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domingo, 19 de mayo de 2024

 Castillo Templario de Castellote  ( Teruel)

Imágenes 26/8/2023

El Castillo de Castellote es una fortaleza que se emplaza sobre una peña de color grisáceo que domina la villa de Castellote (Teruel, España).


Al Norte del pueblo, sobre una áspera y larga peña de roca caliza, color grisáceo y escasa vegetación. Está orientada la montaña, y el castillo, de forma alargada, de Este a Oeste.

Este castillo se sitúa sobre un auténtico nido de águilas, entre duros peñascos y con sus muros al borde de asombrosos cantiles de vértigo. Su enriscada posición, a gran altura, le da un dominio visual muy dilatado. Su acceso se realiza sin dificultad por un camino carretero medieval, reparado durante las Guerras Carlistas, actualmente acondicionado para turistas y público en general, que comienza en la parte alta del caserío.



Senda de acceso al castillo

Vista oriental del castillo, lugar donde se encuentra la entrada principal.
Senda de acceso al castillo

Características
El castillo posee unas dimensiones de aproximadamente 130 m en su eje mayor, por 50 m de anchura. De planta irregular, sus tres recintos están dispuestos escalonadamente, dado el desnivel del terreno en el que se asienta. Se accede a pie por un camino que parte de la Iglesia de San Miguel, pero originariamente se accedía a través de un puente levadizo. Actualmente se conservan restos de cuatro torres, destacando la torre del homenaje por su gran envergadura: 24 m por 6 m, con un grosor de sus muros de casi 3 m, donde aún se observan vanos de iluminación.



Puente de entrada al castillo

Vista oriental del castillo, lugar donde se encuentra la entrada principal.




Puerta principal del castillo, situada al Este. Antaño tuvo puente levadizo, pero ahora se cruza por una pasarela de madera fija.

Entrada al Baluarte

Baluarte. Situado al Este, defendiendo la entrada y las altas rocas que existen enfrente y que podían hacer funciones de padrastro.

Situado a mayor altura, el segundo recinto.

Sector Este. Torre del homenaje

Interior del castillo desde el Baluarte. Se observa el primer recinto, la puerta al segundo recinto y, asomando por encima, los restos de la Torre del Homenaje

Sector Este.
interior de la Torre del homenaje

Aljibe exterior.

Capilla

Situado a mayor altura, el segundo recinto.

Sala Capitular.

Frente Oeste segundo recinto

Frente Oeste

Frente Oeste de la Sala Capitular.

Sala Capitular.

Frente Oeste de la Sala Capitular.

Entrada a la Sala Capitular.


Frente norte de la Sala Capitular.

Frente norte de la Sala Capitular.

Frente norte, arco de entrada de la Sala Capitular.

Frente Oeste del baluarte





Sala Capitular

Características

El castillo posee unas dimensiones de aproximadamente 130 m en su eje mayor, por 50 m de anchura. De planta irregular, sus tres recintos están dispuestos escalonadamente, dado el desnivel del terreno en el que se asienta. Se accede a pie por un camino que parte de la Iglesia de San Miguel, pero originariamente se accedía a través de un puente levadizo. Actualmente se conservan restos de cuatro torres, destacando la torre del homenaje por su gran envergadura: 24 m por 6 m, con un grosor de sus muros de casi 3 m, donde aún se observan vanos de iluminación.

Historia

Edad Media

Las primeras noticias del castillo datan de 1168, cuando fue definitivamente reconquistado a los musulmanes por Alfonso II el Casto, si bien la población ya figuraba con el nombre de Castellot en documentos eclesiásticos de 1148 y 1158, lo que permite suponer la existencia del recinto entonces.2​Probablemente la fortaleza fuera árabe en origen3​ y, de acuerdo a algunos autores, constituye un «ejemplo de los primitivos castillos levantados por las órdenes militares y podemos estimarlo de comienzos del siglo xiii».

