Vistas de página en total

jueves, 18 de abril de 2024

Castillo de Zafra  en Campillo de Dueñas (Guadalajara)

Imágenes: 22/8/2021

Construcción Época: Siglo XII
Estilo arquitectónico: Es de estilo arquitectónico medieval militar, especialmente clasificado como "castillo roquero".

Situación

El Castillo de Zafra se alza sobre una gran roca en la Vega de Zafra, al este de la provincia de Guadalajara, entre Hombrados y Campillo de Dueñas.


Es el más espléndido y llamativo de los castillos de Guadalajara. La roca sobre la que asienta fue tallada de forma que aún acentuara su declive y su inexpugnabilidad. 



El mejor acceso al castillo, por calidad del camino y por cuestiones paisajísticas, es el que sale de Campillo de Dueñas y cruza la sierra de Caldereros. También se puede llegar a él desde Hombrados, al final de esta pequeña localidad parten varios caminos, habiendo de tomar el que sale más a la izquierda. Otro acceso posible es el camino que sale de la carretera de Molina a la Yunta, pasado Cubillejos.






En la pradera que la circunda solamente quedan mínimos restos de construcciones, que posiblemente pertenecieran a muralla de un recinto exterior utilizable como caballeriza o patio de armas. 











Historia
La cultura del Bronce y la del Hierro han dejado sus huellas en algunos elementos, como restos de cerámicas. Ello supone seguridad de que esta atalaya rocosa la poseyeron los celtíberos. También es seguro que los romanos se sirvieron de este punto fuerte sobre la paramera molinesa. De forma similar, y siempre por vestigios mínimos, inteligentemente interpretados por su excavador y propietario, podemos afirmar que los visigodos y los árabes ocuparon esta fortaleza. Los últimos fueron quienes elevaron parte de lo que sería luego un castillo auténtico. Y aquí sin duda residieron los moros molineses (con sus reyezuelos sufragáneos del monarca taifa de Toledo) en los últimos años de su dominio del territorio.
Ya conquistada la comarca por los reinos cristianos del norte, en el año 1129, Zafra quedó primeramente en poder del rey de Aragón, quien puso a la fortaleza entre los términos del recién creado Común de Villa y Tierra de Daroca, estableciendo la torre de Zafra como uno de los puntales defensivos más efectivos de su territorio por el sur, frente al todavía concreto peligro de los moros conquenses. Pero el señor de Molina, el conde don Manrique de Lara, en pleno proceso de consolidación de su territorio, reclamó a Ramón Berenguer la fortaleza, que este le entregó sin problemas. Así, en la descripción del territorio de Molina que se hace en el Fuero promulgado por su señor en el año 1154, aparece el castillo de Zafra nombrado como el más importante y querido de todo el Señorío, después de la fortaleza de la capital.
El principal suceso histórico acaecido en Zafra tiene mucho que ver con el destino de la dinastía de los Lara molineses. En el año 1222, el rey castellano Fernando III decidió castigar a los Lara cogiéndoles Zafra, y para ello movió su ejército poniendo cerco a esta fortaleza, en la que se refugió el Conde con su familia, su reducida corte y sus domésticos ejércitos. Durante unas semanas el Rey castellano presentó la batalla sin que el molinés pudiera hacer otra cosa que resistir en lo alto de su inexpugnable bastión.
Cuando el cerco hizo mella en las reservas del molinés, éste finalmente se rindió, y mediante los buenos oficios de doña Berenguela, madre del monarca, ambas partes acordaron una salida al conflicto, conocida en los anales históricos como la concordia de Zafra, en la que se establecía que el heredero del señorío, el primogénito de don Gonzalo, quedaba desheredado (y así le llamaría luego la historia a Pedro González de Lara), siendo proclamada heredera la hija del molinés, doña Mafalda, quien se casaría con el hermano del Rey, el infante don Alonso, y de este modo la intervención de la Corona de Castilla se hacía un tanto más efectiva sobre los asuntos del rebelde señorío de Molina.
