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lunes, 1 de abril de 2024

Castillo de Coca (Segovia)

Imágenes 17/9/2019

Época de construcción: Fue construido en el siglo XV (iniciado en 1453 y principalmente ejecutado hacia 1473). 

Estilo arquitectónico:  Gótico-Mudéjar. Fusiona estructuras góticas cristianas (arcos apuntados, nervaduras) con la maestría artesanal islámica (ladrillo, decoración geométrica).

Estado de conservación:

Visitas: Cerrado el primer martes de cada mes. Más información en el teléfono: 617 57 35 54

E-Mail: visitascastillodecoca@hotmail.com

El castillo de Coca es una fortificación de la localidad de Coca (Segovia, Castilla y León); fue construido en el siglo xv y está considerado una de las mejores muestras del gótico-mudéjar español.1​ Propiedad de la Casa de Alba, cedido al ministerio de Agricultura de España desde el año 1954. Una maqueta a escala de este castillo se encuentra en el Parque temático Mudéjar de Olmedo y otra réplica en Minimundus, Klagenfurt (Austria).



Tiene planta cuadrada, foso y dos recintos amurallados, lo que le confiere el carácter de inexpugnabilidad que le ha caracterizado a lo largo de los siglos. En el segundo recinto se encuentra la torre del homenaje.


El castillo fue construido por alarifes sevillanos, expertos trabajadores del ladrillo mudéjar del siglo XV, en el año 1473, utilizando el ladrillo no solo como elemento de obra, sino también como elemento decorativo.













El recinto inferior es de planta cuadrada, y se encuentra flanqueado en sus esquinas por cuatro torres, siendo la de mayor tamaño la torre del homenaje, recorrida en su interior por una angosta escalera de caracol realizada en ladrillo que permite el acceso a diversas plantas destinadas a capilla, sala de armas y otras estancias. La Sala de armas posee una bóveda de nervaduras góticas con mosaicos decorados de motivos geométricos de varios colores. Desde lo alto de la torre se divisan los castillos de Cuéllar y de Íscar.


El interior es de gran lujo y fastuosidad, y conserva la decoración mudéjar. Debido a su grandiosidad fue usado más como palacio que como fortaleza. Es considerado como una de las más hermosas muestras de arte gótico-mudéjar español.





La torre de Pedro Mata sigue en tamaño a la del homenaje, seguramente porque junto a ella protege la puerta de acceso al patio de armas. Las dos restantes son la torre de la Muralla y la de los Peces. Dentro del recinto pueden encontrarse también otras salas con decoración de estuco y mural, así como una mazmorra.





