno llano, entre las torres del Grao de Sagunto y del Grao de Valencia (esta última desaparecida).​Está catalogada como Bien de interés cultural, con número de anotación ministerial: R-I-51-0010915, y fecha de anotación 29 de octubre de 2002.


Junto a la playa, a dos kilómetros de la población. Es visible desde la autopista, no habiendo problemas para llegar hasta ella. 


Mantenía contacto visual con la Torre del Grau de Sagunto, por el Norte; y con la Torre del Grau de Valencia, por el Sur.



Torre de vigía costera, de planta circular y forma troncocónica, con fábrica de mampostería de piedras de rodeno.

En ella se observan múltiples aspilleras de diversos tipos. La puerta está a ras del suelo, seguramente abierta este siglo, con un dintel formado por gruesos sillares.




Tiene seis metros de diámetro en su base y una altura de 8 metros y medio. Consta de 3 plantas y está cubierta por bóveda de medio punto. Para su defensa se contaba con dos soldados de a pie y dos a caballo.



La torre vigía de El Puig, también llamada Torreta, es una torre vigía que se encuentra en la costa, a unos 4 kilómetros de la localidad de El Puig, en la comarca de la Huerta Norte, de la provincia de Valencia. Se ubica junto al camino de la playa, su emplazamiento exacto es 39º 34´ 37´´ N y 0º 16´ 31´´ O, situado justo en la línea de costa, a escasos 50 metros del mar, en terreno llano, entre las torres del Grao de Sagunto y del Grao de Valencia (esta última desaparecida).

Historia

Tras la reconquista, por parte de los reinos cristianos, en el siglo XIII, de las zonas de la costa de levante, anteriormente habitadas por musulmanes, se da lugar a un avance muy rápido de actos de piratería, no solo por parte de los berberiscos sino también desde los reinos cristianos a los musulmanes.[4]​[3]​Como reacción a estos ataques de los reinos cristianos y como venganza de la conquista de tierras anteriormente musulmanas, desde el reino Nazarí de Granada y berberiscos del norte de África empiezan a finales del siglo XIII a organizar mucho más la piratería llegando a imponerse en los siglos XIV y XV a la de los reinos cristianos; aumentando mucho, durante estos dos siglos, los ataques berberiscos a las costas valencianas.

La estrategia defensiva contra los piratas estaba basada fundamentalmente en el ajusticiamiento de los piratas apresados, condenándolos a muerte, lo cual resultó muy poco eficiente. También se disponía de una red de vigilancia costera y transmisión de avisos antigua y de dominio local, que suponía a que poblaciones muy pequeñas tuvieran las mismas responsabilidades que otras mucho más grandes, con lo que las primeras no tenían recursos para la realización de las labores de vigilancia. También, desde Valencia, se financiaban flotillas de galeras para vigilar las costas, para seguir y atrapar a los piratas que habían actuado ya en las costas o que pretendían hacerlo, unas veces con más éxito que otras.

Lamentablemente, nada de esto funcionó, ni logró frenar a los piratas berberiscos en sus ataques por toda la costa, incluso con el paso del tiempo se producía un incremento en la actividad de estos ataques.​Así, en 1547, las cortes de Monzón suponen un punto de inflexión en este asunto. En ellas se decidió fortificar el litoral, aunque no se consiguió el permiso para la construcción de torres y atalayas para la defensa de la costa, hasta las Cortes de Monzón de 1552.

La construcción de estas obras estuvo a cargo de un estamento oficial del reino formado por seis personas de cada brazo, real, militar y eclesiástico y fueron financiadas con el impuesto sobre la seda. Y es a partir de este momento cuando se empiezan a construir las torres de vigía, con un sistema organizado de defensa de la costa, que también usó las que ya estaban construidas, hecho que hizo que en 1554 muchas de ellas ya estuvieran construidas.

En 1576 Vespasiano Gonzaga presenta un informe tras visitar la costa del reino de Valencia, en el que se indicaba la necesidad de reforzar las torres vigía. Para ello proponía unos refuerzos en la estructura de las torres, como garitas, para hacerlas más habitables y autónomas(para lo cual sería necesario proveerlas de un aljibe, y quizás un establo para los animales); además de dotarlas al menos con una pieza de artillería, y aumentar por torre al menos a cuatro el número de personas allí destinadas.

La situación donde se ubicaban estaba condiciona por su funcionalidad. Por ello las torres se situaban en acantilados y calas para visualizar posibles lugares de atraques de piratas y corsarios. Cerca de ríos o en zonas de lagunas para poder controlar los lugares de abastecimiento de agua dulce de los atacantes. En playas bajas, cerca de zonas pobladas o embarcaderos, para poder proteger a la población existente en ellas. También se ubicaban en zonas despobladas, donde las invasiones piratas podían pasar desapercibidas, al tiempo que permitía que la comunicación entre torres de diferentes zonas, sí habitadas, no quedara cortada.

