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sábado, 6 de abril de 2024

 PALACIO REAL DE LA GRANJA DE SAN ILDEFONSO (Segovia)

Imágenes: 18/8/2019

El Palacio Real de La Granja de San Ildefonso es una de las residencias de la familia real española y se halla situado en el municipio segoviano del Real Sitio de San Ildefonso. Está gestionado por Patrimonio Nacional y se encuentra abierto al público.

Fachada principal del palacio vista desde los jardines



El Real Sitio de La Granja está situado en la vertiente norte de la sierra de Guadarrama, a 13 kilómetros de Segovia, y a unos 80 kilómetros de Madrid. Su nombre proviene de una antigua granja que los monjes jerónimos del monasterio de El Parral tenían en las inmediaciones. En 1719 el rey Felipe V mandó construir una capilla en sus alrededores, «sin demoler cosa alguna de lo antiguo»,1​ lo cual explica, según Eugenio de Llaguno en su Noticias de los arquitectos y arquitectura de España desde su Restauración, publicada treinta años tras su fallecimiento por Juan Agustín Ceán Bermúdez en 1829, «su irregularidad»​ y el hecho de que sea «un conjunto de añadiduras».

La Real Colegiata de la Santísima Trinidad, que forma parte del conjunto

Patio de la Herradura



Entrada al laberinto


Fuente de la Cascada


Vista de los jardines

Historia
Antecedentes históricos
La vertiente septentrional de la sierra de Guadarrama fue durante la Edad Media lugar de caza reservado para los reyes de Castilla, quienes la frecuentaban dada su riqueza cinegética y su proximidad a la ciudad de Segovia. Según crónicas de la época, el primer refugio real de monteros (conocido como Casa del Bosque) fue mandado construir por el rey Enrique III en el pueblo de Valsaín, el rey Enrique IV construyó un albergue y una pequeña ermita dedicada al arzobispo San Ildefonso. En 1477 los Reyes Católicos donaron la ermita y el albergue con extensiones de tierra a la congregación de los monjes jerónimos del Monasterio del Parral en Segovia. Estos monjes hicieron pequeñas reformas y se trasladaban en los meses de verano cuando el aire fresco de la Sierra era más agradable que en Segovia. Esta granja, lugar de meditación y recreo de los monjes del Parral, fue el origen del pueblo y de ella tomó el nombre. El rey Felipe II realizó la última reforma y convirtió el edificio en un suntuoso palacio que sirvió de residencia a sus sucesores hasta Carlos II, en tiempo del cual un gran incendio destruyó la parte de poniente en 1682.
Construcción
El duque de Anjou nació en Versalles (Francia) en 1683 y se crio en la corte de su abuelo Luis XIV. De carácter introvertido, era afable e inteligente y muy aficionado al ejercicio físico. En 1700, cuando cumplió 17 años, se convirtió en Felipe V (el Animoso), rey de España y de las Indias.
El monarca frecuentaba los reales montes de Valsaín, cazando en compañía de la reina y del duque del Arco, hacia 1718. Se enamora del paisaje y de la riqueza cinegética de la zona, y decidió levantar un palacio en el lugar en que se encontraba la ermita de San Ildefonso, para lo cual compró a la comunidad de monjes del Parral la granja-ermita, la hospedería y terrenos circundantes. El rey que, parece, quiso imitar la vida de Felipe II, acabó demostrando que había sido educado en la corte de Luis XIV y lo que pudiera haber sido otro Palacio de El Escorial, acabó siendo una copia del Palacio de Versalles.
