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sábado, 15 de junio de 2024

 VILLA DE TRAGACETE (Cuenca)

Imágenes: 27/10/2023

Tragacete es un municipio y localidad española de la provincia de Cuenca, en la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha. El término municipal, que tiene una población de 268 habitantes (INE 2023), está ubicado en la comarca de la Serranía Alta y forma parte del parque natural Serranía de Cuenca.





Río Júcar a su paso por Tragacete










Medio Natural

Entre montes de pino, impresionantes formaciones calizas y fuentes naturales, a 1.300 metros de altitud, emerge Tragacete, uno de los parajes más singulares de la provincia de Cuenca.

El pueblo surge en el valle creado por el Júcar, río que encuentra su nacimiento en estas tierras del corazón de la Sierra Alta. Rodeado por extensos pinares, verdes y largos valles y por las montañas más altas de la provincia de Cuenca a casi 1900 m de altura, como la Mogorrita y San Felipe.

Al ser una zona de montaña la nieve aparece en el municipio varios días al año y en las cumbres gran parte del invierno creando paisajes inolvidables, mientras que en verano disfrutamos de temperaturas suaves que hacen olvidar el bochorno estival.

Otra característica importante de la zona es el paisaje kárstico, con lo cual existen diversos elementos singulares para visitar como cuevas, simas, hoces, torcas, ciudades encantadas y nacimientos espectaculares como el Río Cuervo o la Chorrera del Río Jucar.

 Fuente de San Blas y Estrecho de San Blas (Cuenca)

Imágenes: 27/10/2023

A escasos kilómetros de Tragacete, remontando el cauce del Júcar se encuentra el paraje de San Blas. En él encontraremos una fuente con un pequeño merendero y una imagen del santo que da nombre a este lugar. En sus inmediaciones se encuentra el conocido albergue que lleva el mismo nombre.



Imagen del San Blas


Rio Júcar


 Cuevas de San José (Vall d'Uixó) (Castellón)

Imágenes: 21/10/2023

Las grutas de San José (en valenciano, les grutes de Sant Josep), ubicadas en el paraje natural del mismo nombre, son un sistema de cuevas naturales situadas en el municipio de Vall de Uxó (Castellón) España.



La cavidad representa una surgencia activa desarrollada en calizas durante el período del Triásico medio, pero a pesar de las múltiples visitas de espeleólogos, aún no se conoce el origen del río ni el final de la gruta. Gruta cuya temperatura se mantiene constante a 20 °C en el interior de la cueva durante todo el año, y que con sus 2.750 metros de recorrido actuales, representa la cavidad de mayor recorrido de la provincia de Castellón y la 2ª de la Comunidad Valenciana. Es el río subterráneo navegable más largo de Europa.














Zona Seca: Desde un segundo embarcadero se inicia la visita a la "Galería Seca", donde -en la roca- y mediante luces y sombras, destacan peculiares formaciones como la Cascada de la Flor.​









segundo embarcadero




"Lago de Diana"