En las guerras civiles del siglo XV, la fortaleza de Zafra siguió teniendo una importancia suma en la estrategia del control de aquellos territorios cercanos a Molina, siempre importantes por ser los caminos naturales de paso entre Castilla y Aragón. Enrique IV entregó Molina en señorío a su valido Beltran de la Cueva, lo cual provocó nuevamente una guerra de rebeldía de las gentes de la comarca contra el señor impuesto.
Todavía en el siglo XVI se tenía a Zafra como un castillo de los más fuertes del reino. Si no de los grandes, al menos contaba entre los más fuertes, y asombraba a todos por lo difícil de su acceso, lo ingenioso de su entrada, y la capacidad que en determinado lugar (hoy desconocido para nosotros, pero quizás en el interior de la roca) tenía para albergar a más de 500 hombres. Poco a poco fueron cayendo sus piedras, desmoronándose sus murallas, desmochándose sus torreones, y borrándose los límites de sus cercas exteriores.
Sin embargo, hoy todavía tiene Zafra una estampa singular y espléndida. Puede llegarse hasta el castillo, en época seca, a través de caminos en regular estado, desde Hombrados, Campillo de Dueñas o Castellar de la Muela. A 1400 metros de altitud, en la caída meridional de la sierra de Caldereros, sobre una amplia sucesión de praderas de suave declive se alzan impresionantes lastras de roca arenisca, muy erosionadas, que corren paralelas de levante a poniente. Sobre una de las más altas, se levantan las ruinas del castillo de Zafra, reconstruido hoy sobre los restos que los siglos habían ido derruyendo y respetando.
Descripción
Es el más espléndido y llamativo de los castillos de Guadalajara. La roca sobre la que asienta fue tallada de forma que aún acentuara su declive y su inexpugnabilidad. En la pradera que la circunda solamente quedan mínimos restos de construcciones, que posiblemente pertenecieran a muralla de un recinto exterior utilizable como caballeriza o patio de armas. En lo alto del peñón aparece el castillo. Debe subirse a él por una escalera de madera que el actual propietario ha puesto para su uso. Hace unos años, la única forma de acceder al castro era a base de escalar la roca con verdadero riesgo. Sabemos que en tiempos primitivos, cuando los condes de Lara lo construyeron y ocuparon, Zafra tenía un acceso al que se calificó por algunos cronistas como de gran ingenio y traza.
Una vez arriba vemos cómo se trata de un espacio estrecho, alargado, bastante pendiente. Queda hoy la torre derecha que custodiaba la entrada por este extremo. A mitad del espacio de la lastra, surgen los cimientos de lo que fue otra torre que abarcaba la roca de uno a otro lado, y que una vez atravesada, permite entrar en lo que fuera «patio de armas», desde el que se accede a la torre del homenaje, hoy reconstruida en su totalidad, a la que se sube a través de una escalera de piedra adosada al muro de poniente, y nos permite recorrerla en su interior, donde aparecen dos pisos unidos por escalera de caracol. Una escalera interior permite subir hasta la terraza superior, almenada, desde la que el paisaje, a través de una atmósfera siempre limpia y transparente, se nos muestra inmenso, silencioso, evocador nuevamente de antiguos siglos y epopeyas.
Estado de conservación
El actual poseedor del castillo, el culto Sr. Sanz Polo, enamorado de esas viejas piedras hasta el punto de haberse dejado en éllas y en su reconstrusción toda su fortuna, ha realizado a lo largo de los años una serie de interesantes descubrimientos, que vienen a mostrarnos la secuencia poblacional de este edificio, para el que no existe duda en achacarle la edad que tenga el hombre sobre estos altos términos molineses.
Propiedad y uso
Es de propiedad privada, de don Antonio Sanz Polo, quien lo compró al Estado en subasta pública en Guadalajara y lo restauró parcialmente.