Teodoro Ardemans, maestro mayor del Real Palacio y de la Villa de Madrid, fue el encargado de realizar los planos y el proyecto del nuevo palacio. La fecha de iniciación de las obras es 1721.​ La ejecución de la obra se encargó al aparejador Juan Román. Prácticamente al unísono de la obra arquitectónica comienza el trazado y construcción de los jardines bajo la dirección del escultor René Carlier y del jardinero Étienne Boutelou. Los movimientos de tierra fueron dirigidos por el ingeniero Étienne Marchand que, además, se hizo cargo de la dirección de las obras en 1725. De las fuentes y estatuas se encargó un grupo de relevantes escultores, entre los que destacaron René Frémin, Jean Thierry, Hubert Remandré, Pedro Pitué, Santiago Bousseau, etc.
El trazado y diseño de los jardines corresponde al estilo clásico francés, cuyo creador fue Le Nôtre, autor de los jardines de Versalles. Las esculturas de las fuentes se pensó en un principio realizarlas en bronce pero, debido a problemas económicos, se decidió finalmente realizarlas en plomo, estableciéndose la fundición en el palacio de Valsaín. A partir de 1724, el Real Sitio comienza a adquirir su máximo esplendor, pues ya no es un palacio más de la geografía española sino que pasa a ser la residencia veraniega del rey de España, con su correspondiente corte.
En la planta baja de este palacio se exhibía la colección de esculturas de la reina Cristina de Suecia, quien las reunió en su exilio en Roma tras su abdicación al trono. Fueron adquiridas expresamente para este palacio por Felipe V junto con sus peanas, elaboradas en Italia por encargo de la exreina sueca, las cuales aún subsisten en los espacios originales. Las esculturas fueron trasladadas en el siglo xix al Museo del Prado y reemplazadas en sus peanas por reproducciones en escayola.
El Palacio tras Felipe V
El rey Felipe V muere el 9 de julio de 1746 y es enterrado en la Colegiata. Isabel de Farnesio, durante el reinado de su hijastro Fernando VI, se retiró a San Ildefonso. La reina, italiana, encargó a paisanos suyos, bajo la supervisión del pintor y arquitecto Andrea Procaccini, una amplación del palacio. Así, entre 1727 y 1737, se añaden dos patios abiertos,2​ uno de los cuales, el llamado Herradura, es actualmente la principal entrada al palacio.2​ La reina murió el 11 de julio de 1776 recibiendo sepultura, como su esposo, en la Colegiata y no en la cripta real de El Escorial por su propia decisión.
Durante el reinado de Carlos III el Real Sitio adquirió su ordenación definitiva. Durante los siglos xviii y xix, el Palacio de San Ildefonso fue la residencia de verano de los Borbones y en él se celebraron hechos relevantes de la historia de España: la boda de Carlos IV con María Luisa de Parma; la firma del Tratado de San Ildefonso entre España y Francia, el ministro Calomarde consigue durante la agonía de Fernando VII que se derogue la pragmática sanción decretada por Carlos IV a petición de las Cortes de 1789; los sargentos sublevados de la guarnición, obligan a María Cristina de Nápoles a proclamar la Constitución de 1812. Fue asimismo lugar de recepción de embajadas, nacimiento y bautizo de infantes, entre ellos el de la infanta Isabel (La Chata) y el de D. Juan, padre de Juan Carlos I.
El Palacio tras el devastador incendio de 1918
Sufrió un devastador incendio el 2 de enero de 19183​4​ que afectó a la techumbre de todo el palacio y a la Casa de Canónigos, quedando destruidos los frescos que decoraban los techos de la planta alta, algunas lámparas de cristal y bronce, muebles y las riquísimas telas que adornaban las paredes de los salones de esta planta.

viernes, 5 de abril de 2024

 TORRE DE LA CALAHORRA ELCHE (Alicante)

 Imágenes:  30/3/2024

La Torre de la Calahorra (Torre de la Calaforra en valenciano) es una fortaleza de origen islámico concebida como torre de vigilancia dentro de su emplazamiento como parte de la muralla defensiva del periodo andalusí de Elche.

Su parte superior está rematada por una cornisa y almenas piramidales, posiblemente de fechas tardías; también dispone de unos peculiares miradores. 