En octubre de 1188, el señor del castillo de Castellote, el noble Gascón de Castellot, ingresó en la Orden del Santo Redentor, donando la fortaleza a esta orden militar. Al disolverse esta Orden ocho años más tarde, el castillo pasó a formar parte de la Orden del Temple. A principios del siglo xiv, la extinción de los templarios dio como resultado la llegada al castillo de los Sanjuanistas (1317), quienes allí permanecieron hasta 1769.

Edad Contemporánea

Con la Primera Guerra Carlista, la fortaleza volvió a tener importante protagonismo.

El pretendiente Don Carlos, tras visitarla en 1837, ordenó al General Cabrera que la modernizara y ampliara con el fin de convertirla en uno de los baluartes carlistas del Maestrazgo.5​ Habiendo sido estas obras dirigidas por el teniente coronel portugués Manuel Brusco.

El 23 de marzo de 1840, los liberales al mando del General Espartero atacaron la ermita de San Macario y San Cristóbal en Castellote, debiendo los defensores replegarse al castillo. Esa noche, los ataques de artillería de los liberales destruyeron numerosas aspilleras, el torreón de la Atalaya y los principales bastiones, la torre del homenaje y numerosos muros.​Espartero mandó un parlamentario para que se rindieran los defensores, prometiéndoles que se les respetaría la vida. Los sitiados, que tenían órdenes de no parlamentar, destruyeron el puente de acceso como señal de rechazo.

La contienda continuó durante los dos días siguientes, y los isabelinos finalmente lograron tomar el edificio oriental del castillo; no obstante, al intentar luego entrar en el torreón, último reducto de los carlistas, fueron rechazados. En un momento dado, se decidió minar la única torre que continuaba en pie, aunque esta iniciativa finalmente no se llevó a cabo.

A la postre, los sitiados, dada cuenta su desesperada situación, se rindieron el 27 de marzo. Espartero se encargó de que a los sitiados se les respetara la vida y les elogió delante de sus tropas por su heroica defensa de la plaza.3​Tras varios días de ataque con artillería, el Castillo de Castellote quedó prácticamente en ruinas. Tras la victoria sobre los carlistas, Espartero ordenó la desmantelación total del edificio.

La restauración del Castillo fue realizada durante 2011 por el Ayuntamiento de Castellote con la colaboración de los Ministerios de Fomento y Cultura, dentro de los Planes para la conservación del Patrimonio Arquitectónico e Histórico.


sábado, 18 de mayo de 2024

 Parque natural del Peñón de Ifach (Alicante)

Imágenes: 18/5/2023

El parque natural del peñón de Ifach (pronunciado [i'fak]; en valenciano, Penyal d'Ifac) es un espacio natural protegido español situado en el municipio de Calpe, que forma parte de la provincia de Alicante, en la Comunidad Valenciana.











Geografía
Este paraje fue declarado parque natural por el gobierno valenciano el 19 de enero de 1987, con una superficie de 45 hectáreas. Posteriormente, el 2 de abril de 2015, se amplió el límite de protección a 53,3 hectáreas. Se encuentra en la comarca de la Marina Alta, al norte de la provincia de Alicante, ubicado en el término municipal de Calpe.
El parque está situado en un peñón aislado en la costa norte de la provincia de Alicante, constituyendo el peñón una de las últimas estribaciones de las cordilleras Béticas y alcanzando una altitud de 332 metros.​ Esta enorme mole calcárea desciende de manera abrupta hacia el mar y está unida al continente por un istmo detrítico. Debido a sus características físicas, es un vértice geodésico de tercer orden, que fue utilizado en su momento para la triangulación de España. Existe una ruta de senderismo que lleva hasta la cima del peñón de Ifach. Desde allí hay muy buenas vistas del Mediterráneo y en días claros es posible divisar la isla de Formentera, Ibiza y el cabo de Santa Pola.
Accesos
La localidad de Calpe se encuentra al pie del peñón y es fácilmente accesible por la AP-7 y la N-332.
El acceso al parque es gratuito y libre durante todo el día, mientras haya luz solar.
A partir del año 2020, se ha establecido un cupo máximo de trescientas personas al día en la senda de subida a la cima. La reserva de cita previa puede efectuarse a través del sitio web oficial del Parque Natural del Peñón de Ifach.