 CASTILLO DE ROCHAFRÍA (Cuenca)

Imágenes: 16/8/2021

El castillo de Rochafrida, o Rochafría, es un castillo situado sobre un cerro justo al este de la localidad de Beteta, en la provincia de Cuenca (Castilla-La Mancha, España).

Vista Suroeste

Frente Sureste. Aquí se encuentra el foso (no se observa), y en la esquina derecha (Este) debió situarse la puerta, ahora desaparecida.

La torre del Homenaje es de colosales proporciones, de planta pentagonal, y sobresale por encima del resto de las construcciones.
Castillo musulmán, ocupado por los cristianos antes de la toma de Cuenca y cedido a la Orden de Santiago. Su nombre aparece de vez en cuando en las crónicas y documentos medievales, aunque sin ninguna precisión. Solamente se conocen los nombres y hazañas de sus últimos señores, pertenecientes al linaje de los Albornoz, entre quienes se encuentra Gómez Carrillo el Feo, famoso por sus desafueros. Don Pedro Carrillo, asesino de su propio hermano por unas supuestas ofensas a su misma madre doña Leonor. Y don Luís Carrillo, cuya esposa, doña Inés Barrientos, que se vengó cruelmente de algunos comuneros que en una cena en 1521 agraviaron a su marido. Anteriormente, el señorío de Beteta, con los inmediatos estados del Infantado, habían pasado por dote a don Enrique de Aragón, marqués de Villena, conocido como el alquimista o el nigromántico, quién, como de costumbre, no supo conservarlos, recayendo después en dicha familia de los Albornoz.

Esquina Este, con el foso a sus pies.

Torre Oeste. Es la más grande y la única que conserva cámaras abovedadas sin hundir.

Esquina Sur.


Explanada septentrional.










Posición del castillo con respecto al caserío de Beteta.

Historia

La historia de esta villa queda después completamente oscurecida hasta la guerra carlista de 1839, en la que Cabrera ocupó el castillo, del que hizo una de sus principales posiciones, reforzándolo y convirtiéndolo en depósito de municiones, entre las que figuraban una gran cantidad de granadas de mano hechas de vidrio y fabricadas en el lugar, halladas cuando en 1840 fue asaltado. Los carlistas emplearon en su acondicionamiento más de dos mil paisanos y ochocientas caballerías. Colocaron cuatro cañones en sus torres y se almacenó un enorme polvorín. Los intentos de recuperar el castillo por parte de tres batallones de soldados isabelinos resultaron inútiles, permaneciendo en manos de Cabrera hasta el final de la guerra. Su defensa estaba encomendada a 500 hombres mandados por el general Palacios. Al finalizar la guerra el ejército isabelino continuó guarneciendo el castillo y a ello se debe la documentación y planos que existen.

miércoles, 17 de abril de 2024

 CASTILLO DE LA VELA (Toledo)

Imágenes: 26/6/2021

Construcción Época: La primera fase data de alrededor de 1470 bajo Pedro López de Ayala, primer conde de Fuensalida. La segunda fase se llevó a cabo alrededor de 1520. 

Estilo arquitectónico: Mezcla de influencias medievales, con elementos árabes y cristianos, destacando el estilo mudéjar en algunas partes. 

Tipología:Es una fortaleza de tipo medieval, de planta rectangular y con dos niveles de terreno. 

Estado actual: Un razonable estado de conservación.

Visitas: Actualmente no se puede visitar por dentro, solo se puede ver desde el exterior. Es de propiedad del Ministerio del Interior de España.

El castillo de la Vela o castillo de Maqueda es un castillo situado en el municipio español de Maqueda, en la provincia de Toledo. Es propiedad del Ministerio del Interior y desde 1931 tiene la condición de Monumento Histórico-Artístico.