El edificio  está constituido por una torre de grandes dimensiones, de planta rectangular, y una construcción destinada a vivienda. 




Está realizada con muros de mampostería revocados, utilizando sillares en la base y en las esquinas.

Parte trasera de la torre donde se encuentra la casa señorial del XVI, antiguo almudín.

Entrada principal


Presenta los muros ligeramente ataludados en la base.






Entrada desde el interior




La fortaleza albergó la logia ilicitana número 149 y a día de hoy en sus salas se puede contemplar en los techos frescos e incluso en el suelo símbolos masónicos.






Sala dorada









Capilla



Zona Neonazari




Sala Neonazari






Terraza de la torre. 


SOTANOS





La Torre de la Calahorra (Torre de la Calaforra en valenciano) es una fortaleza de origen islámico concebida como torre de vigilancia dentro de su emplazamiento como parte de la muralla defensiva del periodo andalusí de Elche.
Historia
La primera constancia escrita que se tiene de la ciudad, proviene de la demanda por parte de Jaime I de Aragón, de que la ciudad rindiera la Calahorra, cuando esta fue conquistada en el año 1296. Probablemente la torre tuviera más alturas, así como dos cuerpos más destruidos en el terremoto de 1829.
La casa señorial adosada a la torre está fechada en el siglo xvi y probablemente fuera utilizada por el almudín de la villa, ya que se tiene constancia de un acuerdo del Consejo de la villa de 20 de agosto de 1492 en el que se resuelve la construcción de un edificio anejo a la torre que albergara un peso para controlar el trigo antes de llevarlo a moler. Se construyó a finales del siglo xiii: durante todo este tiempo y varios dueños de por medio, ha permanecido cerrada para todos los ciudadanos de Elche. 
Descripción
El edificio contiene dos construcciones anexas: la torre de la Calahorra propiamente dicha y el cuerpo añadido en el siglo XV, en el que algunos estudiosos sitúan el almudín de la villa, ya que se tienen noticias de que en 1442 el consejo municipal acordó construir un depósito de grano extramuros, fuera del portal de la Calahorra. Parece ser que, en un principio, este almacén sería un pórtico con arcos que, posteriormente, fue cerrado y se dividió en distintas habitaciones.
La torre es una fortaleza de origen islámico concebida como torre de vigilancia como parte de la muralla defensiva del Elche andalusí. Su construcción data de fines del siglo XII o principios del XIII (época almohade). De planta cuadrangular, defendía la entrada a la ciudad desde el camino de Alicante, siendo la torre más importante de la entonces medina amurallada. En su realización se utilizaron muros de mampostería revocados, con sillares en la base y en las esquinas. La torre, en origen, tenía, al menos, dos alturas más, cuerpos que se desplomaron en 1829, en uno de los terremotos más destructores que ha sufrido la provincia de Alicante.
En 1470, Gutierre de Cárdenas, Comendador de León, recibió, en recompensa por su apoyo al casamiento de Isabel de Castilla y Fernando de Aragón, Elche y Crevillente, dando lugar a la creación de un señorío, convertido en marquesado tras las Germanías, con una extensión similar a la actual comarca del Baix Vinalopó. En la Calahorra residía el contador señorial y se almacenaba el grano procedente del diezmo eclesiástico hasta su reparto entre sus beneficiarios, fundamentalmente el señor feudal, el obispo y cabildo catedralicio de Orihuela y los cleros de Santa María y San Salvador.
Ya en el siglo XIX los últimos señores de la ciudad venden el edificio, que va a parar en 1870 a manos de Rafael Brufal Melgarejo, marqués de Lendínez, quien habilitó la construcción como residencia, abriendo ventanas en la fachada septentrional y en el lado de la plaza de Santa Isabel. Lendínez también rehabilitaría el antiguo almudín de trigo como salón de baile, pero, además, como centro de reuniones de la logia ilicitana, de la que él era miembro. La sala fue decorada por el erudito local Pedro Ibarra con motivos egipcios sobre la vida y la muerte. No tienen, en principio, relación con la masonería, aunque no hay que olvidar que el redescubrimiento de Egipto por Napoleón alimentó el imaginario europeo decimonónico de una sabiduría con tintes esotéricos, de la que en realidad poco o nada se sabía. Sí que aparecen en la sala, en el suelo, símbolos masónicos, uno de los cuales se encuentra sobre una trampilla, que facilitaba la huida de los congregados por el sótano en caso de ser sorprendidos en una de sus reuniones secretas.
En 1909, compró la casa José Revenga (terrateniente procedente de Caudete) y se la ofreció a su mujer, Asunción Ibarra, hija de Aureliano Ibarra y Manzoni y viuda del Dr. Campello (propietario de la Alcudia), como regalo de bodas. Se rehabilitó el edificio, especialmente la decoración de paredes, con motivos neoárabes, convirtiéndola en casa señorial de alta burguesía. La decoración del vestíbulo de la torre, como el del resto de las dependencias remiten a la corriente historicista y romántica decimonónica. Se debe al muralista alcoyano Agustín Espí Carbonell (Alcoi, 1881 – Madrid, 1940), quien, en 1909, realiza la decoración neogótica del santuario de la virgen de Gracia de Caudete, en la que se inspiraría la de la Calahorra. Fue, por su parte, Pedro Ibarra quien, a instancia de José Revenga, ideó, sugirió y guió estas decoraciones murales.
Actualmente, el edificio acoge diferentes eventos, como exposiciones o conferencias.
Actualmente es la sede de la Subdelegación del Gobierno de la Generalidad Valenciana.
Estado de conservación
En la actualidad el edificio se encuentra restaurado y en uso, pero con grandes transformaciones sobre lo que debió ser originalmente.
Visitas
Más información en la oficina de turismo, plaza del Parc s/n, teléfonos 965 452 747 y 965 453 831.
Protección
Bien protegido por la declaración genérica del Decreto de 22 de abril de 1949 sobre la protección de los castillos españoles (BOE núm. 125, de 5 de mayo de 1949) y por la Ley 16/1985, de 25 de junio, de Patrimonio Histórico Español (BOE núm. 155, de 29 de junio de 1985).




