Su construcción era sencilla y con materiales propios de la zona. Normalmente se construían sobre una base, que servía de asentamiento del cuerpo de la torre, más macizo. Sobre ello se colocaba la puerta, a la que se accedía solo mediante una escala que, generalmente, se podía retirar (como medida defensiva). Por dentro tenían una o dos estancias cubiertas con bóveda y que disponían de chimenea. Una escalera de caracol permitía ascender a los pisos superiores, hasta llegar a la plataforma superior de la torre.

En cuanto a la planta de las torres, la mayoría era de planta cuadrangular, puesto que eran considerada más fuertes que las cilíndricas( con cuerpo troncocónico, las cuales se ubicaban en los puntos donde era menos posible un ataque directo y hacía innecesaria tanta defensa, aunque algunas de ellas eran más grandes y poseían una mejor fábrica y mejores defensas por estar en puntos donde se podía desembarcar ), y eran las que se ubicaban en zonas con población cercana y en puntos donde era más posible que desembarcaran los piratas y tuviera que ser defendida, como en embarcaderos o desembocaduras de ríos.

También se pueden encontrar torres hexagonales que facilitaban la colocación de artillería y otras que más podían considerarse pequeños castillos por su tamaño.

El sistema de defensa del litoral se regía por unas ordenanzas, las primeras conocidas en 1554 por el duque de Maqueda, las denominadas “Ordinacions de la guarda marítima del regne”. Más tarde Vespasiano Gonzaga publica, entre 1575 y 1578, las “Ordinacions tocants a la custodia y guarda de la costa marítima del Regne de Valencia”, no siendo éstas sus únicas ordenanzas publicadas.

Las torres solían estar ocupadas por cuatro hombres, unos que tenían caballo y vigilaban los espacios entre las distintas torres, llamados “atajadores”, y otros dos, llamados “vigilantes”, que prestaban sus servicios en la misma torre.

Descripción

Se conoce de su existencia desde 1563, fecha en la que se menciona por el arquitecto e ingeniero militar Giovanni Battista Antonelli en su informe para Felipe II, con el nombre de torre de Çebolla. Este nombre de Çebolla es la primera denominación de la población en época musulmana.

En 1585, Juan de Acuña realizó gracias al cual podemos afirmar que tenía matacán sobre la puerta, posiblemente de sillares, y no debía tener, ni aljibe, ni pozo en su interior, de los cuales no necesitaba, ya que muy cerca pasaba una acequia. Siguiendo el mencionado informe, sabemos que esta torre no tenía función defensiva específica (lo cual puede justificar su pequeño tamaño), puesto que las poblaciones de los alrededores están bastante alejadas y protegidas por los marjales de la costa que complicaban el acceso a éstas desde la línea de costa. Quizás por ello el informe no menciona que poseyera pieza alguna de artillería.

Se trata de una torre vigía costera, de planta troncocónica (cilíndrica y ligeramente ataluzada), de piedras rojizas de rodeno, con seis metros de base y cubierta con bóvedas de medio punto. En sus muros se aprecian aspilleras y algunas ventanas.

La fábrica es de mampostería de cal y canto, con sillares en el acceso de la planta baja (donde presenta aberturas en forma de ventana para iluminar el interior). Sus dimensiones son: ocho metros y medio de altura, y seis metros de diámetro de la base.

El interior está cubierto por una bóveda de media naranja (de ladrillo colocados a rosca) con un espacio para acceder a la primera planta mediante una escalera de mano, la cual se podía retirar en caso de entrada del enemigo en la planta baja.

En la primera planta dispone de cuatro pequeñas troneras (largas y estrechas, con jambas muy cortas y dintel arqueado, una de ladrillo y tres de mampuesto con el del muro, estando abocinadas), ubicadas dos a los laterales de la puerta y las otras dos en el lado opuesto, mirando a la costa. Entre las troneras hay unas pequeñas ventanas, de forma de tronera, pero más pequeñas y sin abocinamiento, destinadas a iluminar la primera planta.

La segunda planta, es la terraza, la cual fue totalmente restaurada a principios de los años noventa y actualmente tiene un parapeto muy bajo y unas gárgolas incluidas en la restauración que no son las originales. Este hecho hace que no se pueda saber con exactitud la altura original de la torre, ni si tenía almenas u otros efectos arquitectónicos.

En los años 90 del siglo XX, se llevó a cabo una rehabilitación de la torre. Se repararon partes del muro que estaban derruidos y se afianzaron los demás, utilizándose los materiales originales que estaban a disposición. La terraza fue construida completamente nueva con los mismos tipos de materiales que la original, aunque no reprodujeron el matacán sobre la puerta. Estas distintas partes se pueden diferenciar muy bien en la torre actual.


 Refugios y Trincheras de la Guerra Civil en El Puig (Valencia)

Un complejo formado por trincheras, búnkers, túneles, nidos de ametralladoras y plataformas.

Imágenes:22/3/2025













Un complejo formado por trincheras, búnkers, túneles, nidos de ametralladoras y plataformas.