La cavidad representa una surgencia activa desarrollada en calizas durante el período del Triásico medio, pero a pesar de las múltiples visitas de espeleólogos, aún no se conoce el origen del río ni el final de la gruta. Gruta cuya temperatura se mantiene constante a 20 °C en el interior de la cueva durante todo el año, y que con sus 2.750 metros de recorrido actuales, representa la cavidad de mayor recorrido de la provincia de Castellón y la 2ª de la Comunidad Valenciana. Es el río subterráneo navegable más largo de Europa.
Historia
Antes de los adelantos del siglo xx, importantes historiadores como J. Cavanilles, Sebastián Miñano, o Pascual Madoz, ya citaron en sus obras sobre geografía la existencia de esta cavidad. También se tuvo constancia de que la cavidad era conocida desde el Paleolítico Superior (hará unos 17 000 años), como lo demostraron los yacimientos arqueológicos encontrados en la boca de acceso junto a las pinturas rupestres del período Magdaleniense. Incluso la proximidad de un poblado ibérico también indicaba que durante la época íbera la cueva fue conocida y explorada, al igual que durante la larga dominación romana, a la vista de una lápida encontrada dedicada a Caio Cneo Craso, hijo del cónsul romano Marco Licinio Craso.
Exploración
Existen referencias del siglo xix sobre la costumbre de concentrarse los vecinos alrededor de la fuente del paraje (La Font de San Josep), debido a la festividad de la Festa de les Flors, donde era habitual que los más atrevidos se adentrasen en la cueva. Sin embargo, no fue hasta el año 1902, cuando se realizó la primera exploración conocida, alcanzándose la Boca del Forn (un estrecho paso que a través del pequeño espacio que dejaban las aguas en aquella época, marcaba el límite de la parte accesible de la cueva).
Durante los siguientes años fue creciendo el interés por conocer con detalle la cueva, y en 1915 el historiador Carlos Sarthou Carreres realizó una exploración parcial. En 1926, un grupo de vecinos superó la Boca del Forn y alcanzó el Lago de Diana (Llac Diana), encontrando como obstáculo insalvable la Galería de los Sifones (Galeria dels Sifons). En 1929, fallece Herminio Arroyas Martínez, un vecino de la localidad al intentar superar la Galería de los Sifones. En estos años comienzan las primeras tentativas de acondicionar la cueva para facilitar las visitas instalando pasarelas, y desde 1936 hasta 1950, se inician las obras de urbanización, con el dragado y construcción de una presa, por lo que ya en 1950, La Boca de Forn deja de ser el límite del recorrido, y mediante barrenos se agranda hasta permitir el paso de las barcas.
La primera exploración realizada por un grupo de espeleólogos se realizó en 1954, por parte del Centro Excursionista de Valencia, y en 1958 dicho grupo confecciona el primer plano topográfico de la cueva. En 1960 se comprueba la continuidad de la cueva al superar Joaquín Saludes, del Centro de Investigaciones y Actividades Subacuáticas de Valencia, la Galería de los Sifones.
Las voladuras con dinamita permiten abrir este paso en 1961, quedando descubierto el Estanque Azul y el resto de las galerías que constituyen el recorrido actual, descubriéndose también la Galería Seca.
En los años sucesivos (de 1971 a 1975), diversas expediciones de espeleólogos de Castellón y escafandristas de Barcelona, acabarán por descubrir nuevas galerías y sifones, tras llegar hasta el final conocido de la cavidad, alcanzando los 2 348 metros de longitud.
Salas del río subterráneo
La boca de entrada se halla acondicionada como embarcadero (para la visita turística de la zona urbanizada). Desde el embarcadero se desemboca en la "Sala de los Murciélagos" ("Sala de les Rates Penades"), la cual deja paso al denominado "Boca del Forn", (un antiguo sifón ensanchado artificialmente). Pasando el mismo, la galería accede a un nuevo paso estrecho: la "Galería de los Sifones" (antiguo sifón inundado que constituía el final penetrable de la cavidad hasta su urbanización). Tras el mismo y paralela a la misma se presenta una zona seca ("Galería Seca"), al final de la cual y volviéndose a unir con la galería inundada, concluye el recorrido turístico.
En este punto continúa la galería y aparece un nuevo sifón dinamitado, que da paso a la sala denominada "Ensorrada", y posteriormente a la galería del "Fang". Por último, y tras superar varios sifones, se accede a una amplia galería obstruida en su final por grandes bloques, con posibilidad de un paso entre los mismos.
Sala de los murciélagos: Es la primera de las grandes salas y debe su nombre a la gran cantidad de murciélagos que en otro tiempo se albergabaron en esa cavidad. En esta sala destaca la bóveda, con sus innumerables formas esculpidas por el agua a lo largo de millones de años.​
Lago de Diana: Abandonando la Sala de los murciélagos y a través del paseo de los enamorados, se llega al "Lago de Diana", de 5 metros de profundidad, caracterizado por las zonas verdes de musgo que crece en este ambiente oscuro (de iluminación artificial).​
Galería de los sifones: La galería de los sifones, de 60 metros de longitud, es el túnel artificial más largo del recorrido, donde viven unos diminutos crustáceos que sólo habitan en este tipo de espacios naturales.
Zona Seca: Desde un segundo embarcadero se inicia la visita a la "Galería Seca", donde -en la roca- y mediante luces y sombras, destacan peculiares formaciones como la Cascada de la Flor.​
La Catedral La Catedral, así denominada por la gran altura de su bóveda (mide 12 metros), y por las estalactitas que como "la Medusa" se descuelgan por toda la sala.​
El paraje
El paraje de San José cuenta con un complejo de diversas instalaciones y servicios pensados para el entretenimiento y el disfrute de los visitantes:
Piscinas y área de juegos infantiles.
El Auditorium (celebración de actividades musicales) y "La Bocatería".
Ermita de la Sagrada Familia, construida en el siglo xviii junto a la cual se encuentra el poblado Ibero.
Aparcamiento

 Poblado ibero-romano de San José (Castellón)

Imágenes: 21/10/2023

Información: exploravall

El poblado ibero-romano de San José, situado en la población de Vall de Uxó, en el paraje de San José, en el "Cerro de San José" junto a la Ermita de la Sagrada Familia, en la comarca de la Plana Baja, provincia de Castellón, está constituido por los restos de una antigua ciudad amurallada datada de la Edad de Bronce, aunque fue abandonado hasta los siglos IV y V. Está catalogado, de forma genérica, como Bien de Interés Cultural, con anotación ministerial R-I-55-0000620, y fecha de anotación 20 de diciembre de 1999.