  Castillo de los Vélez de Mula  (Murcia)

 Imágenes:  7/4/2023

Castillo de de los Vélez / Castillo de los Fajardo

El Castillo de los Vélez se alza sobre una colina al norte de la localidad del mismo nombre, provincia de Murcia.




La Torre del homenaje, cuya misión era servir de dormitorio a la guarnición, consta de tres plantas y una terraza que estuvo totalmente almenada. En cada uno de los pisos se puede ver una chimenea, y en la parte inferior hay un agujero en forma de media luna donde embornaba la canal que recogía el agua que llegaba del patio a través de los muros, canal que vertía en una atarjea que conducía el agua al aljibe.




Es interesante la torre de levante, situada en el rincón más defensivo del castillo, con sus doce metros de profundidad, de los que siete están excavados en la roca de la montaña. Sobre esta torre hay dos pisos con pequeñas troneras.

















Historia

El castillo de Mula fue construido en tiempos de Carlos V por el Marqués Pedro Fajardo sobre las ruinas de otra fortaleza de época romana, y su construcción estuvo marcada por las disputas mantenidas a lo largo de toda la Edad Moderna por una parte de la oligarquía muleña con el linaje de los Fajardo, aunque su momento álgido fueron los últimos años del siglo XV y el primer cuarto del siglo siguiente, a causa de la negativa de los oligarcas de reconocer al primer Marqués de los Vélez, don Pedro Fajardo, como señor efectivo de la villa, cuando sus antepasados se habían conformado con serlo nominalmente. Esto dio lugar a un levantamiento de los adversarios de la casa marquesal en el verano de 1520 y la posterior respuesta de don Pedro, que tras sofocarla pacíficamente, construyó la fortaleza.

Descripción

El castillo de Mula consta de tres partes principales: la torre del homenaje, el torreón del aljibe y la gran sala conocida como Plaza Baja.

Por un lienzo de muralla musulmán consolidado a comienzos del siglo XVI se accede a la puerta del castillo, protegida por un matacán.

En el interior, lo primero que puede verse es el pequeño patio que contituía el corazón del baluarte, y en el que todo el agua que caía era recogida y conducida al interior del aljibe a través de un canalillo que nace en una muesca rectangular en el paramento de levante del patio.

La gran nave que se abre enfrente era el lugar donde, junto a la chimenea que hay en ella, comía y descansaba la guarnición.

Desde este punto se llega a una reja que conduce a las mazmorras que se encuentran en el subsuelo. En dirección a la terraza hay una escalera que comunica con el adarve, en cuyo extremo se abre un empinado matacán sobre la puerta principal.

A través de un puente de madera, que pudo ser levadizo en su origen, se llega a la torre del homenaje.

En el dintel de la puerta hay una lápida donde se lee que la fortaleza fue erigida en tiempos de Carlos V por el Marqués Pedro Fajardo sobre las ruinas de otra levantada en época romana.

La Torre del homenaje, cuya misión era servir de dormitorio a la guarnición, consta de tres plantas y una terraza que estuvo totalmente almenada. En cada uno de los pisos se puede ver una chimenea, y en la parte inferior hay un agujero en forma de media luna donde embornaba la canal que recogía el agua que llegaba del patio a través de los muros, canal que vertía en una atarjea que conducía el agua al aljibe.

Es interesante la torre de levante, situada en el rincón más defensivo del castillo, con sus doce metros de profundidad, de los que siete están excavados en la roca de la montaña. Sobre esta torre hay dos pisos con pequeñas troneras.

Protección

Bajo la protección de la Declaración genérica del Decreto de 22 de abril de 1949 y la Ley 16/1985 sobre el Patrimonio Histórico Español.


 

Torre del Castillo de Torrent (Valencia)

Castillo de Torrent / Torre de Torrent

Imágenes:  18/5/2024

La torre de Torrente es una construcción perteneciente al antiguo castillo que en la actualidad está situada en la Plaza Mayor del municipio valenciano de Torrente, España.

En el centro de la población, en la Plaza Mayor. La torre es el símbolo de la población y el edificio más significativo de la misma.