En la primavera de 1938 las tropas Franquistas avanzaban hacia Valencia, por lo que el Gobierno Republicano tuvo que plantearse una nueva estrategia defensiva. Decidieron construir unas fortificaciones en forma de arco en torno a la ciudad de Valencia.

Esta línea conocida como El Puig-Los Carasoles, también llamada la Inmediata por ser la más próxima a Valencia, tiene 26 km de longitud y discurre por los municipios del Puig, Rafelbunyol, Náquera, Bétera, Moncada, San Antonio de Benagéber, Paterna, La Eliana, Riba-roja y Vilamarxant. Se trata de un amplio complejo formado por trincheras, búnkers, túneles, nidos de ametralladoras y plataformas.

En el término municipal de El Puig se conservan cinco puntos de defensa. Uno de ellos está en la costa y se trata de una batería antiaérea. El resto de puntos defensivos se encuentran en los montes del Cabeçolet, Cabeç Bort, Santa Bárbara y la montaña del Castell, también conocida como la Patà.

La Coordinadora en Defensa de los Bosques del Túria, junto con el Consell Valencià de Cultura  y la Federació Valenciana de Municipis i Províncies han solicitado que la línea defensiva Puig-Carasoles sea declarada Bien de Interés Cultural. Dicha aprobación está pendiente.

Visita a la línea defensiva "El Puig - Los Carasoles" un conjunto de refugios y trincheras de la Guerra Civil.

sábado, 15 de marzo de 2025

 Torreón de las Monjas en Cariñena (Zaragoza)

 Imágenes:  17/8/2023 

Situación

El torreón de las Monjas de la Muralla urbana de Cariñena se encuentra en la localidad del mismo nombre, provincia de Zaragoza.








Situación
El torreón de las Monjas de la Muralla urbana de Cariñena se encuentra en la localidad del mismo nombre, provincia de Zaragoza.
Historia
Cariñena 
Edad Antigua
Aunque no se han encontrado restos del asentamiento original, algunos indicios señalan que ya habitaban los celtíberos en la zona en el siglo III a. C.
La romanización del lugar comenzó tras la caída de Numancia y la incorporación de la región a los dominios romanos. Posteriormente, la fundación de la colonia inmune de Caesaraugusta entre el 24 y el 12 a. C. convirtió la población en un creciente asentamiento rural que abastecía de vino, principalmente, a la nueva ciudad.

Alta Edad Media
Tras la caída del reino visigodo en 711, la villa es ocupada por los musulmanes en el 714, quedando dentro de la Marca Superior de al-Ándalus con capital en Saraqusta. Formó parte de la posterior Taifa de Zaragoza hasta su caída tras la toma de Zaragoza por Alfonso I en 1118.
Incorporación a la Corona de Aragón
Cariñena fue sitiada y tomada en 1119, incorporándose al Reino de Aragón. La ciudad le fue entregada al caballero Pedro Ramón mediante una carta puebla en 1124 como recompensa por su ayuda en la conquista de la misma y con intención de llevar a cabo la repoblación de la zona.
En 1248, por privilegio de Jaime I, este lugar se desliga de la dependencia de Daroca, pasando a formar parte de Sesma de Langa en la Comunidad de Aldeas de Daroca, que dependían directamente del rey, perdurando este régimen administrativo hasta la muerte de Fernando VII en 1833, siendo disuelta ya en 1838.
Durante la guerra de Pedro IV contra la Unión 1347-1348, Cariñena, junto con la Comunidad de Daroca, se mantiene leal al rey, convirtiéndose la villa en lugar de reunión y negociaciones entre el Justicia y el monarca.
Poco antes de la guerra de los Dos Pedros, por orden de Pedro IV en las Cortes de Cariñena de 1357 se refuerza la muralla de la villa ante el temor a que desde Castilla se lancen incursiones contra la zona. Pese a esa previsión, las tropas castellanas conquistan la ciudad el 16 de abril de 1363, arrasándola durante la ocupación, dando lugar a la leyenda que asegura que todos sus habitantes fueron mutilados cortándoles la nariz y las orejas. El historiador Jerónimo Zurita, en sus Anales de la Corona de Aragón, refiere la toma de Cariñena en los términos siguientes: «Y entre tanto se entró Cariñena por combate y fuerza de armas; y —según don Pedro López de Ayala escribe— mandó el rey de Castilla pasar a cuchillo a todos los que estaban en su defensa. Y en otras memorias de aquella guerra se afirma que se señaló más allí el rey de Castilla en mandar ejecutar el castigo y venganza cruelísimamente que en otra parte».4​ El rey de Aragón, como recompensa por la lealtad de la villa, concede el uso de un blasón que después dará lugar al escudo y bandera de la ciudad (lo que explicaría que su escudo incluya un rostro humano con dichos apéndices de otro color).
Finalmente la localidad regresa a manos aragonesas reconstruyéndose el anillo amurallado del que, en la actualidad, solo queda el llamado Torreón de las Monjas.