Situación
El castillo está situado a las afueras de la villa de Coca (Segovia), de la que recibe su nombre. Se levanta sobre el meandro del río Voltoya, afluente del Eresma. Construido en el siglo xv sobre una explanada de una zona escarpada, es uno de los mejores exponentes de la arquitectura gótico-mudéjar española, y está declarado Monumento Nacional. Es una de las pocas fortalezas de España que no se asienta sobre un cerro, [cita requerida] sino sobre unos escarpes del terreno. Rodea el edificio un ancho y profundo foso.
Historia
La villa perteneció a la corona de Castilla hasta que en 1439 fue cedida al marqués de Santillana, quien en 1451 la permutó por la villa de Saldaña con Alonso de Fonseca y Ulloa, obispo de Ávila y arzobispo de Sevilla. En 1453, Alonso de Fonseca y Ulloa obtuvo del rey Juan II de Castilla el permiso real para edificar el castillo, aunque su construcción no se empezó hasta varios años después. Al tener que ausentarse de Coca, Alonso de Fonseca y Ulloa cedió en 1460 los derechos de la villa a su hermano Fernando de Fonseca, que los ejerció hasta su muerte en 1463. Alonso falleció en 1473 siendo arzobispo de Sevilla, y Coca fue heredada por su sobrino, Alonso de Fonseca y Avellaneda, hijo de Fernando, quien llevó a cabo la construcción de la mayor parte del castillo, hasta quedar prácticamente terminada en 1493. A partir de entonces fue residencia palaciega y escenario de grandes fiestas, a las que asistieron notables personalidades.
Nombró por su sucesor a su sobrino Alonso de Fonseca y Acevedo, quien mandó construir el castillo en 1473 y lo convirtió en residencia señorial, donde celebró grandes fiestas que eran frecuentadas por diferentes personalidades, entre las que destaca el cardenal francés Jean Jouffroi, que llegó a Castilla con la propuesta de matrimonio entre la infanta Isabel (después reina) con el duque de Berry de Guyena, hermano de Luis XI de Francia. También visitó el castillo Beatriz de Bobadilla, marquesa de Moya.
En 1502, los Reyes Católicos se aseguraron de que en caso de muerte de Alonso, el castillo pasase a su hermano Antonio Fonseca. Y al año siguiente la reina Isabel decretó que los herederos de la villa de Coca solo podrían ser varones, con lo que eliminó la posibilidad de que el castillo fuese heredado por una de las dos únicas hijas de su dueño. Por eso en 1504, Coca paso a su hermano, Antonio de Fonseca, capitán de los Reyes Católicos, que amplió los elementos defensivos del castillo, que más tarde tuvo que defenderse del infortunado ataque del marqués del Cenete, quien pretendía rescatar a su prometida, María de Fonseca, que estaba retenida por su tío.
En 1512 trabajaron en el castillo alarifes sevillanos (maestros de obras), que posiblemente fueron los artífices de muchas de sus decoraciones. En 1521 fue atacado por las tropas comuneras en represalia por el incendio de Medina del Campo llevado a cabo por el propio Antonio de Fonseca; al no conseguir acceder al castillo, destruyeron la cercana fortaleza de Alaejos. En 1645, fue prisión del duque de Medina Sidonia, acusado de haberse querido proclamar rey de Andalucía. Y más adelante, por casamientos, el castillo pasó a ser propiedad de la Casa de Alba.
En diferentes épocas pasó por importantes reformas: galerías del Patio de Armas en el siglo xvi; galería entre las Torres del Homenaje y de Pedro Mata en el siglo xvii, y otras mejoras en 1715. Pero a partir de 1730 su archivo fue trasladado a Madrid, y el castillo cayó en el abandono y la rapiña. En 1808, durante la Guerra de la Independencia, los franceses ocuparon la villa de Coca y sus tropas se instalaron en el castillo, al que causaron grandes destrozos, y cuando lo abandonaron en 1812 solo eran ruinas. Y en 1828, un administrador de la Casa de Alba sin escrúpulos vendió materiales del castillo, entre ellos columnas de mármol del patio, lo que acentuó todavía más su ruina.
En 1926, el castillo fue declarado Monumento Nacional. En 1931 fue declarado Monumento Histórico Nacional y en 1954 fue cedido al Ministerio de Agricultura por 100 años menos 1 día, siendo restaurado entre 1956 y 1958 para albergar la Escuela de Capacitación Forestal. En 1995 fue escenario de tres de los 15 capítulos del concurso televisivo de TVE titulado La noche de los castillos, aunque no utilizaron su interior, que fue sustituido por un decorado en el plató L-3 de los desaparecidos Estudios Buñuel-TVE.
Tras su cesión al Ministerio de Agricultura en 1954, y a partir de la finalización de su restauración en 1958, partes de las salas del castillo pasaron a ser la sede de la Escuela de Capacitación Forestal, que es muy solicitada por alumnos de toda España: a partir de 1958 han pasado por sus aulas 39 promociones de Capataces Forestales.
Descripción
Su construcción, atribuida a alarifes mudéjares, [cita requerida] se realizó en el siglo xv principalmente en ladrillo, utilizado no sólo como material de obra, sino también como elemento decorativo; la piedra caliza aparece en las aspilleras, las columnas del patio de armas y otros elementos decorativos.


POBLADO FORTIFICADO IBÉRICO DE SAN PEDRO (Teruel)

Imágenes 23/8/2019

El Poblado Ibérico del Cabezo de San Pedro o Torrejón de los Moros es un yacimiento arqueológico perteneciente a la cultura ibérica sobre la margen izquierda del río Martín, en el término municipal de Oliete, en la comarca turolense de Andorra Sierra de Arcos.


El Museo de Teruel tiene una sección dedicada a la investigación de este yacimiento
Fue un asentamiento fortificado ocupado durante el periodo ibérico (siglos III-I a. C.) y se caracteriza por sus restos de murallas y torres de defensa, viviendas, cerámica y objetos de metal. Fue destruido en las guerras sertorianas. Es un sitio importante para entender la vida y cultura de la población ibérica de la época.

En primer término, la muralla. Detrás las dos grandes torres.



El poblado debió levantarse a finales del siglo III a.C. y ser destruido a principios del siglo I, en el curso de las guerras civiles sertorianas.



Torre rectangular con los ángulos redondeados para obtener mayor resistencia a los impactos con proyectiles.

Descripción
El yacimiento se ubica en una altura que domina un tramo del río Martín, sobre el que se conservan restos de fortificaciones.​ El emplazamiento tiene contacto visual con otras cumbres habitadas en distintos periodos.
Las torres encontradas forman tipología de la que hay numerosos ejemplos en el área del Mijares al Ebro.​ San Pedro es entre estas particularmente notable por el tamaño de su torre principal, la estructura íbera más alta conservada en la península ibérica,​ que parece haber estado complementada con otras estructuras para mejor defensa contra maquinaria de asedio. El complejo estaba rodeado por un foso, cuyas dimensiones son motivo de análisis académico.
Al norte de esta posición de carácter más militar se han encontrado restos de un poblado,​ con características similares al vecino poblado de El Palomar.​ En la zona de influencia de esta comunidad se han encontrado restos de cerámicas8​ y de herramientas neolíticas.
Hallazgo
El descubrimiento del yacimiento se hizo público en 1880 y fue citado por los estudiosos sobre la cultura ibérica de la región.
Para 1975 el yacimiento se encontraba en mal estado de conservación, sufriendo los efectos de la despoblación en la provincia de Teruel.
Excavaciones y conservación
En 1981 y 1983, el Museo de Teruel llevó a cabo dos campañas de excavación bajo la dirección de Jaime D. Vicente con el objetivo de determinar la datación y entender sus componentes esenciales.
En 1997-1998, la Diputación General de Aragón restauró la Torre A.
Desde entonces, varios estudios y publicaciones han sido realizados sobre el sistema fortificado y el hábitat.
En 2001 el Gobierno de Aragón lo declaró Bien de Interés Cultural en la categoría de Conjunto de Interés Cultural, zona arqueológica.
En 2018 se realizó la tercera campaña de actuaciones arqueológicas.
En 2019 se hallaron más de 20 túmulos funerarios.
En 2020 se descubrió un torreón de la muralla primitiva.
En 2021 se localizaron tres fases en la construcción de las defensas del poblado.
En 2022 se retiraron 2600 metros cúbicos de escombros y se descubrieron nuevos dispositivos defensivos.
Protección
Bajo la protección de la Declaración genérica del Decreto de 22 de abril de 1949 y la Ley 16/1985 sobre el Patrimonio Histórico Español.