Situado en una zona de comunicación entre el litoral de La Plana Baixa y el valle del Río Palancia, seguramente tuvo un papel de dominio de esta vía de comunicación. Además, tenía el control del agua de la Fuente de San José y estaba en conexión directa con la ciudad ibérica de La Punta d’Orleyl, situada a 5 km río abajo. También estaba bajo la influencia de Arse (Sagunto) que dominaba todo este territorio de la Edetania ibérica, cuya capital era Edeta (Líria). El asentamiento está constituido por una considerable parte de la acrópolis, la muralla, dos torres cuadradas, calles, escaleras y restos de viviendas. El estudio de los restos y materiales arqueológicos evidencian la existencia de un poblado ibérico amurallado ocupado desde mediados del Siglo VI a.C., con una máxima extensión durante el ibérico pleno.
Torres defensivas del Poblado Ibérico de Sant Josep


Presenta un sistema defensivo formado por una muralla reforzada con torres. Las casas son de planta rectangular y están construidas con muros de adobe con la base de mampostería. En el interior se encuentran unos espacios destinados al almacenamiento de alimentos y otros a la cocina (hogares y hornos) vinculados a la vida doméstica de los habitantes. Los materiales constructivos más utilizados en el Poblado de Sant Josep son las piedras y la tierra. Para la construcción de los muros se levantaba una base de mampostería (una cara interior y otra exterior de piedras trabadas con barro, con un relleno en el interior de piedras pequeñas y barro). La parte superior estaba construida con adobes. A causa del derrumbe de los muros y la erosión de los adobes, en la mayoría de los casos solo se conserva in situ las bases de mampostería.  

El POBLADO IBÉRICO DE SANT JOSEP tiene una evolución cronológica que abarca desde el Siglo VI a.C. al V d.C. Fue abandonado en el siglo II a.C. y volvió a habitarse en los siglos IV y V después de Cristo. La zona norte del yacimiento fue destruida a causa de un incendio datado por Carbono-14 durante el Siglo III a.C., un hecho que provocó el abandono de este sector, aunque el poblado continuó ocupado al menos hasta finales del Siglo II a.C. 
Torres defensivas del Poblado Ibérico de Sant Josep

En la época romana del Bajo Imperio, el yacimiento se volvió a ocupar, concretamente entre los Siglos IV y V. En las excavaciones de los años 70 aparecieron una gran cantidad de materiales de esta época. Ha sido en las campañas de 2016 y 2019 cuando se han encontrado construcciones de esta fase. Nos encontramos ante las ruinas de un “opiddum” ibérico de tamaño medio, que es abandonado como consecuencia del proceso de romanización, y con posterioridad reutilizado en época tardo-romana como refugio.  
El poblado es conocido desde el principio del siglo XX gracias a Juan Bautista Porcar, quien descubrió restos prehistóricos en la Cueva de Sant Josep e ibéricos cerca de la Ermita de La Sagrada Familia. Con posterioridad, en las campañas de 1974-1976, empezaron las investigaciones bajo la dirección de los Servicios de Arqueología de la Diputación de Castellón. Siguieron las campañas de 1997 y 2005-2006 a cargo del Museo Municipal en torno al yacimiento, con el propósito de realizar su puesta en valor, siempre bajo el control del Ayuntamiento, que desde los años 80 es el propietario y por tanto el encargado de gestionar las intervenciones que en él se desarrollan.  

Los restos (constituidos por una considerable parte de la acrópolis, la muralla, dos torres cuadradas, calles, escaleras y restos de habitáculos) nos permiten considerar que el poblado contaba con murallas (de fábrica de mampostería, utilizando piedras irregulares y ajustadas de pequeñas dimensiones), torres de planta cuadrangular (aún quedan vestigios de dos de ellas) y viviendas.

El Ayuntamiento de Vall Uxó llevó a cabo una serie de trabajos para la recuperación del Poblado íbero de San José


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