Edad Moderna
La situación de la villa en la ruta que unía Madrid con Barcelona, a través de Zaragoza, y a su vez su emplazamiento en el camino entre esa ciudad y Valencia la convierte en lugar de paso obligado de las distintas comitivas reales de los Austrias. Así, en 1585, Felipe II, cuyo confesor fray Juan Bernal provenía de una familia de la villa, visita la localidad en su camino hacia las Cortes de Monzón, ofreciéndose en su honor dos fuentes llenas de vino (uno blanco y otro tinto) que darían lugar a la tradición del llenado de la Fuente de la Mora durante la Fiesta de la Vendimia.
En 1599, es el nuevo monarca, Felipe III, el que visita la ciudad, concediendo a la villa diversas prerrogativas judiciales por medio de la mejora de su carta puebla que le conceden una elevada autonomía sobre Daroca.
Sin embargo, la decisión de expulsar a los moriscos en 1609, se convierte en un auténtico problema para Cariñena ya que una parte considerable de la población estaba integrada por este grupo. Su salida a lo largo de los siete años siguientes reduce drásticamente la mano de obra disponible en los campos y el total de la población del lugar, provocando una crisis demográfica de la que tardaría varios años en salir.
En 1701, al inicio de la guerra de sucesión española, Cariñena se declaró favorable al archiduque Carlos de Austria; sin embargo Felipe de Anjou, en su viaje a Zaragoza para jurar los fueros de Aragón hizo una parada en la villa. Carlos III visitó la villa en 1759.
Edad Contemporánea

Siglo XIX
Carlos IV visitó Cariñena en 1802, poco antes del inicio de la guerra de la Independencia Española. Su hijo, Fernando VII, en su regreso desde Bayona tras la caída de Napoleón, se detuvo en Cariñena en 1814.
Durante la guerra de la Independencia, en 1808, siguiendo órdenes del general Palafox, se formó en la villa una compañía de escopeteros para reforzar la guarnición de Zaragoza y asegurar la llegada de suministros desde el suroeste. En 1809 se creó el Batallón de Cazadores del Campo de Cariñena, con tropas reclutadas en toda la comarca, comandadas por el teniente coronel Ramón Gayán, nacido en el vecino pueblo de Paniza.
En 1838, durante la primera guerra carlista, se constituye en Cariñena uno de los cuarteles de caballería que el general Marcelino Oráa creó en Aragón para hacer frente a la insurrección carlista que tenía su epicentro en Morella. La ciudad fue tomada durante unas horas en junio de 1875 por las tropas carlistas asentadas en Cantavieja, durante el trascurso de la tercera guerra carlista.
Pascual Madoz, en su Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar de 1845, describe a Cariñena en los términos siguientes:5​
Tiene 500 casas, distribuidas en varias calles y plazas; en la mayor de estas se encuentra la llamada municipal ó de ayuntamiento, que es un edificio sólido y de buena arquitectura.

Siglo XX
El 3 de junio de 1909, Alfonso XIII concedió el título de ciudad a Cariñena por dos motivos: su importancia histórica y su adhesión a las instituciones, especialmente por su participación en la guerra de la Independencia (1808-1814); y su participación en la lucha contra la filoxera, que arrasaba los viñedos españoles
Durante toda la Guerra Civil Cariñena estuvo en la zona rebelde. Se instaló en la ciudad un hospital militar en el Colegio de las Monjas de Santa Ana, donde se atendió por igual a heridos de ambos ejércitos, destacando en esa labor la hermana Matilde, de la comunidad de las Hermanas de la Caridad de Santa Ana, quien pidió que, al morir, fuese enterrada con los muertos de ambos bandos que se encuentran en las distintas fosas comunes del cementerio municipal.
Durante la batalla de Belchite (1937), Cariñena se convirtió en un punto de reagrupamiento y abastecimiento esencial en el flanco sur del bando sublevado. Igualmente, durante la ofensiva de Aragón (1938), fue en esta localidad donde se agruparon distintas unidades del general José Solchaga en la nueva ofensiva sobre Belchite.

Siglo XXI
El 23 de septiembre de 2008, los reyes de España, Juan Carlos y Sofía, visitaron la ciudad con motivo de la celebración del 75 aniversario de la constitución del Consejo Regulador de la Denominación de Origen de Cariñena.