jueves, 4 de abril de 2024

 CASTILLO DE SOTOPALACIOS (Burgos)

Imágenes 19/9/2019

Situación

El Castillo de Sotopalacios se encuentra situado en las proximidades del que fuera solar de El Cid Campeador, junto al cauce del Molinar, cercano a la localidad de Sotopalacios del municipio de Merindad de Río Ubierna, provincia de Burgos.


Descripción
El castillo de Sotopalacios es de grandes proporciones y buena ejecución. Su planta es cuadrada y posee tres torres cuadradas en sus esquinas, una de ellas albarrana. La obra principal data del siglo XV, y su elegante aspecto denota un carácter más palaciego que defensivo. En su interior hay un patio alrededor del cual se disponen distintas salas palaciegas.
Estado de conservación
Es uno de los más grandes y mejor conservados castillos de la provincia de Burgos, gracias a la labor de restauración que durante muchos años está llevando a cabo su propietario. Es utilizado como vivienda.




Historia
Es una construcción de los siglos XIV y XV que ha pertenecido a diversas familias nobles, entre ellos los Manrique o los Padilla.


Construcción de los siglos XIV y XV, de grandes proporciones y buena ejecución, situada en las proximidades del que fuera solar de El Cid Campeador, junto al cauce del Molinar. Su planta es cuadrada y posee tres torres cuadradas en sus esquinas, una de ellas albarrana. Su elegante aspecto denota un carácter más palaciego que defensivo. En su interior hay un patio alrededor del cual se disponen distintas salas palaciegas.

 Beceite / Teruel / Aragón Imágenes: 6/4/2026  Situación Beceite (Beseit) es un municipio y localidad española de la provincia de Teruel, en...