Actualmente, del conjunto de fortificaciones que existieron solo se conserva la enorme torre, la más grande de la provincia. Después de haberle dado los más sorprendentes usos ha sido restaurada recientemente con acierto y abierta al público, cosa poco habitual en nuestra región. 
Vista de la Torre en la Plaza Colón de Torrente
La puerta original de la torre, rectangular y enmarcada por grandes piedras se halla a la altura del primer piso. En principio la entrada se efectuaba por medio de una escala de madera o cuerda movible, pero actualmente hay una escalera adosada con barandilla, fruto de la restauración de 1973. En el frente Oeste se abrió otra puerta a principios del XVII, pero a ras del suelo. Tenía estructuras de madera de gran tamaño, como los matacanes esquineros de la parte superior y la ladronera que defendía la entrada, y aunque no se ha conservado nada de la madera, sí que podemos observar los mechinales donde se alojaban las cabezas de vigas. También aparecen numerosos vanos repartidos de forma irregular en sus cuatro frentes, aspilleras, ventanucos, ventanas y la puerta. Tuvo en su época musulmana un muro que la rodeaba y que defendía un pequeño recinto. Tampoco se ha conservado, puesto que fue destruído al abrir el foso por los cristianos en el siglo XIV. Durante las últimas obras se descubrió, en su lado Este, un arco de medio punto que permitía cruzar el foso. Fue un foso seco, pero en casos de necesidad, por medio de acequias, podía llenarse de agua. 



Entrada original a la torre,

Construcción árabe del siglo XII. En 1238, Jaime I cedió la torre a la Orden de San Juan de Jerusalén. Durante una epidemia de peste en Valencia en 1494 sirvió como refugio de los diputados de la Generalitat. En el siglo XVI, una vez perdidas sus funciones defensivas, al quedar obsoleto con las nuevas armas de fuego, el foso fue utilizado como vertedero público, y la torre utilizada como almacén agrícola y, ocasionalmente, cárcel para nobles. En 1613, el comendador de la Orden donó el espacio ocupado por el foso al ayuntamiento para taparlo y construir unos porches en la cara Oeste de la torre, donde se colocaron las carnicerías. Mientras en la fachada Este se localizaba la Casa de la Encomienda. Así mismo se eliminaron todos los elementos de madera (matacanes y ladronera), se construyeron los cuatro pináculos de la terraza y se abrió la puerta a ras de suelo en su pared Oeste. En 1808, Carlos IV vendió la torre a Manuel Sixto Espinosa, consejero de Estado. 

En las esquinas en su parte superior aparecen numerosos mechinales que albergaban las vigas de los desaparecidos matacanes de madera.



Pared Oeste, donde se abrió la puerta a principios del XVII.


Pared Oeste, donde se abrió la puerta a principios del XVII.



En 1847 la torre fue comprada por el ayuntamiento para volver a utilizarla como prisión y para establecer los juzgados del recién creado partido judicial. En 1908 se derribaron los porches antiguos y se sustituyeron por otros nuevos que rodeaban por completo a la torre y que fueron a su vez derribados en 1970. La reforma de este año, llevada a cabo por el Ministerio de la Vivienda, fue muy dura, pues se ocultaron o eliminaron muchos elementos de la torre, como las aspilleras, lucernas, letrinas, la capilla, las almenas y el enlucido de cal.



Características

La Torre es una construcción de planta cuadrada (de 13,35 por 13,90 metros), su altura es de 22 metros y su forma es de pirámide truncada. Consta de cinco plantas, cada una con 3 salas paralelas, y una terraza y cada piso está cubierto por tres bóvedas de cañón.

Destacan algunas construcciones como el tragaluz y la aspillera del siglo XII o la capilla del siglo XIX usada por los presos para rezar

Las cuatro esquinas de la terraza superior están cubiertas cada una con unpináculo de forma piramidal donde aparece la cruz de la Orden Hospitalaria de ocho puntas en representación de las buenaventuranzas y el murciélago heráldico (en valenciano: lo rat penat).