Descripción
El torreón de las Monjas es de planta cuadrada y remate octogonal, alcanza los quince metros de altura y cuenta con aspilleras y dos puertas a media altura.
El torreón es el único vestigio del antiguo amurallamiento que Pedro IV mandó reforzar en 1357, previendo el ataque castellano que culminó en 1363 con el asalto y destrucción de la ciudad. El torreón formaba parte de un conjunto de torreones defensivos que estaba integrado por:
Torreón de las Santas, ubicado al final de la calle Granero. Fue demolido el año 1924.
Torreón de la Calle Santiago, se demolió el 17 de octubre de 1901, siendo alcalde Don Antonio Gutiérrez Isiegas.
Torreón de las Sisas, se encontraba frente al actual instituto y fue cobijo de los mendigos en tránsito por la localidad. Fue demolido en el año 1941 y sus piedras fueron empleadas para la construcción de la anterior casa-cuartel de la Guardia Civil.
Torreón de la Fuente, fue subastado el 14 de marzo de 1893, siendo alcalde Don Manuel Ruiz; la subasta, a pliego cerrado fue de 95 ptas. y se pagó por cada piedra 200 ptas.
El Torreón de las Monjas fue sede del Archivo de la Comunidad de Aldeas de Daroca hasta 1870.
El torreón de las Monjas y los restos de la muralla fueron declarados Bien de Interés Cultural en la resolución del BOA el 22/5/2006.
Protección
Bien protegido por la declaración genérica del Decreto de 22 de abril de 1949 sobre la protección de los castillos españoles (BOE núm. 125, de 5 de mayo de 1949) y por la Ley 16/1985, de 25 de junio, de Patrimonio Histórico Español (BOE núm. 155, de 29 de junio de 1985).

lunes, 24 de febrero de 2025

 La Villa de Requena (Casco Antiguo) (Valencia)

Imágenes: 23/2/2025

Requena es un municipio español situado en la comarca de la plana de Requena-Utiel en la parte interior occidental de la provincia de Valencia, en el interior de la Comunidad Valenciana. Entre los siglos XIII y XIX perteneció a Castilla, en concreto a la extensa provincia de Cuenca y por ello su territorio es conocido como la «Valencia castellana». Su término municipal se extiende por una gran parte de la cuenca superior del río Magro y es uno de los más extensos de España con una superficie de 814,46 km², siendo el mayor término municipal de la Comunidad Valenciana. Cuenta con una población de 20 740 habitantes (INE 2024).

Iglesia de Santa María. parte de la muralla

La Fortaleza

La Fortaleza de Requena, construida en la época musulmana, se encuentra situada en la parte más elevada del Barrio de La Villa


Murallas de Requena



Portada de Iglesia del Salvador
Palacio del Cid. Reconstruido en el siglo XV, con sillares de piedra, destaca su alero y ajimeces. En la parte superior es notable su salidizo y se puede observar un precioso blasón perteneciente a la familia de los Pedrón. La leyenda ubica en el antiguo solar que hoy ocupa este edificio, la residencia que habitó el Cid Campeador.



Iglesia de Santa María. Del siglo XIV es la más grande de las iglesias de La Villa. De estilo gótico florido isabelino, con una sola nave y capillas adosadas entre sus contrafuertes. En 1931 fue declarada Monumento Nacional.



Iglesia de San Nicolás. Del siglo XIII es la más antigua de las iglesias de La Villa. Su estilo inicial era gótico, su pórtico quedó destrozado en 1702 en la Guerra de Sucesión, siendo reconstruida en el siglo XVIII en estilo neoclásico. Declarada BIC con la categoría de monumento el 14 de diciembre de 2008.


Puerta Ángel del 
 La Cuesta o Puerta del Ángel era uno de los accesos al recinto amurallado del Barrio de La Villa. Es de destacar su atractiva escalinata

Plaza de la Villa. Abierta en el siglo XVI, era la plaza Mayor de La Villa, siendo centro neurálgico de la localidad. En la actualidad está dedicada al Coronel Ruiz de Albornoz.








Historia

Fundación

Las excavaciones arqueológicas realizadas en el interior de la Fortaleza y en la plaza del Castillo (antigua plaza de Armas) con motivo de la rehabilitación de ambas, permitieron fijar los primeros indicios de población y el origen de la ciudad en el siglo VII a. C., debido a la presencia de esculturas y cerámicas de la Primera Edad del Hierro-Ibérico Antiguo.

En dichas excavaciones se halló además una gran habitación de planta rectangular y una serie de hogares de arcilla asociados a ella, así como cerámicas típicas de este período; tinajas, lebes, ánforas, etc. lisas o decoradas del Ibérico Pleno, siglos IV-III a. C.

Era romana

Otro momento cronológico corresponde a la época imperial romana de entre los siglos II a. C. al II d. C. basado en la recuperación de materiales de construcción como tejas, ladrillos romboidales, ánforas, así como una serie de silos de planta circular junto a un horno de fábrica de ladrillos y mortero de cal. También se hallaron tres aljibes con muro y pavimentos de Opus Signinum.

Edad Media

Entra a formar parte de los reinos musulmanes siendo conocida la ciudad como Rakka'na, y ya aparece así citada documentalmente en las crónicas sobre los itinerarios seguidos por las tropas del Califato de Córdoba a mediados del siglo X.

Desde el siglo XI al XIII perteneció a la Taifa de Valencia, marcando la divisoria con la taifa de Toledo. La Villa fue el primitivo asentamiento y núcleo de población de la ciudad, cuya estructura responde claramente al prototipo de las ciudades hispano-musulmanas. Una de las claves de la historia de Requena fue la función defensiva que tenía, además de ser una ciudad codiciada por su estratégica situación entre la meseta y el litoral.