 CASTILLO DE PETRER (Alicante)

  Imágenes: 29/3/2024

Situación
El Castillo de Petrer se alza a 461 metros de altura sobre un cerro situado al noreste del valle de Elda, en la localidad de Petrer, al lado de la ciudad de Elda, en la comarca de El Vinalopó Mitjà de la provincia de Alicante. Su comunicación es buena debido a que por ella pasa la carretera nacional N-330. Desde el castillo se pueden ver otros como el de Sax o Elda.


Vista Noreste del castillo.

En el cerro que domina la población por el Este, de 462 m de altura.




Vista Noreste 

Fachada principal del castillo, orientada al Suroeste

Fachada principal del castillo, orientada al Suroeste
Vista Noreste 

Descripción
Su planta es topográfica y de forma poligonal. Se encuentra dividido en dos partes que rodean una torre, que podría ser la parte más antigua. Uno de los elementos defensivos básicos es su situación enclavada en un alto cerro dominando la población. Se accede a él por una puerta que remata en un matacán defensivo. Esta puerta posee una cierta altura por lo que se ha habilitado una escalera para su acceso. La enorme y cuadrada torre del homenaje se sitúa en el centro. Troneras y aspilleras completan su defensa.

Único lienzo conservado del albácar, 



Frente Norte.





Entrada a las mazmorras situadas en la planta baja de la torre del Homenaje.
La torre del homenaje es una de las estructuras más destacadas de toda la edificación. Se sitúa en el centro y está rodada por el doble recinto que compone la construcción. Posee planta rectangular. La torre primitiva, datada del siglo XI, tuvo dos niveles pero con las restauraciónes hechas posteriormente se la dotó de otro nivel más. Adquiere una altura importante sobresaliendo del resto del edificio.

Entre las dependencias del castillo destaca el patio de armas, donde se localiza un aljibe, elemento muy típico en estas obras defensivas, con forma alargada. También existe una enorme sala cubierta por una gruesa bóveda de cañón y con dos accesos rematados en arcos escarzanos. Estas dependencias son consecuencia de la función residencial que tuvo durante largo tiempo.

Puerta de entrada al castillo,

Puerta de entrada vista desde el interior
Torre del Homenaje



Aspecto del interior del patio y detalle de sus pavimentos originales.

Escalera subida a la torre del homenaje



Entrada ala torre del homenaje

Interior de la torre del homenaje

Interior de la torre del homenaje

Interior de la torre del homenaje

Interior de la torre del homenaje



la gran estancia que se levanta en el interior del patio, en el extremo Oeste.




Materiales de construcción
Debido a su excelente estado de conservación, en el edificio se puede observar perfectamente los distintos tipos constructivos utilizados. Los sistemas usados son variados se utiliza el sillar para la zonas de las esquinas, donde la piedra se trabaja mejor, el tapial, forma constructiva muy utilizada por los musulmanes, la mampostería y el sillarejo.
Estado de conservación
El castillo de Petrer ha sufrido los diversos avatares que le ha marcado su historia, sin embargo se ha restaurado y se ha mantenido en buen estado, por el cuidado que de él han tenido sus vecinos y las autoridades competentes. Hoy podemos visitar esta hermosa obra de época medieval, sede de la Junta Local de Moros y Cristianos de Petrer.
Historia
Sus orígenes datan del siglo XII y XIII. En el año 1258 fue reconquistado por la huestes cristianas, pasando a manos de Jofré de Loaysa hasta el siglo XV. Durante estos momentos dejó de tener función defensiva para dar paso a la residencial. En el siglo XIX sufrió desperfectos con la desamortización de Mendizábal, agravados por la utilización masiva de las piedras de sus muros para la construcción de casas vecinales.
Dos notas curiosas marcan la larga história de este castillo alicantino. En primer lugar la utilidad que tuvieron algunos de sus muros para la construcción de las viviendas de sus vecinos locales, lo que llevó a que el edificio sufriera una profundo deterioro. En segundo lugar que una vez realizadas sus labores de restauración, el edificio ha sido escenario de múltiples bodas civiles.


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