La puerta principal es en realidad la que se encuentra al otro lado de la torre y que da directamente al primer piso y a ella se accedía a través de una escalera levadiza y se encontraba delimitada por piedras de gran tamaño. En la restauración de 1973 se añadió la que conocemos hoy en día.

Historia

La torre de Torrente fue construida posiblemente en el siglo XII (época andalusí); su origen es musulmán, unas pruebas de Carbono-14 han indicado que la torre (el único elemento que se conserva) es de origen musulmán.​ Éste formaría parte del cinturón defensivo de la ciudad de Valencia junto con otras fortificaciones en Moncada, Bétera, Paterna, Chiva, Montroy, Benifairó, Espioca (pedanía de Picasent), Silla, Almusafes y en la Albufera. La población medieval se desarrolló en torno al castillo. Este tipo de fortificaciones servía como defensa o refugio para la amenaza cristiana que años más tarde atacaría la península. En esta época la torre disponía seguramente de un recinto contiguo o albacara, que aunque no se ha localizado debido seguramente a actos posteriores de otras épocas, cercaría la Torre por sus cuatro lados.

El castillo fue oficialmente cedido a la Orden de San Juan de Jerusalén, quienes regían Torrent, por parte de Jaime I de Aragón en 1238 en el contexto de la Reconquista del Reino de Valencia.Ya en el siglo XV, dicha orden mandó construir una muralla y un foso para la defensa de la población que en ese momento se encontraba en pleno auge. El foso servía sobre todo para defenderse de las minas y las máquinas de asalto.

La torre ha sido usada como cárcel y sirvió como refugio a los diputados de la Generalidad Valenciana en 1494 durante una epidemia de peste en la ciudad de Valencia. Algunos acontecimientos de la rebelión de las Germanías tuvieron como escenario el castillo de Torrent. En el siglo XVI se derribaron sus muros y la ciudad crece hacia el oeste.

Ya en el siglo XVII, el foso ya es un agujero abandonado y pierde su función principal, pasando a ser un vertedero, así que en 1613 se cede el espacio del foso al ayuntamiento y se construyen los porxis, usados para puestos de venta como carnicerías, pescaderas y también para reuniones vecinales.

La época contemporánea es una de grandes camios: se elimina el régimen feudal, el agua de riego es para la población, etc. En el XVIII, después de la autorización papal obtenida por Carlos IV para la venta de bienes de las órdenes militares, fue vendido por el rey a Manuel Sixto Espinosa, Consejero de Estado. En 1847 fue comprada por el ayuntamiento para volverla a utilizar como prisión y para establecer los juzgados del recién fundado partido judicial. En 1908 el "porxi" es sustituido por otro nuevo, albergando tanto los juzgados como los puestos

En 1973 se derriba todo aquello para iniciar con una polémica rehabilitación que destruyó los vestigios de otras épocas. La última rehabilitación fue en 2009 y en ella se trabajó para dejar la Torre lo más parecido posible a su aspecto original.

Hoy en día, la Torre es usada como museo sobre su propia historia y sobre la ciudad de Torrent, pero antes a partir de 1980 también fue usada para diversos actos como exposiciones de arte, lecturas públicas o la entrega de premios "Carta de Poblament".

Alrededor de la torre, los viernes tiene lugar el mercadillo tradicional, que lleva celebrándose desde la Edad Media

Museo de la Torre.

Ha sido declarada Bien de Interés Cultural del Patrimonio Histórico Español desde el 6 de junio de 2001 ​ y es propiedad municipal desde 1847 que la utiliza para actividades culturales, como las dos salas de exposiciones que alberga.​

En 2009 concluyeron las obras de restauración que le devolvieron a la torre su aspecto original tras la eliminación de la capa de enlucido que presentaban sus muros. En estos trabajos se pusieron al descubierto 25 vanos correspondientes a ventanas saeteras que habían sido tapiadas en los siglos anteriores. La realización de pruebas de Carbono-14 ha datado la fecha de la construcción del edificio en el año 1070, con un margen de error de 25 años.

 La consecuencia de esta restauración ha dejado al descubierto varios elementos defensivos, como matacanes y bóvedas originales, así como las ventanas saeteras.