Fernando III el Santo conquista Requena muy posiblemente en el año 1238, el mismo en que Jaime I el Conquistador entra triunfalmente en Valencia. En Requena se entrevistan los monarcas aragonés y castellano. Uno de los varios encuentros habidos con motivo de los litigios de frontera que tuvieron ambos reinos, y que finalizan con la cesión de Jaime a su yerno Alfonso X el Sabio, de la plaza de Requena, al igual que hizo con Cartagena y Murcia.

El 4 de agosto de 1257, tras la ocupación cristiana de la ciudad por castellanos, recibe de manos de Alfonso X de Castilla la carta puebla y el Fuero de Cuenca para su autogobierno en calidad de territorio de realengo, entrando a formar parte del Reino de Castilla, organizándose la comarca en forma de Comunidad de Villa y Tierra con capital en Requena y convirtiéndose en aduana de Castilla; eclesiásticamente esta zona quedará adscrita al Obispado de Cuenca hasta 1955. En 1264 recibe la concesión de Puerto Seco y Almojarifazgo, por el ganado, la lana y el trigo que pasaban de Castilla a Aragón y viceversa.

En 1369 es ocupada por el rey de Aragón Pedro IV el Ceremonioso, volviendo a manos de Castilla en 1372 con Enrique II. Casi cien años después, en 1467, es nuevamente tomada por el marqués de Villena.

En 1355 Pedro I (el Cruel, o el Justiciero) segrega Utiel de Requena, otorgándole la carta de segregación y el título de Leal Villa.

Con los Reyes Católicos y la permanencia de los dos reinos bajo un mismo monarca a partir de la reina Juana terminaron las guerras por apoderarse de la ciudad.

Edad Moderna

Carlos I por Real Cédula de 11 de mayo de 1537 concedía la exención a Mira que se constituía nuevamente en villa tras un largo periodo con un funcionamiento de concejo aldeano dentro de la tierra requenense.

Durante la guerra de las Comunidades esta localidad tomará parte en el bando comunero. La villa de Requena y su alfoz, con los capitanes Luis de Cárcel, Juan López y Juan Despejo a la cabeza, se rebela contra Carlos V declarándose en comunidad en noviembre de 1520 hasta febrero o marzo de 1521, cuando la villa fue tomada por los realistas y los tres capitanes comuneros fueron ajusticiados.

A finales del siglo XVIII pierde Venta del Moro, quedando territorialmente como se conoce en la actualidad.

En el siglo XVIII llega a tener 800 telares de seda, convirtiéndose en el cuarto centro sedero de España pasando de una población de 4000 habitantes a casi 10 000.

En 1707 Felipe V concedió a Requena los títulos de Muy Noble, Muy Leal y Fidelísima Villa, obteniendo un primer escudo de ciudad.

Edad Contemporánea

En 1836 debido a su apoyo a Isabel II en las guerras carlistas se le concede el título de Muy Noble, Leal y Fidelísima Ciudad de Requena, obteniendo por tanto su segundo nombramiento y escudo como ciudad, además de la Bandera de la Ciudad, con el privilegio La Bandera de Requena no se agacha ante nada ni ante nadie, y una calle dedicada en Madrid, frente al Palacio Real.

Incluida inicialmente en la provincia de Cuenca según la división provincial de Javier de Burgos de 1833, en junio de 1851 pasa a formar parte de la provincia de Valencia en una nueva división provincial española. Las razones de este cambio se basaron más en motivos geográficos y comerciales que en los históricos. Geográficos por la drástica separación que venía representando el río Cabriel, cuyo valle se salvaba con mucha dificultad atravesándolo por carretera en el puerto de Contreras, de modo que el profundo cauce del río sirve de frontera natural entre las provincias de Cuenca y de Valencia, donde penetra por Casas del Río (Requena). Comerciales porque la gran producción vinícola exportable de la comarca de Requena-Utiel tenía que salir por medio del puerto más cercano, que resultaba ser Valencia, dirigido al mercado europeo, principalmente hacia Francia. Los continuos viajes del carguero de bandera suiza Leman, y otros, que transportaban vino a granel entre Valencia y el puerto francés de Sète después de la Segunda Guerra Mundial, indican lo que era la manifestación de una serie de vínculos comerciales de esta comarca con la provincia y el puerto de Valencia.

Monumentos y lugares de interés

Barrio de La Villa. Recinto medieval. Es el más antiguo de Requena donde se registraron los primeros indicios de población. En época almohade, La Villa adquiere la estructura urbana que corresponde al prototipo de las ciudades hispano-musulmanas. Tiene su base en un promontorio sobreelevado de toba caliza, lo cual le ofrecía un carácter de defensa natural. Su entorno está rodeado por una muralla con sus correspondientes torres defensivas y las diferentes puertas de acceso a la ciudad. El barrio de La Villa fue declarado en 1966 Conjunto Histórico Artístico de carácter nacional.

Están situados en la villa los siguientes edificios, monumentos o lugares característicos:

Calle de Santa María. En ella se asentaron los Caballeros de la Nómina del Rey, construyendo sus casonas, en las que se pueden apreciar los arcos con dovelas de piedra, puertas originales con jambas, rejas y blasones.