                                      


Historia
Se conjetura que en tiempos remotos se situó en su emplazamiento un puesto vigilante romano, pero lo que es seguro es que, hacia el año 981, y por orden de Almanzor, el arquitecto Fatho ben Ibrahim el Omeya, llamado Aben el Caxeri de Toledo, constructor de las grandes mezquitas de Gebal Berida y de Adabegin en Toledo y célebre por su saber y sus viajes al Oriente, aumentó y perfeccionó una fortaleza preexistente.​ En 1083 cayó en poder de Alfonso VI de Castilla sin gran resistencia. En 1153 pasó a ser señorío privado de Fernando Yáñez por concesión real. Poco después, en 1177, Alfonso VIII, tras la toma de Cuenca, donó Maqueda y su tierra a la Orden de Calatrava; quizá esta fue la que ordenó en este siglo decimosegundo rodearlo de una muralla que también circundaba la villa y la iglesia mayor y cuyos restos todavía son perceptibles (torres de Vela y de las Infantas). En Maqueda estuvo la cabeza de una encomienda de la Orden y en ella residía el correspondiente Comendador; esta encomienda tenía también agregado el castillo y tierra de San Silvestre junto a Toledo.
Entre 1196 y 1198 resistió con éxito los asedios de los almorávides y en 1434 el poderoso condestable y valido de Juan II don Álvaro de Luna se apropió de Maqueda y San Silvestre entregando a cambio a la Orden de Calatrava sus villas de Arjona y Arjonilla. Al caer el valido, el castillo, al mando del alcaide Fernando de Ribadeneyra, fiel al condestable, resistió el cerco de Juan II, pero terminó rindiéndose y el castillo volvió a la Corona. Reinando Enrique IV, su hermano Alfonso el Inocente, declarado rey usurpador en la Farsa de Ávila, e instalado en su corte de Arévalo, cedió el señorío de Maqueda y su tierra al cortesano judeoconverso Álvar Gómez de Ciudad Real el Viejo, abuelo del humanista del mismo nombre, quien lo cambió en 1465 al cardenal Mendoza por varias villas en Guadalajara. Este lo cedió poco después a su pariente el arzobispo de Toledo Alonso Carrillo de Acuña a cambio de las villas y fortalezas de Jadraque y Alcorlo en la Alcarria. Poco después el arzobispo vendió la villa y el castillo al comendador mayor de León y contador del reino Gutierre de Cárdenas, quien lo reconstruyó y amplió. Isabel la Católica vivió durante algún tiempo en el castillo acompañada por su amiga Beatriz de Bobadilla, hija del alcaide del castillo y después marquesa de Moya.
El castillo de la Vela, levantado sobre las bases de la precedente fortaleza árabe, nunca fue terminado de construir, al menos en su interior. En el siglo xv fue reconstruido y ampliado por Gutierre de Cárdenas. Al trasladarse los dueños del castillo al municipio toledano de Torrijos, la fortaleza quedó sin uso y fue deteriorándose, aunque permaneció en la familia Cárdenas hasta el siglo xix, cuando se abolieron los señoríos.
El Gobierno español instaló en su interior un cuartel de la Guardia Civil, dándole así una función y un organismo que lo conservara.
Descripción y características
Se ubica en el municipio castellanomanchego de Maqueda, en la provincia de Toledo. El castillo de Maqueda se encuentra en un extremo del viejo recinto amurallado del municipio, que fue cercado en el siglo xii o poco después. La planta del castillo es rectangular y ocupa dos niveles distintos de terreno. Sus muros alcanzan 3,5 metros de espesor y están protegidos por fosos en dos de sus lados y tres torres circulares en los ángulos al sur y mitad del lienzo este. Posteriormente se añadió una torre más. El almenado del castillo de la Vela es similar al del castillo de San Silvestre en Novés, que también fue construido por la familia Cárdenas.
La puerta principal está orientada al norte, lleva el escudo del matrimonio Cárdenas y Enríquez, autores de su reconstrucción, y está protegida por un buen matacán de sillería y ladrillo, con una aspillera redonda y cruciforme. Tras el portón había una fuerte reja de forja machihembrada que cerraba el paso.
El adarve y el coronamiento, de 2,5 metros de altura, está bien conservado y presenta saeteras cada dos merlones que se emparejan dos a dos con un parapeto.
Propiedad
Es propiedad del Ministerio del Interior y albergaba un cuartel de la Guardia Civil. Fue declarado Monumento Histórico Artístico el 3 de junio de 1931. Bajo la protección de la declaración genérica del Decreto de 22 de abril de 1949, y la Ley 16/1985 sobre el Patrimonio Histórico Español. Este castillo apareció en la serie larga de sellos de castillos en el año 1988.
Desde 2013, el Gobierno ha estado intentando, sin éxito, vender el castillo, sacándolo a subasta. Aunque inicialmente pidió 9,6 millones de euros en 2013,4​ el ministerio ha llegado a bajar el precio hasta los 2,35 millones en 2022.5​ Con fecha de 31 de julio de 2023, el precio es de 3,3 millones de euros.