La Torre, es sin duda, el edificio más emblemático de Torrente. Tiene la consideración de Bien de Interés Cultural, con la categoría de Monumento, y ha sido centro neurálgico en la vida de la población desde el mismo momento de su construcción.

La Torre es una construcción de planta cuadrangular y perfil tronco piramidal, de 13.65 metros de lado por 22.50 de alto. Consta de cinco plantas y terraza, todas con la misma estructura, tres naves paralelas y abovedadas, comunicadas entre sí por una gran abertura en forma de arco de medio punto. Contaba con una entrada en altura, −muy característico de este tipo de fortificaciones−, que daba acceso directo a la primera planta 

A principios de los años 70 se derribó el porxi decimonónico y la propia torre fue objeto de una agresiva y poco afortunada restauración, que además de recubrirla de cemento eliminó todos los pavimentos y revestimientos de las paredes sin un estudio arqueológico previo. La Torre fue granero, bastión defensivo y cárcel, y todo ello debió dejar su impronta, tanto en suelo como en paredes. Al destruirse la mayoría de estos indicios, se perdió para siempre una magnífica oportunidad para conocer, cuál fue su aspecto original y como fue cambiando con el tiempo.

En el año 2008 se llevó a cabo la restauración que le dio a la Torre su aspecto actual. Los trabajos fueron precedidos, ahora si, de un estudio arqueológico que intentó recuperar cualquier rastro del pasado que no se perdió con la restauración de los años70. El objetivo era conocer, cuándo y cómo fue construida, con qué recursos defensivos contaba, y finalmente determinar lo más exactamente posible, cual era su aspecto cuando se construyó.

Las obras comenzaron eliminando la gruesa capa de cemento que cubría tanto las paredes exteriores como interiores y que además de adulterar su propia naturaleza de estructura construida de piedra, cal y arena, la estaba dañando estructuralmente. Con el picado de cada pared fueron apareciendo los tragaluces y las aspilleras andalusíes, las puertas, los retretes y la capilla de la cárcel, y así, poco a poco, se fue reconstruyendo la historia arquitectónica de la Torre. Las pruebas de Carbono 14 no dejaron duda alguna de que fue construida en el siglo XII, durante el periodo andalusí, y aunque en principio la intención fue que recuperara totalmente su aspecto original, se optó por mantener algunos recursos constructivos de periodos posteriores que permitirían explicar los diferentes usos que tuvo, como por ejemplo las puertas de la cárcel decimonónica. 

El proyecto museográfico ha querido mostrar lo más explícitamente posible como fue cambiando a lo largo de los siglos la Torre, su entorno más próximo, y por extensión, todo el término municipal. Para ello se ha recurrido a dibujos e ilustraciones que han intentado suplir un exceso de textos y paneles. La propia Torre es el museo, ella sola ha de mostrarse, y para ello se ha intentado que los soportes museográficos sean lo más sutiles posibles, de manera que no “invadan” la visión original de la Torre, tal y como se veía cuando se construyó. 

La planta baja contiene los paneles explicativos de cada uno de los periodos históricos que se han establecido para contar la historia de la Torre. La visita continua con un recorrido por cada una de las plantas, donde se han señalizado aquellos recursos constructivos, aspilleras, tragaluces, puertas y en definitiva, todos aquellos testigos que explican o son representativos de cada periodo histórico.

La musealización completa de la Torre se realizará en varias fases, lo que van a ver ahora solo corresponde a la primera. Se ha definido una imagen, un nombre y unos contenidos. El Museu de la Torre, ni es, ni pretende ser,  un museo puramente arqueológico, ni de historia de la ciudad,  aunque contiene restos arqueológicos y relata la historia de la Torre. El Museu de la Torre es solo eso, y cuenta y contará con toda aquella información relacionada con la fortificación y la evolución de su entorno con el transcurrir del tiempo.

La visita comienza en la misma plaza Mayor, unas placas de acero con el anagrama del museo marcan el recorrido de la muralla medieval que cercaba todo el centro histórico, recórranla y a continuación accedan al interior de la Torre.

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