Callejón de Paniagua. Típico callejón moruno, donde se pueden observar dos de los contrafuertes de la iglesia de San Nicolás, montados sobre arcos apuntados de ladrillos.

Casa de los Pedrón. Casa noble con derecho de asilo desde la cual reyes como Felipe III y Felipe IV asistieron en varias ocasiones a las celebraciones que se daban lugar en la plaza de La Villa.

Casa de Santa Teresa. Situada frente a la iglesia de Santa María, recibe su nombre porque en la antigua vivienda se hospedó Santa Teresa de Jesús en una de sus visitas a la ciudad.

Casa del Arte Mayor de la Seda. Situada en un adarve musulmán o callejón sin salida, en su fachada se puede apreciar el retablo de San Jerónimo (patrón de los sederos).

Cuesta de las Carnicerías o de San Julián. Abierta en el siglo XV, al cerrar la puerta de Fargalla, constituía una de las puertas de acceso a la ciudad, orientada hacia Valencia.

Cuesta del Castillo. Es la principal entrada actual al barrio de La Villa, está orientada al norte y la unía al antiguo camino de Castilla. Era el antiguo acceso al recinto de La Alcazaba.

Cuesta del Cristo. Puerta de salida del recinto amurallado hacia el poniente. Destaca en ella la ermita del Cristo del Amparo con su media naranja barroca.

Cuesta y Puerta del Ángel. Era una de las puertas de acceso al poblado amurallado. Orientada hacia Toledo por Iniesta.

Cuevas de La Villa. Construidas por los árabes recorren el subsuelo de la plaza de La Villa y la mayoría de las casas adyacentes. Fueron utilizadas como refugios en las diferentes guerras y como silos para los cereales. Se conservan en ellas elementos para la elaboración de vinos (trullos, piqueras, trulletas, respiraderos y tinajas del siglo XII).

Ermita de San Sebastián. Situada en la plaza de San Sebastián, en el barrio de Las Peñas donde es patrón. El origen de esta ermita se remonta al siglo XIV cuando fue construido el templo original en este barrio, al que fueron confinados los moriscos y judíos de la población tras la conquista cristiana. Después sufrió varias reformas, conservando en la actualidad el aspecto que recibió tras la ampliación efectuada en 1786.

Iglesia de San Nicolás. Del siglo XIII es la más antigua de las iglesias de La Villa. Su estilo inicial era gótico, su pórtico quedó destrozado en 1702 en la Guerra de Sucesión, siendo reconstruida en el siglo XVIII en estilo neoclásico. Declarada BIC con la categoría de monumento el 14 de diciembre de 2008.

Iglesia de Santa María. Del siglo XIV es la más grande de las iglesias de La Villa. De estilo gótico florido isabelino, con una sola nave y capillas adosadas entre sus contrafuertes. En 1931 fue declarada Monumento Nacional.

Iglesia del Salvador. Edificada sobre el solar de una ermita dedicada a Santa Bárbara, su fundación se atribuye a los tiempos del rey Alfonso XI. Su obra se inició en 1380 y concluyó en 1533. Su fábrica es gótica con tres naves. El pórtico está realizado en estilo gótico florido isabelino. En el siglo XVIII, se realizaron reformas como la capilla de la Comunión, de estilo neoclásico, la Sala de Cabildo de Clérigos y el Coro. El templo fue declarado monumento histórico-artístico y pertenece al Tesoro Archivístico Nacional desde 1931.

La Alcazaba. Construida por los almohades en el siglo XI está situada en la parte más elevada de La Villa, por razones defensivas, y de la cual se pueden apreciar las dos torres, la muralla y la puerta de acceso al recinto.

La Fortaleza. A finales del siglo XII se construye La Fortaleza. El estilo, modo de construcción y materiales empleados son mudéjares, las viviendas se adosan a la muralla en la parte sur.

La Judería. Lugar de intercambio comercial, donde se reunían los gremios de artesanos, tanto en la plaza como en las calles adyacentes. Las calles tomaron los nombres de los oficios allí desarrollados.

Medina. Una de las partes fundamentales de la ciudad medieval.

Palacio del Cid. Reconstruido en el siglo XV, con sillares de piedra, destaca su alero y ajimeces. En la parte superior es notable su salidizo y se puede observar un precioso blasón perteneciente a la familia de los Pedrón. La leyenda ubica en el antiguo solar que hoy ocupa este edificio, la residencia que habitó el Cid Campeador.

Plaza de la Villa. Abierta en el siglo XVI, era la plaza Mayor de La Villa, siendo centro neurálgico de la localidad. En la actualidad está dedicada al Coronel Ruiz de Albornoz.

Plaza del Castillo. Antiguo Patio de Armas del Castillo, en ella se construyeron casas adosadas a la muralla a finales del siglo XVIII. Excavaciones arqueológicas realizadas en ella descubrieron restos de la Edad del Bronce.