 CASTILLO DE BARCIENCE (Toledo)

Imágenes:26/6/2021

Situación

El Castillo de Barcience se alza sobre un cerro desde el que domina la localidad del mismo nombre, en la provincia de Toledo.



Pequeño castillo palaciego más que militar, perteneciente al último período feudal. Su planta tenía forma rectangular y contaba con un foso. La torre del Homenaje tenía tres plantas con ventanas en los dos pisos centrales, y el escudo de los Ribadeneira (cruz con cinco conchas sobre ondas), hoy irreconocible, en la última de ellas. También tenía matacanes, sus esquinas eran redondas y contaban con garitones.

   En el exterior de una de sus torres está representado el león, símbolo heráldico de los Silva, en un bajorrelieve que suele ser descrito como el de mayor tamaño de Europa.


Del castillo sólo quedan los muros exteriores, pues el interior está completamente arruinado y en un estado de completo abandono. 


Se puede llegar a él desde Toledo por la carretera que conduce a Ávila. A unos 25 kilómetros, y antes de llegar a Torrijos, ya puede verse su silueta recortándose en el cielo. Hay que entrar en el pueblo de Barcience y pasar al lado del cementerio. Una pista de tierra que discurre por un pequeño pinar conduce hasta este pequeño castillo.
Historia
Barcience fue una zona fortificada desde los siglos XI-XII. En el siglo XIII pasó a manos de la Orden de Santiago, cuyo Maestre, Don Enrique de Castilla, lo cedió al adelantado Don Alfonso Tenorio, cabeza de la familia de los Silva, condes de Cifuentes desde 1454, quienes construyeron el castillo en el siglo XV. Fue Juan de Silva quien comenzó la construcción de este castillo, y su nieto quien la concluyó. En el siglo XVI fue provisto de artillería y guarnición.
De los Silva paso a las casas ducales del Infantado, de Osuna y de Pastrana. Esta última lo donó al Papa León XIII, quien lo vendió posteriormente a un particular, junto con el término y el pueblo.
No se tiene documentación que implique a este castillo en ninguna acción bélica, por lo que ha sido utilizado principalmente, y a lo lardo de los siglos como mansión señorial.
Descripción
El castillo de Barcience es de planta casi cuadrada, y resalta notablemente su torre del homenaje, en cuyo muro exterior hay grabado un enorme león rampante, que es el emblema de la familia Silva, condes de Cifuentes.
En los ángulos de la parte posterior hay dos torres cilíndricas. En la parte anterior queda a un lado la torre del homenaje, de forma cuadrada, y al otro una torre rectangular de mayores dimensiones.
Su interior está totalmente destruido, pero puede observarse la existencia de dos plantas y los adarves que recorren las murallas de una torre a otra.
Debió tener foso y una barrera, de la cual sólo quedan dos interesantes cubos que protegían la puerta de entrada al recinto.
Estado de conservación
La torre del homenaje es la parte mejor conservada, así como la estructura exterior de mampostería. El interior se halla completamente en ruinas y sobretodo el recinto o antemuro que lo protegía.

Torre de la Iglesia de Les Coves de Vinromà / Castellón/Castelló / Comunidad Valenciana Imágenes:17/5/2026   Época Construcción: Periodo med...