Torre del Homenaje. Según la tradición, construida en el siglo X por los árabes en argamasa. Fue reconstruida en el siglo XV, por los cristianos de Castilla con sillares de piedra, de construcción sólida y traza sencilla.

En el exterior de la villa y en otros barrios se encuentran los siguientes monumentos:

Convento de San Francisco. En el barrio de Las Peñas y construido en 1569. Sirvió de fuerte, presidio y hospital, estando en la actualidad sin uso y en estado de ruina.

Estación de Viticultura. En el barrio de Arrabal. Edificio de estilo cubista, datado en 1910. En sus instalaciones cuenta con bodegas de elaboración y envejecimiento de vinos, dispone de una planta piloto dotada de las más modernas maquinarias vitivinícolas. La estación enológica cuenta con diversos laboratorios entre los que hay que destacar el recientemente instalado que reúne los equipos analíticos más sofisticados existentes en el mercado, y que puede considerarse como el más moderno de España.

Fuente de los Patos. En el barrio del Arrabal, llamada también Pilón o Abrevadero del Portal.

Fuente de los Regidores. En el barrio del Arrabal, era lugar de recepción oficial de los altos personajes que visitaban Requena.

Fundación Lucio Gil Fagoaga. En el barrio de Las Peñas, es un edificio datado en el siglo XVIII que perteneció al filósofo Lucio Gil Fagoaga. Rehabilitado en 1985. En el interior del edificio se encuentra el museo-biblioteca que cuenta con más de 30 000 volúmenes, algunos de ellos incunables.

Iglesia de San Sebastián. En el barrio de Las Peñas y del siglo XIV. Fue restaurada y ampliada en 1786. En 1999 en la rehabilitación de la techumbre se descubrió un artesonado mudéjar de madera.

Iglesia del Carmen. En el barrio del Arrabal, antiguo convento de las carmelitas construido en el siglo XIII y terminado en el siglo XVIII. Originariamente de estilo gótico su interior es barroco. Destaca su zócalo de azulejería valenciana.

Monumento Universal a la Vendimia. En el barrio del Arrabal está construido en piedra y bronce y fue inaugurado en 1972. Obra del arquitecto Ricardo Roso y el escultor Esteve Edo.

Plaza de Toros. Comenzada su construcción en 1877 tuvo que ser paralizada dos veces por la guerra carlista y una epidemia de cólera (véase: Pandemias de cólera en España). De fachada neomudéjar fue inaugurada el 17 de septiembre de 1901.

Teatro Principal. Construido en 1952 sobre el antiguo Teatro Circo, constituye un ejemplo de arquitectura racionalista.

Poblado Ibérico de la Muela de Arriba

Castillo de Sardineros

Finca Casa Nueva. Palacete de estilo modernista valenciano, obra de Demetrio Ribes Marco en 1905.

Torre de telegrafía óptica de San Antonio de Requena

Torre de telegrafía óptica del Cerro de la Atalaya de Requena

Torre de telegrafía óptica del Rebollar

Túneles. Recorren la roca del barrio de La Villa, fueron excavados durante el gran asedio que tuvo lugar desde 1706 en la guerra de Sucesión a la Corona española. Fue abierto al público en 2016 después de labores de acondicionamiento.

Fiestas locales

Feria y Fiesta de la Vendimia.8​ A la antigua Feria medieval, reorganizada en el siglo XVIII, se le sumó en 1947, la fiesta de la Vendimia, declarada de Interés Turístico en 1967. Desde 1947, Requena celebra la fiesta de la Vendimia más antigua de España, en 2018 se celebrará su LXXI edición. Entre sus actos cabe destacar la Proclamación de la Reina Vendimial, Reinas y Damas de barrio en el Teatro Principal, la popular Noche de la Zurra, el Rally Humorístico,9​ la Noche del Labrador, la Noche del Vino, el Día del Requenense Ausente, el Pisado de uvas y la Bendición del mosto, la Ofrenda de Flores y Frutos a la Virgen de los Dolores, la Cabalgata o la Quema de la Fuente del Vino. Además se celebra Ferevin,10​ donde se pueden degustar los vinos de la comarca.

Carnavales.​ Celebrados en febrero, entre otros actos destacan la Proclamación del Rey Cepas, la mascarada, la carnavalada (concurso de letrillas), el desfile, la fiesta infantil o el Entierro de la Sardina.

Fiestas patronales. Nuestra Señora de los Dolores y San Nicolás de Bari (6 de diciembre).

Fiestas patronales de los barrios. Celebradas en invierno: San Nicolás de Bari, en El Arrabal; San Antón, en La Villa; San Sebastián, en Las Peñas; y la Virgen de la Caridad, en Las Ollerías. Estas fiestas se acompañan de hogueras, pasacalles del pan bendito con música y petardos, verbenas y las llamadas parás.

Semana Santa. La Semana Santa requenense destaca por su sobriedad y carácter austero.


 Beceite / Teruel / Aragón Imágenes: 6/4/2026  Situación Beceite (Beseit) es un municipio y localidad española de la provincia de Teruel, en...